Taiwán reforzó su presencia marítima alrededor de las islas Pratas, un pequeño enclave bajo administración de Taipéi en el Mar de China Meridional. La Guardia Costera taiwanesa anunció que una nueva patrullera de 100 toneladas quedó estacionada de manera permanente en Pratas y que, además, comenzó a desplegar de forma regular buques de mayor tamaño para vigilar las aguas que rodean el territorio tras el aumento de la actividad china.

En este sentido, la medida llega después de la finalización, en julio, de un proyecto de ampliación y mejora del muelle de Pratas. Según la Guardia Costera, la nueva infraestructura permitió incorporar oficialmente la patrullera, con la que busca fortalecer la vigilancia costera y, especialmente, la capacidad de respuesta inmediata ante incidentes marítimos.
Taiwán apunta a una capacidad de “disuasión multicapa” en sus territorios
El organismo también señaló que los patrulleros de mayor porte serán enviados regularmente a la zona. La estrategia, según las autoridades taiwanesas, apunta a construir una capacidad de “disuasión multicapa” y ampliar las posibilidades de aplicación móvil de la ley en las aguas próximas a las islas.
Esta decisión se produce mientras aumentan las actividades de los buques de la Guardia Costera de China alrededor de Pratas. El gigante asiático no reconoce las reivindicaciones de soberanía de Taiwán sobre el enclave y, durante los últimos meses, sus embarcaciones incrementaron las patrullas en las proximidades de las islas. La más reciente tuvo lugar a comienzos de septiembre, cuando una embarcación china fue detectada en las aguas cercanas y recibió instrucciones de retirarse.
Infraestructura portuaria el recurso clave de Taipeí para sostener su presencia
La distancia es uno de los principales factores que explican la atención sobre Pratas. El archipiélago se encuentra aproximadamente entre el sur de Taiwán y Hong Kong y, de acuerdo con información oficial taiwanesa, está situado a unos 444 kilómetros de Kaohsiung. Para las autoridades de seguridad, esa separación convierte a las islas en un puesto avanzado particularmente expuesto frente a cualquier escenario de presión y conflicto en el Mar de China Meridional.
Pratas tampoco cuenta con una población civil permanente. La seguridad del territorio está a cargo de la Guardia Costera taiwanesa, mientras que la isla dispone de una pista de aterrizaje que facilita el acceso al enclave. El aislamiento geográfico, sumado a la ausencia de población estable, hace que la infraestructura portuaria tenga un papel central para sostener la presencia taiwanesa.
Crece la presión de China sobre territorios controlados por Taiwán
La Guardia Costera informó además que desde comienzos de este año confiscó nueve embarcaciones pesqueras chinas en las cercanías de Pratas, correspondientes a ocho casos. Algunas de las embarcaciones incautadas fueron posteriormente reutilizadas para tareas de patrullaje de los arrecifes y trabajos vinculados con la conservación marina.
Pratas constituye uno de los dos principales puntos de presencia de Taiwán en el Mar de China Meridional. El otro es Itu Aba, ubicada en las disputadas islas Spratly, más al sur. Taipéi también reclama el control del cercano arrecife Zhongzhou, actualmente deshabitado. Con el nuevo esquema, Taipéi busca sostener una presencia más constante y responder con mayor rapidez a los movimientos de embarcaciones chinas.

El refuerzo anunciado ahora se concentra en la capacidad de la Guardia Costera y no supone, según lo informado oficialmente, el establecimiento de una nueva guarnición militar en Pratas. La incorporación de la patrullera de 100 toneladas y la presencia periódica de buques mayores permiten, sin embargo, ampliar la capacidad de vigilancia sobre un enclave que se encuentra lejos del territorio principal de Taiwán y cada vez más expuesto a la actividad marítima china.
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