Argentina y Brasil en el Atlántico Sur: Cómo el ejercicio naval Fraterno XXXIX redefine la seguridad militar del Cono Sur

La exitosa finalización del ejercicio militar conjunto Fraterno XXXIX entre la Armada Argentina y la Marina de Brasil consolida la geopolítica del Atlántico Sur como un eje estratégico clave para la defensa y la soberanía de la región. Este operativo bilateral histórico, instaurado originalmente en 1978, representa la alianza militar estratégica de mayor continuidad en la región. La edición de 2026, calificada formalmente por los comandos de ambas fuerzas como un “Fraterno Robusto” debido a la complejidad de los medios empleados, no solo puso a prueba el adiestramiento táctico de las tripulaciones, sino que envió un contundente mensaje de autonomía regional, disuasión y cooperación frente a la presencia de potencias extrarregionales en aguas de interés común.

Ejercicio Fraterno XXXIX de la Armada Argentina y la Marina de Brasil. Crédito: Zona Militar

El valor estratégico del despliegue bilateral

El Atlántico Sur se define hoy bajo variables de fricción y competencia global, donde la libre navegación de las líneas de comunicación marítima se ve desafiada por el tránsito permanente de diversos actores estatales y comerciales. En este marco, la presencia de potencias extrarregionales añade una constante tensión a la soberanía marítima sudamericana, al tiempo que la proyección natural hacia la Antártida sitúa a este océano como el nexo logístico y operativo prioritario del siglo XXI.

Frente a este panorama, la decisión estratégica de la República Federativa del Brasil de desplegar una fuerza de tareas de última generación hacia el sur cobra un relieve fundamental. Como destacó el comando del destructor argentino ARA La Argentina, este despliegue constituye “un valor agregado que en definitiva termina contribuyendo a que nosotros podamos prepararnos mejor para poder defender los intereses argentinos en el mar” . La presencia brasileña reafirma una postura de responsabilidad compartida en la custodia de los recursos y la estabilidad de la plataforma continental, demostrando que ambas marinas, trabajando de forma coordinada, proyectan una fuerza sustancialmente mayor para neutralizar amenazas multidominio.

El submarino brasileño MB Humaitá (S-41) opera con oficiales de la Armada Argentina

El núcleo táctico del Fraterno XXXIX se concentró en la guerra antisubmarina (ASW), un área operativa que exige los más altos estándares de sincronización doctrinaria y tecnológica. Ante la actual ausencia de unidades submarinas nacionales en servicio activo en la Armada Argentina, la participación del moderno submarino clase Riachuelo, el MB Humaitá (S-41), representó un hito de adiestramiento real en aguas argentinas.

Esta cooperación binacional de alta complejidad se estructuró a través de dos mecanismos estratégicos clave. Por un lado, el Adiestramiento y Recalificación Práctica (OCAS) y por el otro el Programa Ship-Riders. En el primero, el destructor ARA La Argentina y la fragata MB Tamandaré operaron como las unidades de superficie designadas para la búsqueda tridimensional del contacto sumergido. Esto permitió embarcar a oficiales de la Armada Argentina que habían finalizado el curso de Oficial de Control Antisubmarino (OCAS). En lugar de limitarse a los simuladores de adiestramiento táctico en tierra, estos oficiales operaron en el Cuarto de Operaciones (CIC) frente a un submarino real, obteniendo su habilitación operativa definitiva en el mar.

Ejercicio Fraterno XXXIX de la Armada Argentina y la Marina de Brasil. Crédito: Zona Militar

Mientras que en el Programa Ship-Riders los oficiales y suboficiales de la Fuerza de Submarinos de la Armada Argentina embarcaron en Río de Janeiro a bordo del propio submarino brasileño Humaitá para realizar la travesía operativa hacia Mar del Plata. Este mecanismo de intercambio permanente asegura que los cuadros profesionales argentinos mantengan su adiestramiento de inmersión y navegación subácua real.

El estándar táctico de Argentina y Brasil en alta mar

Un aspecto geopolítico vertebral del ejercicio Fraterno es la alternancia del comando táctico (OCT). El mando de la fuerza de tareas combinada se rotó de manera estricta para consolidar la simetría operativa. Los días impares bajo la conducción de la Armada Argentina (comandada por el Capitán de Navío Christian David Corona a bordo del ARA La Argentina) y los días pares bajo la dirección de la Marinha do Brasil (liderada por el Contraalmirante Carlos Marcelo Fernandes Considera en la fragata Tamandaré).

Este esquema operativo exige “hablar el mismo idioma” táctico, superando las barreras idiomáticas mediante procedimientos y publicaciones doctrinarias multinacionales aliadas altamente aceitadas. La interoperabilidad real demostrada en las aguas del Atlántico Sur demuestra que el Cono Sur es capaz de autogestionar la seguridad de sus espacios soberanos sin depender de la intervención directa de coaliciones extrahemisféricas.

Rumbo al UNITAS 2027

La finalización de la fase marítima en Mar del Plata no clausura el ciclo de planeamiento, sino que abre el camino de proyección hacia el próximo hito estratégico regional: el ejercicio multinacional UNITAS 2027. Tras la firma del Memorando de Entendimiento Final en el que se establecieron las variables fundamentales de tiempo, geografía y participantes para el Fraterno XL (edición 40) que se ejecutará en Brasil en agosto de 2027, ambas armadas han coincidido en que el Fraterno XXXIX funcionó como el adiestramiento conceptual preparatorio idóneo.

La República Argentina asumirá el rol de país anfitrión del UNITAS en 2027 tras más de 20 años de ausencia en ese plano internacional, un desafío logístico y operativo de envergadura donde la Armada Argentina operará un centro de operaciones marítimas (MOC) de estándar OTAN para coordinar fuerzas navales y aéreas de hasta 24 naciones.

El Fraterno XXXIX 2026 demuestra que la relación entre la Armada Argentina y la Marina de Brasil ha superado la mera etiqueta de una “marina amiga” para operar bajo parámetros de auténtica co-responsabilidad y hermandad táctica. En un Atlántico Sur crecientemente disputado, la persistencia y robustecimiento de este operativo bilateral consolida un eje de estabilidad disuasiva fundamental para garantizar la soberanía de los recursos, la seguridad náutica y la integridad de las proyecciones soberanas de América del Sur frente a los desafíos del tablero geopolítico global.

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