Rusia estaría evaluando intensificar los ataques contra Ucrania ante la falta de avances en las negociaciones de paz impulsadas por Estados Unidos. Según informó Bloomberg, citando a tres personas cercanas al Kremlin que hablaron bajo condición de anonimato, Moscú analiza ampliar el uso de misiles balísticos convencionales contra la capital ucraniana, incluido el centro de Kiev, además de incrementar los ataques contra infraestructura en otras ciudades.
En este sentido, la posible escalada se produce mientras el proceso diplomático atraviesa uno de sus momentos más delicados. Las negociaciones entre Rusia y Ucrania, con mediación de Washington, permanecen prácticamente paralizadas debido a las diferencias sobre territorio, garantías de seguridad y las condiciones para un eventual alto el fuego. El viceministro de Exteriores ruso, Serguéi Riabkov afirmó recientemente que Moscú está dispuesto a estudiar nuevas propuestas, pero advirtió que cualquier acuerdo deberá contemplar las “realidades sobre el terreno”. Reclamo que Kiev rechaza.
El jefe de la CIA se reunió con la inteligencia de Rusia en Moscú
En paralelo, el director de la CIA, John Ratcliffe, viajó esta semana a Moscú y mantuvo reuniones con funcionarios de los servicios de inteligencia rusos, mientras Ucrania aceptó un pedido de Estados Unidos para suspender temporalmente sus ataques con drones y misiles contra la capital rusa durante la permanencia del funcionario estadounidense. El Kremlin confirmó este 26 de agosto los contactos y señaló que el presidente Vladímir Putin fue informado inmediatamente sobre sus resultados, aunque Ratcliffe no mantuvo una reunión personal con el mandatario ruso. Horas después de que el jefe de la CIA abandonara el país, los ataques ucranianos sobre Moscú se reanudaron.
La confirmación resuelve la incógnita abierta un día antes, cuando Escenario Mundial informó que un C-17 Globemaster III de la Fuerza Aérea de EE.UU. había aterrizado de manera inusual en Moscú después de volar desde Riga. En aquel momento, el Kremlin decía desconocer públicamente la misión y las agencias estadounidenses evitaban realizar comentarios. La novedad ahora es que el vuelo transportaba al máximo responsable de la CIA para mantener un canal directo con sus contrapartes rusas.
Ucrania aceptó cesar los ataques contra la capital rusa
Pero el segundo dato convierte la visita en algo más que un contacto entre servicios de inteligencia. Un funcionario ucraniano confirmó que Kiev aceptó una solicitud estadounidense para no lanzar drones ni misiles contra Moscú mientras Ratcliffe permaneciera allí. No se informó que la pausa se extendiera a todos los ataques ucranianos contra territorio ruso ni que formara parte de un alto el fuego más amplio.
Del lado ucraniano, Zelenski intenta mantener abierta una ventana para la diplomacia. El presidente afirmó que Kiev y sus socios internacionales elaboraron una propuesta conjunta que contempla un alto el fuego y mecanismos para administrar una eventual zona económica especial en el Donbás. Según medios internacionales, Zelenski considera que podría existir margen para la mediación estadounidense hasta el verano de 2027.
EE.UU. abrió un canal de inteligencia con Rusia mientras mantiene su coordinación con Ucrania
El episodio muestra dos mecanismos funcionando simultáneamente. Por un lado, Trump abrió un contacto directo de alto nivel entre la CIA y los servicios de inteligencia rusos en un momento en que las relaciones diplomáticas siguen profundamente deterioradas y las negociaciones relacionadas con Ucrania permanecen estancadas. Por otro, Estados Unidos mantuvo suficiente coordinación operacional con Kiev como para solicitar una modificación temporal de sus ataques durante una misión particularmente sensible en territorio ruso.
La CIA no reveló públicamente el contenido de las conversaciones y tampoco existe información que permita afirmar que la visita haya generado un acuerdo sobre Ucrania. El Kremlin igualmente evitó proporcionar detalles sobre los temas abordados. Eso obliga a mantener separadas dos cosas: el contacto está confirmado; su contenido permanece reservado.
La importancia del episodio está precisamente en el nivel elegido para mantenerlo. Ratcliffe no es un enviado diplomático convencional: como director de la CIA dirige las relaciones de enlace de la principal agencia estadounidense de inteligencia exterior y ocupa una posición central dentro del aparato de seguridad nacional de Washington.
La reanudación del diálogo no logró muchos avances
Por eso, lo que ayer aparecía como el misterioso aterrizaje de un C-17 estadounidense en Moscú tiene ahora una explicación mucho más concreta. Estados Unidos trasladó directamente a su jefe de inteligencia para reunirse con sus contrapartes rusas y coordinó temporalmente con Ucrania para evitar ataques sobre la ciudad durante su presencia.
La reanudación de los drones pocas horas después deja también claro el límite del episodio: el canal entre Washington y Moscú se abrió sin que eso significara una pausa en la guerra. Lo nuevo es que, incluso mientras Rusia y Ucrania continúan intercambiando ataques de largo alcance, Estados Unidos demostró que todavía puede activar comunicaciones directas con los servicios rusos y coordinar con Kiev las condiciones necesarias para mantenerlas.
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