Polonia supera los 220.000 militares mientras enfrenta sabotajes contra ferrocarriles, energía y su creciente industria de defensa. Mientras Polonia construye y consolida sus Fuerzas Armadas con más de 220.000 militares alistados y busca convertirse en una de las más grandes de Europa, apuesta por impulsar su producción nacional en materia de defensa, aunque no sin enfrentar sabotajes contra ello.
La guerra entre Rusia y Ucrania incentivó el gasto militar en Polonia, donde la defensa nacional constituye la principal prioridad, debido a que el país comparte frontera con Ucrania y concibe a Rusia como una amenaza existencial. En este sentido, Polonia busca construir una industria de defensa nacional fuerte para reducir su dependencia de proveedores lejanos, con quienes las entregas rápidas se dificultan, y en este sentido, también apuesta por proveedores estratégicos de Europa central, frente a las propias necesidades de defensa y seguridad nacional.
Si bien algunos sistemas –los de más costo principalmente–, como las baterías de misiles Patriot, los aviones de combate F-35 y los tanques Abrams, continúan atados a proveedores extranjeros, se ha registrado un incremento significativo de la producción nacional de municiones, drones y otras unidades de uso frecuente, convirtiéndose en una prioridad de la industria nacional. Algunos especialistas consideran que este cambio en Polonia refleja, de hecho, un cambio más amplio, a nivel regional, en todo Europa, que busca reconstruir la capacidad industrial de defensa de la región, luego de que la guerra ruso-ucraniana pusiera de manifiesto la importancia de contar con una cadena de suministro consolidada e independiente.
El ministro de Defensa de Polonia, Władysław Kosiniak-Kamysz, lo explica de la siguiente manera: “No se trata simplemente de una inversión para garantizar que contemos con una industria de defensa altamente desarrollada, que sirva como motor de la economía polaca, sino de una cuestión de independencia de la cadena de suministro”. En esta línea, por ejemplo, se explica cómo las empresas de defensa de países como Hungría, Eslovaquia y República Checa, con presencia limitada en Polonia, incrementaron sustancialmente sus operaciones en el país. Dentro de este grupo se incluye a firmas como CSG, proveedor de municiones, que ha firmado una serie de acuerdos para ampliar su producción en Polonia, considerado como un mercado estratégico para la compañía.
A nivel local, la industria nacional está consolidándose con firmas y compañías que apuestan por el desarrollo de materiales e insumos clave de defensa. Así, por ejemplo, Grupa Niewiadow –fabricante de armas polaco– está poniendo en marcha la producción de municiones de 155 mm, en conjunto con KNDS Ammo France. Se estima que la producción alcance los 180.000 cartuchos anuales, a partir del 2027.
Los informes ya revelan que Polonia se estaría consolidando como pionera en los esfuerzos por localizar la producción militar de Europa. De hecho, Varsovia ofreció producir conjuntamente misiles para el sistema de defensa aéreo Patriot, con Ucrania y Estados Unidos, el mes pasado. La cooperación polaco-ucraniana en la industria de defensa para la seguridad regional resulta crucial. Así lo evidencia FlyEye, que es un componente que ha sido clave en las capacidades de reconocimiento no tripulado de las Fuerzas Armadas polacas, que es, precisamente, construido y desarrollado por Flytronic en Ucrania.
En este sentido, Polonia busca garantizar la capacidad de producción necesaria para Europa y la propia OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte), frente a escenarios de necesidad regional. Las perturbaciones globales y regionales incentivan a que Polonia se consolide como un proveedor regional de Europa ante las propias necesidades operativas en materia de defensa.
Alistamiento militar y presupuesto en defensa
Ese esfuerzo ha estado acompañado con el alistamiento de militares polacos, que ya superan los 220.000 en las filas de las fuerzas polacas. De hecho, Polonia aspira a crear y consolidar el mayor Ejército terrestre de Europa, según afirma el viceministro de Activos Estatales, Konrad Golota.
Este año las Fuerzas Armadas del país ya superaron los 220.000 efectivos alistados en las filas, convirtiéndose en una de las mayores fuerzas de toda Europa en la actualidad. Polonia, además, junto con Estonia, es uno de los miembros de la OTAN que está cerca de cumplir su compromiso en materia de presupuesto de defensa. El país ya estaría cerca de destinar el 5% del PIB (Producto Interno Bruto) a defensa, de cara a 2035.
Los números de alistamiento militar, como así también de presupuesto de defensa, manifiestan los esfuerzos de Polonia por consolidarse como un bastión militar de Europa y la OTAN, mientras, en paralelo, el país apuesta por el desarrollo de su industria nacional de defensa, para reducir la dependencia extranjera de las cadenas de suministro, ante las necesidades operativas que pueden originarse frente al estallido o la escalada de nuevas tensiones en la región o el mundo, incluso.
¿Sabotajes?
En el escenario descrito, Polonia estaría enfrentando sabotajes contra ferrocarriles, energía y su industria de defensa. En este sentido, se destaca, especialmente, el incendio de la planta de WB ELECTRONICS SA, parte del Grupo WB, en Skarżysko-Kamienna, en el centro-sur del país. La investigación iniciada habría revelado la existencia de un presunto sabotaje, considerado como parte de operaciones de actividades de inteligencia extranjera.
La investigación sobre el incendio se centra, de hecho, en la participación de un servicio de inteligencia extranjero contra la República de Polonia y la comisión de un delito terrorista, a través de la colocación de una carga explosiva con materiales inflamables en la plata polaca. El Grupo WB es una de las mayores empresas de defensa en Polonia, perteneciente al sector privado y especializada, principalmente, en la producción de drones.
Ante el acelerado y significativo crecimiento de la industria de defensa polaca, este incendio no parece casual para las autoridades locales, que ya investigan lo sucedido y apuntan directamente a un sabotaje deliberado. Frente a lo sucedido, el ministro del Interior, Marcin Kierwiński, instó a reforzar y fortalecer la seguridad de las empresas que abastecen a las Fuerzas Armadas polacas y advirtió que podrían incrementarse ataques similares si se confirma el sabotaje. Sin embargo, pese a posibles sabotajes sustanciales contra la industria de defensa, Polonia continúa consolidándose en el campo de la producción orientada a la defensa y además, ya supera los 220.000 militares alistados en sus filas.
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