Tras el reciente despliegue del Ejercicio Multilateral de Guerra Antisubmarina (ASWEX) en el Pacífico Occidental entre el 25 y el 27 de agosto de 2026, las fuerzas navales de EE.UU., Japón, Corea del Sur y Australia ejecutaron maniobras avanzadas con tres submarinos y un avión P-8 Poseidon para proteger los corredores marítimos clave del Indo-Pacífico.
En el aspecto operativo, el adiestramiento incluyó el rastreo de objetivos en movimiento, combates simulados bajo la superficie y la aplicación de protocolos estrictos de gestión conjunta del espacio acuático para evitar interferencias. Las maniobras combinaron sumergibles de ataque de la Armada de EE.UU., la Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón (JMSDF) y la Armada surcoreana (ROKN), junto a la exploración aérea del P-8A Poseidon australiano (RAAF) y el apoyo en tierra de un oficial de enlace de la Real Armada Australiana (RAN) en el Centro de Operaciones Marítimas de la Task Force 74 en Yokosuka.
El aporte central radica en las valoraciones de mando del contraalmirante Gary Montalvo, comandante del Grupo de Submarinos 7 de la Armada estadounidense, quien afirmó que el éxito de la maniobra refleja la confianza y la interoperabilidad alcanzada por las cuatro naciones. Montalvo enfatizó que “operar medios submarinos complejos a corta distancia requiere precisión absoluta y comunicaciones sólidas”, una exigencia técnica indispensable para mantener la seguridad operacional durante maniobras de alta intensidad.
Asimismo, el contraalmirante Montalvo remarcó que la colaboración activa con los socios de la región asegura la preparación del bloque para responder en conjunto ante cualquier desafío marítimo. El jefe militar subrayó que la presencia de estas capacidades submarinas de alto nivel “refuerza una disuasión creíble para garantizar la paz, la seguridad y la estabilidad a lo largo de un Indo-Pacífico libre y abierto”, en un contexto de creciente competencia por el dominio de las rutas navales estratégicas.
Finalmente, con la ratificación oficial difundida por la JMSDF y la Séptima Flota de EE.UU., el ejercicio no solo probó el movimiento físico de unidades de combate, sino que certificó redes de comunicación seguras y el intercambio de información militar confidencial en tiempo real.
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