Ucrania ataca otras dos refinerías rusas con drones y vuelve a detener producción en el sur de Rusia

Operadores de drones de Azov preparan una unidad Shark UAS para el vuelo. 12.ª Brigada de Propósito Especial «Azov» de la Guardia Nacional de Ucrania

Operadores de drones de Azov preparan una unidad Shark UAS para el vuelo. 12.ª Brigada de Propósito Especial «Azov» de la Guardia Nacional de Ucrania. Créditos: NA.

Una nueva oleada de drones de largo alcance volvió a alcanzar durante la madrugada del viernes dos grandes instalaciones petroleras rusas en Perm y Novoshakhtinsk, profundizando la campaña ucraniana contra la capacidad de refinación de Rusia. El ataque provocó daños suficientes para detener temporalmente las operaciones de la planta de Novoshakhtinsk, una de las principales instalaciones de producción de combustibles del sur del país.

Militares ucranianos preparan drones de largo alcance antes de su lanzamiento desde un lugar no revelado en Ucrania el 16 de mayo de 2026. Créditos: Getty Images.

El gobernador de la región de Rostov, Yuri Slyusar, confirmó que la Planta de Productos Petrolíferos de Novoshakhtinsk resultó dañada y debió suspender temporalmente sus actividades después de la ofensiva aérea. En paralelo, imágenes y análisis de geolocalización difundidos durante la mañana situaron otro impacto sobre el complejo LUKOIL-Permnefteorgsintez, una de las mayores refinerías de Rusia y situada a más de 1.500 kilómetros de la línea del frente. Las autoridades regionales confirmaron un ataque contra una instalación industrial de Perm, aunque no identificaron oficialmente la planta afectada.

Los ataques forman parte de una campaña que durante las últimas semanas volvió a atacar repetidamente el sistema ruso de refinación, pocos días después de que otra ofensiva dejara fuera de servicio las principales unidades de procesamiento de la refinería de Moscú. Escenario Mundial informó esta semana que aquella planta, con capacidad cercana a 230.000 barriles diarios, había detenido completamente el procesamiento de crudo después de un ataque ucraniano.

Novoshakhtinsk volvió a suspender operaciones

La confirmación más sólida de la jornada llegó desde Rostov. Slyusar informó que las defensas rusas destruyeron alrededor de 50 drones sobre Novoshakhtinsk, Kamensk-Shakhtinsky y otros seis distritos de la región. A pesar de las intercepciones, la refinería fue alcanzada. “Como resultado del ataque aéreo, la Planta de Productos Petrolíferos de Novoshakhtinsk sufrió daños”, informó el gobernador, antes de confirmar que la instalación suspendió temporalmente sus operaciones.

No se registraron víctimas dentro del complejo, según las autoridades rusas. La instalación posee una capacidad anual de procesamiento cercana a 5 millones de toneladas de petróleo y comercializa una parte importante de su producción en mercados de exportación. También ocupa una posición particular dentro de la infraestructura energética regional: es la principal refinería operativa de la región de Rostov y uno de los grandes proveedores de derivados para el sur de Rusia.

No es la primera vez que Ucrania logra interrumpir sus operaciones. Novoshakhtinsk ya había sufrido ataques anteriores con drones, incluido otro episodio durante agosto que también obligó a detener temporalmente la planta.

Un nuevo ataque contra una de las mayores refinerías de Rusia en Perm

A más de 1.500 kilómetros de Ucrania, la región de Perm también atravesó una ofensiva de gran escala. El gobernador Dmitry Makhonin confirmó que las defensas aéreas y grupos móviles rusos combatieron una “masiva” oleada de drones y posteriormente informó que 39 vehículos aéreos no tripulados fueron derribados. Makhonin reconoció además que una instalación industrial había recibido un impacto y que un hombre murió por heridas causadas durante el ataque.

La autoridad regional no identificó públicamente el complejo alcanzado. Sin embargo, imágenes difundidas por residentes y posteriormente geolocalizadas por ASTRA situaron el incendio dentro de la refinería LUKOIL-Permnefteorgsintez. Militarnyi también identificó el complejo como el objetivo del ataque.

La precisión es importante: el impacto sobre la refinería está respaldado por análisis de imágenes y fuentes abiertas, pero todavía no fue reconocido específicamente por las autoridades rusas. Permnefteorgsintez posee una capacidad de diseño cercana a 13 millones de toneladas anuales y produce gasolina, diésel, combustible de aviación, lubricantes y otros derivados.

Es además un objetivo recurrente. Escenario Mundial ya había informado que el propio Vladimir Putin reconoció durante septiembre que Rusia había subestimado la posibilidad de ataques ucranianos sostenidos contra sus refinerías. Perm figuraba precisamente entre las instalaciones que habían sufrido daños durante aquella campaña.

Una planta que ya había perdido gran parte de su capacidad

Los antecedentes convierten al nuevo ataque en algo particularmente relevante. El 21 de agosto, otro ataque con drones provocó daños sobre la unidad AVT-4 de Permnefteorgsintez, responsable de aproximadamente el 40% de la capacidad de procesamiento de la refinería. Otra unidad, AVT-5, que concentraba aproximadamente un 34% adicional, ya estaba fuera de servicio debido a un ataque ocurrido el 29 de julio.

Un incendio arde en la refinería de petróleo Lukoil en Volgogrado, Rusia, tras un presunto ataque con drones ucranianos. Créditos: ArmyWeb.cz.

Un análisis posterior de imágenes satelitales estimó que los diferentes ataques habían dejado temporalmente inutilizado más del 80% de la capacidad primaria de refinación del complejo. Esa cifra corresponde a una evaluación OSINT y no a una estimación oficial rusa. La reiteración de los impactos muestra uno de los rasgos de la estrategia ucraniana: no limitarse a alcanzar nuevas instalaciones, sino volver sobre plantas ya dañadas mientras atraviesan procesos de reparación. Eso obliga a Rusia a destinar recursos simultáneamente a defensa aérea, reparación industrial y redistribución de combustible.

Rusia afirma haber derribado 592 drones en una sola noche

La magnitud de la ofensiva excedió ampliamente a las dos refinerías. El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber destruido 592 drones ucranianos durante la noche del 24 al 25 de septiembre. Reuters no pudo verificar independientemente esa cifra. Los ataques también produjeron daños en las regiones de Ulyanovsk, Voronezh, Belgorod y Samara. En esta última, una locomotora y el primer vagón de un tren de pasajeros resultaron dañados y el tránsito ferroviario debió ser interrumpido temporalmente.

Autoridades rusas reportaron al menos dos muertos y varios heridos durante la ofensiva. Ucrania no había realizado inmediatamente una declaración oficial atribuyéndose específicamente los ataques de Perm y Novoshakhtinsk al momento de los primeros reportes. Los ataques llegan apenas cinco días después de que drones ucranianos alcanzaran la refinería de Moscú. El impacto del 20 de septiembre dañó sus dos principales unidades de destilación y obligó a detener completamente el procesamiento de crudo, según fuentes industriales citadas por Reuters. La reparación podría demandar varias semanas.

La instalación había procesado 11,6 millones de toneladas de petróleo durante 2024 y constituye uno de los principales proveedores de combustibles de Moscú y su región. Para Ucrania, las refinerías se convirtieron en uno de los objetivos centrales de su campaña de ataque de largo alcance. Kiev sostiene que busca reducir la capacidad rusa para producir combustibles destinados tanto a sus Fuerzas Armadas como a la economía que sostiene el esfuerzo de guerra. En agosto, Escenario Mundial analizó cómo la campaña del SBU había alcanzado simultáneamente múltiples instalaciones petroleras dentro del territorio ruso.

Más recientemente, el Estado Mayor ucraniano aseguró que los sucesivos ataques habían dejado fuera de operación más del 45% de la capacidad de refinación rusa. Ese porcentaje constituye una evaluación de Kiev y no ha sido verificado independientemente. Además, la capacidad nominal afectada no equivale necesariamente a una reducción permanente del mismo porcentaje en la producción, ya que diferentes unidades pueden ser reparadas o volver progresivamente al servicio.

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