La Armada de Estados Unidos mantiene un esquema de despliegue global sostenido mediante sus portaaviones de propulsión nuclear, estructurado en ciclos rotativos donde aproximadamente un tercio de la flota se halla en misiones operativas, un tercio en adiestramiento y el resto en mantenimiento prolongado en astilleros. Esta dislocación estratégica constante refleja una prioridad operativa concentrada en las aguas de Medio Oriente y el Indo-Pacífico, zonas donde se ubican actualmente los principales grupos de combate.

En el teatro de operaciones de Medio Oriente, el portaaviones USS George Washington (CVN-73) encabeza misiones aéreas continuas con cazas de quinta generación F-35 y F-18. Para reforzar y eventualmente relevar esta presencia, el USS Theodore Roosevelt (CVN-71) zarpó desde San Diego rumbo a la jurisdicción del Comando Central al frente del Grupo de Combate 9, escoltado por el crucero USS Chosin y los destructores USS Paul Hamilton, USS Decatur y USS Carl M. Levin.
En simultáneo, el USS George H.W. Bush (CVN-77) navega desde el Mar Arábigo hacia el puerto de Phuket, en Tailandia, para concretar una escala logística tras operar en la región.

Por su parte, el panorama en el Océano Pacífico marca el regreso del USS Abraham Lincoln (CVN-72), embarcación que navega rumbo a su base en San Diego tras completar un histórico despliegue de más de 300 días continuos en el mar entre Medio Oriente y el Indo-Pacífico.

En la costa este del continente norteamericano, el USS Dwight D. Eisenhower (CVN-69) desarrolla maniobras de adiestramiento y calificación de cubiertas de vuelo frente a Virginia. Finalmente, en el ámbito industrial, Estados Unidos concretó la aceptación preliminar del futuro USS John F. Kennedy (CVN-79), el segundo portaaviones de la clase Gerald R. Ford, proyectando su entrega definitiva para el año 2027.
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