Niobio, litio y tierras raras: los minerales sudamericanos que necesitan la industria militar, los satélites y la inteligencia artificial

Sistema de misiles Tomahawk / tierras raras

Créditos: Escenario Mundial.

La competencia internacional por los minerales críticos está modificando la importancia de América del Sur. Recursos como el niobio, el litio y las tierras raras ya no están vinculados sólo a la industria minera, sino que ahora forman parte de los procesos de elaboración de baterías, sistemas militares, aplicaciones aeroespaciales, electrónica avanzada, centros de datos e inteligencia artificial. En ese contexto, Brasil aprobó este año una ley destinada a aumentar el procesamiento y la transformación local de estos recursos, mientras la región busca aprovechar sus reservas para ganar participación en sectores tecnológicos de mayor valor agregado.

Brasil tiene una reserva de aproximadamente 21 millones de toneladas de las llamadas tierras raras o minerales críticos, indispensables para sectores como la defensa y la industria digital. Foto Afp

La decisión brasileña quedó plasmada en la Ley 15.506, sancionada el 16 de septiembre de 2026, que creó la Política Nacional de Minerales Críticos y Estratégicos. En detalle, la norma establece instrumentos para fomentar la exploración, extracción, refinado y transformación industrial dentro del país. También creó el Consejo Nacional para la Industrialización de Minerales Críticos y Estratégicos (CIMCE), vinculado a la Presidencia, encargado de coordinar y planificar la política nacional sobre estas cadenas.

De productores de materia prima a la creación de valor agregado

De este modo,  el cambio refleja una preocupación que excede la política minera brasileña: evitar que la abundancia de recursos naturales se traduzca sólo en exportaciones de materias primas. En consecuencia, la legislación contempla un Fondo Garantizador de la Actividad Mineral con una previsión inicial de 2.000 millones de reales destinados a incentivar la transformación de minerales críticos en territorio brasileño. El objetivo es estimular inversiones en etapas industriales que permitan al país capturar una mayor proporción del valor generado por sus recursos.

CBMM invertirá R$ 1.100 millones en crecimiento e innovación en 2025. Los proyectos se centran en ampliar las aplicaciones del niobio y desarrollar nuevos materiales. Créditos: Brasil Mineral.

Entre esos recursos, el niobio ocupa una posición particular. Brasil es el principal productor mundial y concentró alrededor del 93% de la producción global en 2024, según el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS). El mineral se utiliza principalmente como elemento de aleación, pero también tiene aplicaciones en superaleaciones empleadas en componentes de motores a reacción, cohetes y equipamiento sometido a altas temperaturas. 

Las tierras raras, por su parte, tienen una importancia cada vez mayor para tecnologías que requieren materiales con propiedades magnéticas específicas. Elementos como neodimio, praseodimio, disprosio y terbio son utilizados en imanes permanentes de alto rendimiento, presentes en motores eléctricos, sistemas industriales y distintas aplicaciones aeroespaciales y de defensa. La Agencia Internacional de Energía (IEA) también vincula estos materiales con los centros de datos y la inteligencia artificial. El problema es que su cadena de suministro continúa altamente concentrada, especialmente en las etapas de separación, refinado y fabricación de imanes.

El triangulo del Litio, concentrado en Argentina, Chile y Bolivia

El litio completa el cuadro desde otra dimensión tecnológica. Su principal importancia está asociada a las baterías recargables utilizadas en vehículos eléctricos, almacenamiento energético y sistemas electrónicos, aunque su disponibilidad también resulta importante para aplicaciones móviles y militares que dependen de sistemas eléctricos de alta densidad energética. América del Sur posee una posición particularmente relevante: Argentina, Bolivia y Chile concentran los principales recursos mundiales, mientras Brasil también participa en la producción regional. Los datos del USGS para 2025 estiman una producción de 23.000 toneladas de litio en Argentina, 56.000 en Chile y 12.000 en Brasil, expresadas en contenido de litio.

Piscinas de evaporación para la extracción de litio en el noroeste de Argentina, junto al paisaje montañoso de la cordillera de los Andes. Créditos: Anita Pouchard Serra / Bloomberg.

La disputa por los minerales críticos: Tecnología, industria e infraestructura

El desafío para Sudamérica, sin embargo, no se limita a extraer estos minerales. La IEA señala que América Latina y el Caribe cuentan con una base significativa de recursos de litio, nióbio y tierras raras, pero que en 2025 la región refinó en promedio apenas alrededor del 20% de los principales minerales energéticos que extrajo, con la excepción del litio. La organización estima que una expansión de las capacidades regionales de procesamiento podría generar hasta unos US$220.000 millones de valor económico adicional hacia 2035. La disputa por los minerales críticos, por lo tanto, no se reduce a una cuestión de reservas: involucra tecnología, industria, infraestructura y capacidad para controlar las etapas estratégicas de las cadenas de suministro.

Créditos: Yacimientos de Litio Bolivianos

En conclusión, la dimensión geopolítica de este proceso está relacionada con la concentración mundial de esas cadenas. La IEA advierte que los minerales críticos se encuentran cada vez más vinculados a las agendas de seguridad económica y nacional, mientras los controles de exportación y las restricciones comerciales convierten la dependencia de determinados proveedores en un factor de vulnerabilidad. En ese escenario,el  niobio, el litio y las tierras raras convierten a Sudamérica en un espacio donde se proyecta la competencia tecnológica global, pero también plantean una decisión estratégica para sus países: limitarse a abastecer de materias primas a las grandes potencias industriales o avanzar a capacidades propias de refinado, procesamiento y fabricación que permitan transformar la riqueza mineral en mayor autonomía tecnológica.

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