La Armada de Estados Unidos calcula que necesitará entre US$6.000 y US$8.000 millones adicionales para recomponer sus cuentas del año fiscal 2026 después de meses de operaciones vinculadas a la guerra con Irán. La estimación fue realizada por el jefe de Operaciones Navales, almirante Daryl Caudle, quien señaló que el conflicto iniciado con la Operación Epic Fury no estaba contemplado en el presupuesto original de la fuerza y que será necesario recurrir a financiamiento suplementario aprobado por el Congreso.
La cifra no representa el costo total de la guerra para el Pentágono ni exclusivamente el costo de operar los portaaviones estadounidenses en Medio Oriente. Caudle explicó que se trata de la porción que la Armada estima necesitar dentro del paquete suplementario del Departamento de Guerra para terminar el ejercicio fiscal en condiciones financieras normales, después de haber utilizado recursos de sus cuentas de operaciones y mantenimiento para financiar el conflicto.
“El presupuesto del año fiscal 2026 no tenía a Epic Fury incorporada”, explicó Caudle durante una conversación con periodistas en Virginia. El almirante indicó que el monto requerido continúa aumentando y situó su necesidad entre US$6.000 y US$8.000 millones para que la Armada pueda cerrar el año fiscal “completa y solvente”.
El dato introduce una nueva dimensión en el esfuerzo naval que Washington viene sosteniendo desde el comienzo de las operaciones contra Irán. Hasta ahora, gran parte de la atención estaba concentrada en la disponibilidad de portaaviones, la extensión excepcional de los despliegues y el desgaste de sus tripulaciones. La declaración de Caudle cuantifica ahora parte de la presión financiera que esas operaciones están generando sobre una fuerza cuyo presupuesto había sido elaborado antes del inicio de la guerra.
Más de dos docenas de buques y 27.000 marineros participaron en Epic Fury
La escala de ese esfuerzo fue detallada por el propio Caudle un día después, durante un discurso oficial sobre el estado de la Armada. Según el jefe naval, más de dos docenas de buques y más de 27.000 marineros participaron en las operaciones relacionadas con Epic Fury, que involucraron grupos de ataque de portaaviones, destructores, submarinos, fuerzas anfibias, unidades logísticas, medios de guerra de minas y sistemas tripulados y no tripulados.
La Armada tuvo además que construir una cadena logística capaz de mantener simultáneamente grupos de ataque de portaaviones en el Mar Arábigo. Caudle explicó que, durante las primeras etapas, repuestos y suministros debieron movilizarse desde Diego García, Singapur, Japón, Filipinas y Estados Unidos, mientras la fuerza reorganizaba el sistema de reabastecimiento necesario para sostener las operaciones durante períodos prolongados.
El impacto también alcanzó los ciclos normales de despliegue. El USS Gerald R. Ford (CVN-78) completó en mayo una misión de 326 días, mientras que el USS Abraham Lincoln (CVN-72) se encamina a cerrar un despliegue superior a los 300 días. Desde octubre de 2023, los despliegues de grupos de ataque de portaaviones estadounidenses promedian aproximadamente 8,5 meses, de acuerdo con la base de datos de USNI News.
Escenario Mundial informó el 27 de agosto que la Armada ya prepara al USS Theodore Roosevelt (CVN-71) para permanecer más de siete meses desplegado en Medio Oriente. Su grupo de ataque deberá relevar al USS George Washington (CVN-73), enviado desde el Pacífico occidental hacia la Quinta Flota para mantener la presencia estadounidense en el área.
El gasto en Irán coincide con la búsqueda de mayor presencia naval frente a China
La necesidad de recursos adicionales aparece mientras la Armada mantiene otro objetivo operativo: incrementar su presencia en el Pacífico occidental frente al crecimiento de las fuerzas navales chinas. Caudle sostuvo que la extensión geográfica del Pacífico “matemáticamente requiere más fuerza”, lo que obliga a Washington a disponer de suficientes unidades para sostener simultáneamente sus compromisos en Asia y un conflicto activo en Medio Oriente.
Ese problema ya tuvo consecuencias visibles. Estados Unidos retiró temporalmente del Pacífico occidental al USS George Washington, su portaaviones desplegado de manera permanente en Japón, para enviarlo hacia Medio Oriente. Escenario Mundial informó entonces que el movimiento dejaba temporalmente a la región sin un portaaviones estadounidense desplegado, mientras Washington reorganizaba sus fuerzas para sostener el relevo del Abraham Lincoln.
La Armada espera ahora que el Congreso apruebe financiamiento suplementario para devolver a las cuentas de operaciones y mantenimiento los recursos utilizados durante Epic Fury. En paralelo, deberá sostener la rotación de portaaviones hacia Medio Oriente: las familias de la tripulación del Theodore Roosevelt ya fueron advertidas de que deben planificar una ausencia de aproximadamente ocho meses, una señal de que las exigencias operativas y presupuestarias derivadas de la guerra continuarán durante el resto de 2026.
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