Brasil deja sin respuesta dos propuestas de EE.UU. para una alianza de minerales críticos mientras China mantiene su peso en el sector

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, habló con periodistas en la embajada de Brasil en Washington D.C. tras su reunión con Donald Trump en la Casa Blanca el 7 de mayo de 2026. (Foto: Elizabeth Frantz/REUTERS)

El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, habló con periodistas en la embajada de Brasil en Washington D.C. tras su reunión con Donald Trump en la Casa Blanca el 7 de mayo de 2026. (Foto: Elizabeth Frantz/REUTERS)

Brasil dejó sin respuesta a dos propuestas de Estados Unidos para formalizar una cooperación en minerales críticos, según afirmó un diplomático estadounidense durante la Exposibram, la principal feria minera de América Latina. La situación deja a Washington sin un acuerdo con uno de los países considerados estratégicos para diversificar las cadenas globales de suministro de tierras raras y reducir la dependencia del procesamiento concentrado en China.

Salvador acoge Exposibram 2025. Crédito: Moysés Suzart

Matthew Lowe, consejero económico de la Embajada de Estados Unidos en Brasilia, aseguró que Washington había invitado anteriormente a Brasil a integrarse a la Minerals Security Partnership, una iniciativa liderada por Estados Unidos para coordinar inversiones y cadenas de suministro de minerales estratégicos, sin recibir una respuesta formal. Según explicó, un segundo acercamiento —un borrador de acuerdo marco enviado en febrero— tampoco obtuvo respuesta por parte del gobierno brasileño. “Probablemente tendremos que esperar hasta las elecciones, pase lo que pase”, afirmó Lowe durante un panel celebrado en Belo Horizonte, en relación a las elecciones presidenciales brasileñas previstas para octubre.

El debate sobre las cadenas de suministro

De este modo, se puede deducir que el estancamiento de las negociaciones contrasta con el interés estratégico que Estados Unidos mostró por los recursos brasileños. Brasil posee una de las mayores reservas mundiales de tierras raras y se convirtió en un actor central en la carrera internacional por asegurar minerales necesarios para la transición energética, la industria tecnológica y la producción de sistemas militares. Francia, Canadá, Australia, Estados Unidos y otros países debatieron durante la Exposibram la necesidad de diversificar las cadenas de suministro y ampliar la capacidad de procesamiento fuera de los actuales centros dominantes.

El presidente de Brasil, Lula da Silva, junto a su homólogo de Estados Unidos, Donald Trump, durante la reunión del pasado jueves (7) en la Casa Blanca. Créditos: X (@LulaOficial)

Sin embargo, las conversaciones entre Washington y Brasilia estuvieron atravesadas por tensiones desde el inicio. Un documento enviado por el Departamento de Estado estadounidense para avanzar en un memorando de entendimiento sobre minerales críticos contenía referencias a Brasil como “País X” y, en uno de sus pasajes, incluso mencionaba a Ecuador. El documento fue interpretado por negociadores brasileños como una señal de que la administración estadounidense no había elaborado una propuesta suficientemente adaptada a las particularidades de Brasil y a la importancia estratégica de sus reservas.

Serra Verde, el estandarte estadounidense en materia de tierras raras en Brasil

La falta de un acuerdo político con Estados Unidos no significa que las empresas estadounidenses hayan quedado fuera del sector. El caso más relevante es la adquisición de Serra Verde, compañía que opera la mina Pela Ema, en Goiás, por parte de USA Rare Earth. La operación fue acordada por un valor aproximado de 2.830 millones de dólares y representa uno de los mayores movimientos estadounidenses para asegurar una fuente de tierras raras fuera de China. La documentación presentada por la compañía ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) confirma el acuerdo para adquirir el 100% de la empresa matriz de Serra Verde.

El debate plantea un dilema para Brasil: necesita inversiones, tecnología y acceso a mercados internacionales para desarrollar su industria de minerales críticos, pero busca evitar que la competencia entre Estados Unidos y China convierta al país en un simple proveedor de recursos estratégicos. La posición de Brasilia parece orientarse, por ahora, a preservar margen de maniobra frente a ambos bloques y negociar desde una posición de mayor control sobre sus reservas.

En consecuencia, la ausencia de respuesta a las propuestas estadounidenses no debe interpretarse necesariamente como un rechazo definitivo a Washington. Más bien refleja una negociación atravesada por diferencias sobre las condiciones de la cooperación, el control de los recursos y el futuro del procesamiento industrial. Con las elecciones brasileñas previstas para octubre, Estados Unidos parece dispuesto a esperar antes de retomar las conversaciones.

Eduardo Bolsonaro (derecha) fue recibido en la Casa Blanca por el presidente estadounidense Donald Trump, junto con el precandidato presidencial Flávio Bolsonaro (PL). (Foto: Reproducción/Redes Sociales)

Mientras tanto, Brasil se consolida como uno de los territorios más importantes de la disputa global por los minerales críticos. Washington necesita nuevos proveedores para reducir su exposición a China; Beijing mantiene su ventaja en las etapas industriales más complejas; y Brasil intenta definir si aprovechará su riqueza mineral para convertirse en una potencia de procesamiento o si seguirá ocupando el lugar de proveedor dentro de las cadenas de valor diseñadas por otros.

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