EE.UU. gastó US$22.300 millones en municiones durante cuatro meses de guerra con Irán y admite faltantes en sus inventarios estratégicos

Fuerzas blindadas aliadas toman posiciones defensivas en Medio Oriente en el marco de la escalada armada entre Estados Unidos e Irán. Imagen ilustrativa

Fuerzas blindadas aliadas toman posiciones defensivas en Medio Oriente en el marco de la escalada armada entre Estados Unidos e Irán. Imagen ilustrativa. Créditos: Jack Guez / AFP.

Estados Unidos gastó US$22.300 millones en municiones durante cuatro meses de guerra con Irán y admite faltantes en sus inventarios estratégicos. La información fue revelada en el “Lead Inspector General Report to Congress” sobre Operation Epic Fury, elaborado por el Inspector General del Departamento de Defensa de Estados Unidos, que se publicó el pasado 9 de septiembre. 

Un marinero de la Marina de los EE. UU. actúa como oficial de equipo de detención mientras un avión F/A-18F Super Hornet, asignado al Escuadrón de Cazas de Ataque 213, aterriza en la cubierta de vuelo del portaaviones más grande del mundo, el USS Gerald R. Ford (CVN 78), durante operaciones en apoyo de la Operación Epic Fury en el mar Mediterráneo oriental, el 2 de marzo de 2026. Créditos: Marina de los EE. UU.

El informe se centra desde el inicio de la operación estadounidense contra Irán, a comienzos de 2026, hasta el mes de junio, aproximadamente, y permite obtener una evaluación parcialmente integral de las capacidades del Pentágono, en el marco de la guerra que lleva adelante contra Teherán en Medio Oriente. La Operation Epic Fury (OEF) fue lanzada el 28 de febrero por las fuerzas estadounidenses, bajo la orden y el mando del presidente Donald Trump, para desmantelar el aparato de seguridad del régimen iraní, incluyendo la producción de misiles y de capacidades navales, con el objetivo de asegurar que Irán no tenga acceso a armamento nuclear. 

Según el Lead Inspector General Report to Congress sobre Operation Epic Fury, el Pentágono estima que, hasta finales de junio, la operación contra Irán habría generado unos US$33.400 millones de gastos totales. De ese total, alrededor de US$22.300 millones corresponderían a municiones consumidas, durante cuatro meses de guerra; US$3.700 millones a pérdidas de equipamiento; y US$7.400 millones en concepto de otros costos de operación. Por lo que, aproximadamente dos tercios del costo total contabilizado para Estados Unidos por la guerra corresponden a municiones. 

El componente central de esta guerra entre EE.UU. e Irán ha sido el armamento de precisión, los misiles e interceptores, todas municiones de altos costos. En este sentido, el informe oficial arroja otro dato alarmante para el Pentágono: la faltante de municiones. El significativo consumo de municiones, en el marco de la guerra, habría producido severas faltantes en los inventarios estratégicos estadounidenses, generando cuellos de botella en la base industrial de EE.UU. para reponer las municiones. 

Escenario Mundial ha estado documentando que la guerra con Irán está reduciendo las reservas estadounidenses de misiles de defensa aérea y armas de precisión hasta niveles que podrían afectar la capacidad de Washington para responder simultáneamente ante Rusia y China, quienes podrían aprovechar esta vulnerabilidad. En este sentido, la intensidad de la guerra contra Irán pone a prueba la capacidad del aparato industrial de Estados Unidos para reponer las municiones utilizadas sin generar faltantes estratégicos. El problema no es la capacidad financiera de Washington para adquirir y recuperar municiones, sino más bien la capacidad industrial de reposición. 

Un cohete del Ejército de EE.UU. en una imagen de archivo. Créditos: US Central Command.

Al respecto, algunos analistas ya consideran que se estaría comenzando a degradar la capacidad de Estados Unidos para sostener una guerra prolongada de alta intensidad por más de seis meses, ya que todavía el conflicto sigue activo. El escenario es un tanto preocupante para el Pentágono, con un gasto de US$22.300 millones en municiones durante cuatro meses de guerra, faltantes de municiones en inventarios estratégicos y ahora también cuellos de botellas industriales que no permiten reponer las capacidades utilizadas en la guerra. 

En esta línea, se dio a conocer que el Departamento de Defensa estaría intentando acelerar los procesos de producción lo máximo posible y aumentar las reservas de municiones disponibles. Sin embargo, el mismo documento señala que expandir la capacidad productiva requiere de un tiempo significativo y considerable aunque la guerra no conoce de tiempos. 

Algunos analistas ya consideran que el informe del Inspector General del Departamento de Defensa de Estados Unidos funciona como una prueba y un análisis interno de la capacidad militar e industrial estadounidense, frente a un potencial conflicto contra China. En este contexto, el informe oficial revela que Estados Unidos consumió una importante y significativa cantidad de municiones, en cuatro meses de guerra contra Irán –contabilizando solo hasta junio, según el documento–,  a un alto ritmo e intensidad, generando faltantes en inventarios estratégicos, en tanto la capacidad de reposición industrial estadounidense no es suficiente ante una guerra prolongada de alta intensidad, y promoviendo cuellos de botellas industriales. 

Logo del Pentágono. Créditos: Departamento de Defensa de Estados Unidos.

Por lo que, la pregunta que deja este informe, de cara al futuro y que, de hecho, ya es planteada dentro del Pentágono, es si realmente Estados Unidos puede producir suficientes municiones y sistemas de armas de alta tecnología al ritmo que la guerra moderna prolongada de alta intensidad los consume. Dado que una campaña de alta intensidad de cuatro meses –ahora ya seis– produjo una presión significativa en los stocks e inventarios estratégicos de Washington y reveló severas limitaciones en la capacidad de reposición de la arquitectura industrial local. Actualmente, la vulnerabilidad del Pentágono estaría en poder mantener su superioridad militar frente al adversario –en este caso Irán–, luego de varios meses de consumo intensivo y prolongado de sus sistemas de municiones y armas.

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