Seis armadas aliadas, lideradas por la Armada de EE.UU. han iniciado un despliegue conjunto de fuerzas navales en el Pacífico frente a China sin la presencia de un portaaviones estadounidense en la región. Este despliegue marca el inicio del ejercicio cooperativo Pacific Vanguard 2026, que comenzó formalmente el 30 de agosto en las inmediaciones de las Islas Marianas. En su octava edición consecutiva, la ausencia de un grupo de batalla norteamericano redefine el enfoque de este adiestramiento orientando la estrategia hacia la defensa colectiva frente a las crecientes tensiones en el Indo-Pacífico.
Mientras que la Armada de EE. UU. limita su aporte al buque de carga seca clase Lewis and Clark, USNS Charles Drew (T-AKE 10), y a un solo avión de patrulla marítima P-8 Poseidon, las armadas aliadas son las que despliegan las unidades de combate de primera línea. La Fuerza Marítima de Autodefensa de Japón participa con el destructor clase Akizuki JS Fuyuzuki (DD 118), un submarino y un avión de patrulla Kawasaki P-1.
Por su parte, la Real Armada Australiana aporta el destructor de guerra aérea clase Hobart HMAS Sydney (DDG 42), la Real Armada de Canadá despliega la fragata clase Halifax HMCS Regina (FFH 334), la Real Fuerza Aérea de Nueva Zelanda suma otro avión P-8 Poseidon y la Armada de la República de Corea brinda soporte de personal de estado mayor marítimo.
Tres ejercicios multinacionales de alta gama se han encadenado recientemente en el teatro de operaciones del Pacífico, ya que Pacific Vanguard 26 se ejecuta inmediatamente después de Resolute Dragon 26 y Valiant Shield 26, consolidando una red de fuerzas preparadas en múltiples dominios.
El capitán Neil Gabriel, comodoro del Escuadrón de Destructores 15 de la Armada de EE. UU., enfatizó que esta cooperación fortalece sus fuerzas creíbles para el combate, representando una ventaja asimétrica en la región. En sintonía, el contraalmirante japonés Aoki Kunio y el comandante australiano Hayden Jenkins señalaron que estas maniobras conjuntas permiten perfeccionar las tácticas defensivas y asegurar los accesos marítimos colectivos en entornos de guerra marítima degradados y en disputa, garantizando la estabilidad de un Indo-Pacífico libre y abierto.
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