La Fuerza Aérea de Ucrania afirma haber derribado casi 1.500 drones Shahed-238 en agosto mientras Rusia acelera su campaña aérea

Dron Shahed

Dron Shahed propulsado por reacción, filmado por un dron interceptor ucraniano. Créditos: Serhii Sternenko

Las Fuerzas de Defensa de Ucrania afirmaron haber destruido durante agosto 1.460 drones de ataque Shahed-238, una variante propulsada a reacción que Rusia viene utilizando de manera creciente para reducir los tiempos de respuesta de la defensa aérea ucraniana. El balance mensual muestra que la cantidad de estos sistemas derribados se acercó a los 1.876 Shahed-131/136 convencionales reportados como neutralizados durante el mismo período.

Un trabajador de emergencias ucraniano inspecciona los restos de un dron ruso tipo Shahed derribado en la región de Cherníhiv. Créditos: DSNS Cherníhiv.

Los datos fueron difundidos por la Fuerza Aérea ucraniana y posteriormente publicados por el Ministerio de Defensa del país. Según el balance oficial, durante agosto fueron destruidos además 101 sistemas S8000 Banderol, 1.031 drones de reconocimiento y 820 Lancet, junto con distintos tipos de misiles balísticos y de crucero. Ucrania aseguró también haber neutralizado más de 50.000 drones de nivel táctico durante el mes. Las cifras corresponden a estimaciones militares ucranianas y no pueden verificarse de manera independiente en su totalidad.

Pero el dato sobre los drones a reacción coincide con una tendencia que Kiev viene señalando durante todo el verano: Rusia está modificando rápidamente la composición de sus ataques de largo alcance y aumentando la utilización de plataformas más veloces que los Shahed propulsados por hélice.

Casi tantos Shahed a reacción como modelos convencionales

La relación entre ambas cifras permite observar la magnitud del cambio. Por cada 100 Shahed-131/136 que Ucrania afirma haber derribado durante agosto, reportó aproximadamente 78 Shahed-238. Defensa ucraniana señaló que durante algunas ofensivas masivas los drones propulsados a reacción ya llegaron a representar alrededor de la mitad de los vehículos no tripulados de largo alcance empleados por Rusia.

El problema principal es la velocidad. Según el Ministerio de Defensa ucraniano, estas variantes pueden desplazarse alrededor de 400 kilómetros por hora, reduciendo considerablemente el tiempo disponible para detectarlas, asignar un interceptor y completar el derribo. Los S8000 Banderol, que Ucrania también clasifica dentro de esta nueva generación de amenazas aéreas, pueden alcanzar velocidades de hasta aproximadamente 600 kilómetros por hora.

Ese rendimiento dificulta especialmente el trabajo de los grupos móviles de fuego y de algunos drones interceptores que Kiev desarrolló inicialmente para enfrentar Shahed convencionales más lentos. Como consecuencia, Ucrania está obligada a recurrir con mayor frecuencia a aviones de combate, misiles antiaéreos y otros sistemas de mayores prestaciones para enfrentar parte de estas amenazas.

Rusia multiplicó por cinco el uso de drones a reacción durante el verano

El balance de agosto confirma una evolución que ya había comenzado a observarse durante los meses anteriores. Escenario Mundial informó el 19 de agosto que Rusia había multiplicado por cinco en apenas un mes la utilización de drones a reacción contra Ucrania. Entonces, el portavoz de la Fuerza Aérea ucraniana, coronel Yurii Ignat, había señalado que durante determinadas oleadas hasta dos tercios de los drones de ataque empleados por Rusia podían estar propulsados por motores a reacción.

La transformación tampoco se limita al Shahed-238. Rusia desarrolló diferentes variantes nacionales de la familia Geran con propulsión a reacción, entre ellas Geran-3, Geran-4 y Geran-5. La inteligencia militar ucraniana sostiene que Moscú está reorganizando su producción para priorizar especialmente los dos últimos modelos.

Dron de ataque ruso Geran-4 propulsado a reacción, visto a través del sistema de puntería de un dron interceptor ucraniano durante una operación de interceptación, 3 de mayo de 2026. Foto ilustrativa. Créditos: Wild Hornets.

Escenario Mundial había informado previamente que Rusia pretendía fabricar alrededor de 11.000 drones de ataque durante agosto y acelerar la producción de Geran-4 y Geran-5. La propia inteligencia ucraniana estimó posteriormente que las instalaciones rusas podían producir alrededor de 3.000 Geran-4 y Geran-5 a reacción por mes. La identificación exacta de cada variante en combate puede ser compleja. Fuentes de la industria de defensa ucraniana han advertido que, en muchos casos, solo es posible determinar con precisión el modelo después de recuperar restos de una aeronave derribada. Por eso, el balance mensual debe entenderse según las categorías empleadas oficialmente por la Fuerza Aérea de Ucrania, que contabilizó específicamente 1.460 Shahed-238.

El cambio obliga a Ucrania a modificar su defensa contra drones

La evolución rusa plantea un problema económico además de operacional. Durante gran parte de la guerra, Ucrania desarrolló una arquitectura destinada a derribar los Shahed convencionales utilizando soluciones relativamente baratas: ametralladoras, cañones, guerra electrónica y, más recientemente, drones interceptores. Ese esquema busca evitar el uso de costosos misiles antiaéreos contra vehículos no tripulados mucho más baratos.

La mayor velocidad de las variantes a reacción altera ese equilibrio. Un dron que recorre una distancia determinada en la mitad del tiempo reduce la cantidad de oportunidades de interceptación y obliga a mover más medios hacia la trayectoria prevista. La Fuerza Aérea ucraniana afirma que algunos de estos blancos requieren actualmente cazas equipados con misiles aire-aire, cañones de aeronaves o sistemas de defensa aérea terrestres.

La presión se produce además mientras Ucrania enfrenta dificultades para mantener suficientes reservas de interceptores occidentales y Rusia intensifica los ataques contra Kiev y otras ciudades. Reuters informó esta semana que los nuevos drones a reacción están contribuyendo a extender las alertas aéreas y complicando la defensa de la capital, en una campaña que desde finales de agosto volvió a combinar ataques prácticamente diarios con misiles y vehículos no tripulados.

El balance de agosto aporta ahora una dimensión cuantitativa al cambio. Los Shahed convencionales continúan siendo una parte central de la campaña rusa, pero las variantes a reacción dejaron de aparecer como una amenaza experimental o marginal. Según las propias cifras de Kiev, durante un solo mes fueron derribados casi 1.500 Shahed-238, frente a menos de 1.900 Shahed-131/136.

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