Argentina proyecta construir los primeros 240 metros de muelle de la Base Naval Integrada de Ushuaia durante los primeros 18 meses de la nueva etapa de obras, dentro de un esquema que prevé lanzar cinco licitaciones públicas en simultáneo y comenzar los trabajos el 2 de enero de 2027. Ese primer tramo constituye la meta física inicial de un proyecto actualizado que contempla 585 metros de muelle y cuya finalización está prevista para 2029.
La nueva hoja de ruta agrega precisiones a lo que Escenario Mundial informó tras la reciente recorrida del ministro de Defensa, Carlos Presti, y el canciller Pablo Quirno por el predio. Entonces, Defensa había anticipado que preparaba entre cinco y seis licitaciones y que buscaba comenzar las obras durante los primeros días de enero. La documentación técnica y las precisiones conocidas posteriormente permiten ahora bajar un nivel: serán inicialmente cinco procesos públicos simultáneos, los pliegos ya fueron remitidos a la Armada y la fecha interna de arranque está fijada para el 2 de enero.
El objetivo de los primeros 18 meses también permite medir por primera vez qué debería producir concretamente esa nueva etapa. Con 240 metros terminados, algo más del 40% de los 585 metros previstos, la infraestructura ya estaría en condiciones de recibir unidades de la División de Patrullado Austral, que actualmente utilizan el muelle auxiliar situado frente a la actual Base Naval Ushuaia.
Cinco licitaciones para reemplazar el esquema anterior con Tandanor
El mecanismo de contratación marca otra diferencia respecto de la etapa iniciada durante la administración anterior. El proyecto había sido estructurado alrededor de una intervención integral del astillero estatal Tandanor, que participó de las primeras obras preparatorias y de la construcción prevista de los grandes galpones destinados a permitir tareas durante el invierno fueguino.
El nuevo esquema abandona esa modalidad como mecanismo integral y divide la ejecución mediante licitaciones públicas. El Ministerio de Defensa ya recibió los pliegos correspondientes y los derivó a la Armada Argentina, que tendrá a su cargo el desarrollo del proyecto y prepara cinco llamados en simultáneo para intentar que las empresas adjudicatarias puedan comenzar a trabajar inmediatamente después de Año Nuevo.
La fecha constituye, por ahora, un objetivo interno del Gobierno y dependerá del desarrollo efectivo de los procesos de contratación. Antes del 2 de enero deberán completarse las etapas administrativas necesarias, desde la publicación de los llamados y presentación de ofertas hasta las evaluaciones y adjudicaciones.
El cambio es relevante porque traslada la discusión desde la decisión política de “reactivar” la base hacia un mecanismo concreto de ejecución. La prueba durante los próximos meses será, por lo tanto, si las cinco licitaciones efectivamente son publicadas, adjudicadas y convertidas en obras dentro del calendario previsto.
Seis frentes de obra y un muelle de 585 metros
La planificación presentada por la Armada organiza la futura Base Naval Integrada alrededor de seis grandes frentes de infraestructura. El principal será el muelle, pero en paralelo deberán construirse instalaciones que permitan sostener las obras y posteriormente operar el complejo.
El programa contempla los obradores necesarios para mantener trabajos durante el invierno, un edificio de servicios marítimos destinado a brindar agua, energía, combustible, practicaje y remolque, la urbanización del predio con los servicios básicos, las instalaciones correspondientes a la logística antártica y, en una etapa posterior, el traslado de la actual Base Naval Ushuaia junto con la construcción de viviendas para el personal.
El muelle constituye la pieza alrededor de la cual se ordena el cronograma. Los 240 metros previstos para los primeros 18 meses deberían permitir comenzar a trasladar actividad naval hacia la nueva instalación sin esperar a que los 585 metros estén terminados.
Posteriormente, la Armada apunta a completar el muelle y avanzar simultáneamente con la infraestructura antártica para mediados de 2029 o, como límite actualmente manejado, hacia fines de ese año. Para 2028 está proyectado comenzar la relocalización de instalaciones que hoy funcionan en el centro de Ushuaia y durante 2029 avanzar con el componente habitacional.
Más de $300.000 millones para 2027, pero todavía depende del Congreso
El esquema de ejecución viene acompañado por una definición presupuestaria que hasta ahora no se conocía con ese nivel de precisión. El Gobierno proyecta incorporar más de $300.000 millones adicionales para la Base Naval Integrada dentro del Presupuesto 2027, que el Poder Ejecutivo debe enviar al Congreso.
A diferencia de los recursos ya disponibles durante 2026, ese segundo tramo no está todavía aprobado. Su incorporación efectiva dependerá de la sanción parlamentaria del próximo presupuesto, por lo que existe una diferencia entre el financiamiento con el que Defensa pretende comenzar las contrataciones y los recursos que necesita para sostener el avance durante el próximo ejercicio.
El Decreto 867/2026 ya produjo modificaciones positivas por aproximadamente $217.954 millones para el Ministerio de Defensa y las Fuerzas Armadas, parte de una ampliación destinada a capacidades, equipamiento y adelantos a proveedores y contratistas. El Gobierno vinculó posteriormente ese refuerzo con la reactivación de proyectos estratégicos como Ushuaia y la Base Conjunta Antártica Petrel, aunque el texto del decreto no individualiza la totalidad de esos $217.954 millones exclusivamente para la Base Naval Integrada.
La diferencia es importante. Los recursos actuales permiten al Gobierno afirmar que puede iniciar la nueva etapa, mientras que los más de $300.000 millones previstos para 2027 constituyen la continuidad financiera que todavía deberá atravesar el Congreso. Las estimaciones actuales sitúan el costo global de la Base Naval Integrada alrededor de los US$450 millones, aunque las proyecciones conocidas durante los últimos años variaron según el diseño y la etapa considerada.
Presti descarta financiamiento estadounidense: “100% argentina”
La definición del mecanismo financiero también busca cerrar una discusión que acompañó al proyecto durante los últimos años. Presti aseguró que la nueva Base Naval Integrada será financiada íntegramente con recursos argentinos y descartó aportes de Estados Unidos, organismos multilaterales u otros países.
El ministro fue además explícito en separar el concepto de “integrada” de una eventual instalación militar multinacional. La denominación se refiere a la concentración de capacidades e instalaciones de la Armada y no a una base combinada con Fuerzas Armadas extranjeras.
La aclaración adquiere relevancia por las especulaciones que se intensificaron después de la visita a Ushuaia realizada en abril de 2024 por Javier Milei junto con la entonces jefa del Comando Sur estadounidense, general Laura Richardson. El Gobierno sostiene ahora que terceros países podrán eventualmente utilizar los servicios logísticos de Ushuaia para sus operaciones antárticas, pero sin participación extranjera en la propiedad, administración o financiamiento de la instalación.
Para Argentina, la infraestructura forma parte de un esquema más amplio que combina presencia naval en el Atlántico Sur, control de espacios marítimos y capacidad logística hacia la Antártida. Escenario Mundial viene siguiendo el proyecto desde antes de su reciente relanzamiento y documentó el limitado avance físico acumulado durante sus primeros años.
Te puede interesar: 1.050 metros de muelle y 9,13% de avance: así está la Base Naval Integrada que Argentina construye en Ushuaia
