China busca operar una Armada de aguas azules. La pregunta es si, a pesar de tener significativas capacidades, China puede sostener operaciones navales relevantes de alta intensidad y complejidad lejos del propio territorio, durante períodos prolongados. En este escenario, resulta interesante preguntarse ¿qué significa operar una Armada de aguas azules y por qué China todavía necesita bases, aliados y logística exterior?
Contar con una Armada de aguas azules, como se lo conoce, implica tener capacidad para desplegar fuerzas navales de significativa relevancia a grandes distancias del propio territorio y durante períodos prolongados, manteniendo, en paralelo, buques, submarinos, tropas y sistemas de mando en funcionamiento en otras posiciones marítimas relevantes. La Armada del Ejército Popular de Liberación (EPL) de China busca consolidarse, precisamente, como una fuerza de aguas azules.
China tiene una de las Armadas más importantes y relevantes del mundo. De hecho, posee una Armada capaz de realizar operaciones oceánicas complejas y cuenta con portaaviones, submarinos nucleares, buques anfibios, destructores modernos y unidades de reabastecimiento, entre otras capacidades. Sin embargo, ello no significa que pueda utilizar y proyectar todas sus capacidades globalmente, como lo haría una Armada de aguas azules. Tener y contar con las capacidades necesarias no asegura, necesariamente, la clasificación como tal, ya que una flota puede ser relevante y sin embargo, tener dificultades para mantenerse desplegada lejos del propio territorio en un largo y prolongado período de tiempo.
Una Armada, verdaderamente oceánica, no se define únicamente por cuántos submarinos, destructores o portaaviones posee.La capacidad se mide también en cuán lejos se pueden desplegar esos medios, por cuánto tiempo, bajo qué intensidad y en qué circunstancias logísticas. La pregunta, en este sentido, es ¿hasta qué punto China podría sostener operaciones navales y oceánicas complejas, de alta intensidad, lejos de su territorio, durante un período prolongado? Eso es, precisamente, lo que caracteriza a una Armada de aguas azules: el despliegue territorial lejos del propio territorio y durante tiempo indeterminado, desde meses hasta incluso años, y la capacidad para mantener, en simultáneo, otras operaciones y despliegues navales complejos.
Como se precisó, China estaría impulsando una transformación de su aviación naval con el objetivo de convertir a su flota de portaaviones en un instrumento capaz de operar mucho más allá de Asia. Sin embargo, si bien la Armada china se ha convertido en una Marina con alcance oceánico, aún la Fuerza debe desarrollar una red de alianzas y logística exterior para consolidar su posición y proyectarse oceánica y navalmente, en términos globales.
Todo ello se inscribe en una estrategia impulsada por el Presidente Xi Jinping, quien busca transformar a China en una potencia naval con alcance y proyección global, más allá de Asia. En este sentido, según un informe, en 2025, la actividad militar de China aumentó en el Mar de China Meridional, el Estrecho de Taiwán, más allá de la primera cadena de islas y en los alrededores de Japón, evidenciando un incremento general en el ritmo operacional, como así también en el alcance geográfico de las operaciones navales del país.
La necesidad de contar con una extensa y sólida red logística
Para poder contar con una verdadera Armada de aguas azules se requiere de una sólida y extensa cadena logística, con astilleros, bases, buques de reabastecimiento, puertos, depósitos, logística exterior y especialmente, aliados. Contar con puertos y depósitos de aliados es clave para esta lógica, que demanda una extensa y fuerte cadena logística.
La logística se convierte en el talón de Aquiles de una Armada que aspira a ser oceánica y dominar, como Alfred Mahan sostiene, el poder naval. La estrategia de China en el Mar Meridional de China, por ejemplo, se acerca a este enfoque, ya que el país apuesta por el dominio total del océano y los mares, a través del desarrollo de su capacidad naval, que también busca extender y proyectar a nivel global, mediante una combinación terrestre-naval, para dominar las principales áreas estratégicas marítimas y alcanzar la influencia continental.
A día de hoy, sin embargo, la Armada china cuenta con una capacidad relativamente limitada, a nivel logístico, ya que sus buques de reabastecimiento y su infraestructura logística exterior no se encuentran a la altura del objetivo estratégico planteado: ser una fuerza oceánica de aguas azules, capacitada para operaciones navales globales complejas. El desafío es, entonces, desarrollar y construir más posiciones estratégicas, a través de bases, puertos, depósitos, astilleros y buques de reabastecimiento.
Sin embargo, no se trata solo de redes logísticas. China también busca consolidar una red global de alianzas y socios clave. Este es un punto crucial, ya que Beijing aún no logra consolidar este tipo de red, que tiene un valor logístico sustancial. China aún está construyendo la confianza de la comunidad internacional, fortaleciendo vínculos y desarrollando alianzas.
Pero aún está lejos de poder alcanzar y superar a Washington, que cuenta con una extensa red global de alianzas, que le permite utilizar y disponer de instalaciones logísticas y portuarias claves de países aliados en Asia, Europa y Medio Oriente. Ese es el objetivo de China, que todavía, a día de hoy, necesita construir bases, captar aliados confiables y desarrollar una red de logística exterior, que le permita convertirse en una Armada de aguas azules y llevar adelante operaciones navales complejas, lejos de su territorio, sin depender de sus bases cerca de casa.
Beijing todavía no tiene una red de alianzas militares semejante a la de Estados Unidos pero no solo apuesta por alianzas formales sino también por cooperaciones estratégicas, que le den acceso a infraestructuras comerciales claves para ejecutar fines militares. Diversos estudios estadounidenses, de hecho, señalan que China podría ampliar y consolidar su capacidad militar exterior, mediante la combinación de bases militares formales y acceso a infraestructura comercial estratégica.
Se trata de una estrategia diferente a la lógica predominante en Washington, que apunta, exclusivamente, a construir una red de alianzas y socios militares. La competencia naval entre China y Estados Unidos es cada vez más evidente y latente. China ya apuesta por convertirse y operar como una Armada de aguas azules pero aún necesita de bases, aliados y logística exterior para enfrentarse a Estados Unidos por el dominio naval.
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