La construcción de la Base Naval Integrada de Ushuaia entró formalmente en la agenda del Parlamento británico por su potencial impacto sobre la presencia del Reino Unido en la Antártida, después de que un diputado consultara al Foreign Office específicamente qué consecuencias podría tener el avance argentino sobre las operaciones británicas en el continente blanco.

La pregunta fue presentada el 8 de septiembre por Ben Obese-Jecty, diputado conservador por Huntingdon, quien pidió al secretario de Relaciones Exteriores británico informar qué evaluación había realizado su cartera sobre el “potencial impacto en la presencia británica en la Antártida” del avance de Argentina en el desarrollo de su infraestructura naval y logística en Ushuaia.
La respuesta llegó el 14 de septiembre. El Gobierno británico confirmó que conoce los planes argentinos para desarrollar la Base Naval Integrada de Ushuaia como un centro de apoyo naval y logístico hacia la Antártida, aunque sostuvo que el proyecto todavía se encuentra en una etapa temprana. Y agregó una definición central: por el momento no existe impacto sobre las operaciones del British Antarctic Survey (BAS), la institución mediante la cual Reino Unido sostiene buena parte de su presencia científica permanente en el continente.
La respuesta es breve, pero resulta relevante porque introduce por primera vez dentro de la discusión parlamentaria británica una relación directa entre el desarrollo de infraestructura estratégica argentina en Ushuaia y la capacidad del Reino Unido para sostener su presencia antártica. No implica que Londres considere actualmente amenazadas sus operaciones ni que haya anunciado medidas de respuesta. Por el contrario, el Foreign Office afirmó expresamente que hoy el proyecto argentino no afecta al BAS. Pero muestra que la evolución de la base ya comenzó a ser observada desde Londres en una dimensión que excede a la Armada Argentina: su capacidad futura para convertir a Ushuaia en un nodo logístico de mayor escala hacia la Antártida.
La pregunta británica fue específicamente por el impacto sobre la Antártida
El texto presentado por Obese-Jecty es particularmente directo. El diputado pidió al Foreign Office informar qué evaluación había realizado sobre el impacto potencial que podría tener sobre la presencia británica en la Antártida el progreso de Argentina en el desarrollo de infraestructura naval integrada en Ushuaia. No preguntó por Malvinas ni por las capacidades de combate de la Armada Argentina. El eje fue específicamente la Antártida.
En su respuesta, la funcionaria del Foreign Office Uma Kumaran señaló que Londres está al tanto del proyecto argentino y recordó que su concepción original se remonta al Gobierno anterior. La respuesta británica describe la iniciativa como una futura combinación de infraestructura naval y logística antártica junto a la actual Base Naval Ushuaia Almirante Berisso. La nomenclatura utilizada por Londres requiere una precisión.

Según la información oficial argentina más reciente, la Base Naval Integrada será emplazada en el Anexo Península de la actual Base Naval Ushuaia, donde en septiembre el ministro de Defensa, Carlos Presti, recorrió el predio junto al canciller Pablo Quirno y las máximas autoridades militares. Es decir, no se trata simplemente de reconvertir la actual Base Naval Almirante Berisso, sino de desarrollar una nueva infraestructura integrada dentro del complejo naval de Ushuaia.
“No hay impacto” por ahora sobre el British Antarctic Survey
La conclusión pública de Londres fue cautelosa. El Foreign Office afirmó que la iniciativa argentina “permanece en una etapa temprana de desarrollo” y sostuvo que actualmente no existe impacto sobre las operaciones del British Antarctic Survey. Ese “por ahora” es importante para dimensionar correctamente la respuesta.
Reino Unido no sostuvo que la Base Naval Integrada carezca de importancia estratégica futura. Respondió sobre la situación actual y explicó que el BAS continúa desarrollando normalmente sus actividades. El British Antarctic Survey constituye uno de los principales instrumentos de la presencia británica en la región.

Reino Unido mantiene a través del BAS estaciones científicas en la Antártida y una importante estructura logística apoyada en aeronaves, instalaciones terrestres y el buque de investigación RRS Sir David Attenborough. Su estrategia antártica hasta 2035 establece explícitamente que Londres pretende mantener una presencia permanente, capacidad para acceder a diferentes sectores del continente y apoyo periódico de la Real Armada y la Real Fuerza Aérea.
La infraestructura logística ocupa un lugar central en ese esquema. El propio BAS identifica a Rothera como uno de sus principales centros logísticos y mantiene conexiones aéreas con las Islas Malvinas y Punta Arenas. También dispone de una oficina permanente en Puerto Argentino desde la cual coordina buques, aeronaves, cargas y conexiones con agentes sudamericanos. Es justamente esa red la que permite comprender por qué una nueva capacidad logística argentina en Ushuaia puede despertar interés en Londres aun cuando hoy no produzca ninguna alteración operacional.
La Base Naval Integrada fue concebida precisamente para potenciar la logística antártica
La dimensión que preocupó al diputado británico no es una interpretación externa del proyecto. Desde su concepción, Argentina presentó a la Base Naval Integrada como una infraestructura destinada a potenciar la logística hacia la Antártida y fortalecer su posicionamiento estratégico en el Atlántico Sur. Documentación oficial argentina establece entre sus objetivos convertir a Ushuaia en un centro logístico para el sostenimiento de la actividad antártica, con capacidad tanto para abastecer bases nacionales como para ofrecer asistencia a otros países que operen en el continente bajo el Sistema del Tratado Antártico.

Escenario Mundial reconstruyó recientemente el estado de la obra y sus dimensiones previstas. El proyecto contempla aproximadamente 1.050 metros lineales de atraque, instalaciones para servicios marítimos y sectores específicamente destinados a logística antártica, además de infraestructura para la Armada y personal. El último porcentaje de avance físico cuantificado públicamente se encontraba, sin embargo, en 9,13%, mostrando la distancia existente entre la escala estratégica del proyecto y su nivel actual de ejecución.
Argentina prepara una nueva etapa de obras desde 2027
Sin embargo, la consulta británica aparece precisamente cuando Buenos Aires intenta acelerar el proyecto. El 11 de septiembre, Presti y Quirno recorrieron el predio de la futura base en Ushuaia. Durante esa visita, Defensa anticipó la preparación de varios procesos licitatorios y señaló que pretende iniciar una nueva fase de trabajos durante los primeros días de enero de 2027.
La visita fue confirmada oficialmente por el Ministerio de Defensa, que identificó al Anexo Península de la Base Naval Ushuaia como el sitio donde será emplazada la nueva Base Naval Integrada.
La consulta parlamentaria adquiere además otra dimensión cuando se observa cómo Reino Unido sostiene actualmente sus operaciones hacia la Antártida. Buena parte de esa red pasa por las Islas Malvinas y Punta Arenas. El British Antarctic Survey mantiene infraestructura logística en Puerto Argentino y utiliza conexiones hacia Punta Arenas para personal, carga y aeronaves. El puerto militar de East Cove/Mare Harbour, además de sostener a las fuerzas británicas desplegadas en Malvinas, recibe periódicamente buques vinculados con operaciones antárticas.

Escenario Mundial analizó recientemente por qué Punta Arenas se consolidó como uno de los nodos regionales utilizados por Reino Unido para conectar Malvinas, el Atlántico Sur y la Antártida. También durante 2026, unidades británicas desplegadas alrededor de las islas utilizaron infraestructura chilena para apoyar actividades vinculadas con el British Antarctic Survey.
La futura Base Naval Integrada argentina busca justamente desarrollar una capacidad que hoy Ushuaia posee sólo parcialmente: combinar infraestructura portuaria, apoyo naval y logística antártica de gran escala. Eso no significa que una futura base argentina vaya a desplazar automáticamente las redes británicas existentes. Sí explica por qué su evolución puede adquirir relevancia estratégica para terceros países que operan en el extremo austral.
Un punto donde también se superponen los reclamos antárticos
Existe además una dimensión territorial que la respuesta británica no desarrolla, pero forma parte inevitable del contexto. Argentina y Reino Unido mantienen reclamos antárticos parcialmente superpuestos, al igual que Chile. El Sistema del Tratado Antártico mantiene esas reivindicaciones en las condiciones establecidas por su Artículo IV: el tratado no resuelve las disputas de soberanía ni permite utilizar las actividades desarrolladas durante su vigencia para crear nuevos derechos territoriales o ampliar los existentes. El propio Gobierno británico reconoce expresamente que su reclamación antártica se superpone con las de Argentina y Chile.
Por eso, la competencia regional no se desarrolla mediante cambios formales de soberanía, sino también a través de presencia científica, infraestructura, logística, conectividad y capacidad para sostener operaciones. Reino Unido acaba de definir en su estrategia antártica hasta 2035 que pretende conservar una presencia influyente y capacidad para acceder a todos los sectores comprendidos dentro del área que reclama. Argentina, por su parte, plantea que la Base Naval Integrada debe mejorar el sostenimiento de sus campañas, reforzar su infraestructura austral y permitir ofrecer servicios logísticos a terceros. Es precisamente en ese punto donde aparece ahora la pregunta británica.
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