El incremento del gasto militar de Alemania, que escalará hasta los 109.000 millones de euros en 2027, representa una transformación histórica para el gasto de defensa en Europa y la seguridad internacional ante la persistente amenaza rusa. Durante el debate del borrador presupuestario en el parlamento federal (Bundestag), el ministro de Finanzas alemán, Lars Klingbeil, sentenció que el país no posee la capacidad de proteger su soberanía sin recurrir a un financiamiento extraordinario.
Para justificar el dramático giro en las finanzas, Klingbeil recurrió a una analogía contundente, afirmando que pretender defender a la nación frente a las amenazas actuales sin asumir nuevas deudas es “como intentar volar a la luna sin un cohete”. Bajo esta premisa, el plan del gobierno prevé un endeudamiento masivo que contempla pedir prestados un total de 838.200 millones de euros entre los años 2027 y 2030.
Este nivel de endeudamiento, a pesar de chocar con el profundo rechazo histórico al déficit público, se argumenta en la urgencia de actualizar la infraestructura nacional y garantizar la disuasión militar, lo que en definitiva, obliga a flexibilizar estas reglas tradicionales.
La propuesta del gobierno estipula que las inversiones totales del Estado alemán se elevarán a los 117.500 millones de euros en 2027, lo que representa un salto sustancial frente a los 78.900 millones ejecutados en 2025 bajo la gestión anterior. El financiamiento de esta expansión histórica de recursos se estructurará a través de un masivo fondo de infraestructura de 500.000 millones de euros y la implementación de reglas de endeudamiento mucho más flexibles diseñadas específicamente para el área militar.
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