Un avión C-17 de transporte militar, perteneciente a la Fuerza Aérea de EE.UU., aterrizó este martes en el aeropuerto Vnukovo de Moscú, Rusia, después de volar directamente desde Riga, Letonia. Este un movimiento inusual volvió a poner el foco sobre los contactos entre ambos países en medio del estancamiento de las negociaciones para poner fin a la guerra en Ucrania. El Kremlin, por su parte, afirmó desconocer la misión.
En este sentido, el aparato es un Boeing C-17A Globemaster III, con matrícula estadounidense 07-7181 e indicativo de vuelo RCH4555. De acuerdo con los datos de Flightradar24, despegó de Riga alrededor de las 08:50, hora de Moscú, y llegó a Vnukovo aproximadamente a las 10:04. Reuters confirmó el desplazamiento a partir de los registros públicos de seguimiento, aunque no pudo determinar si el avión transportaba pasajeros, carga u otro tipo de material.
El recorrido previo del avión también llamó la atención. La aeronave había llegado a Riga el 23 de agosto procedente de Camp Springs, Maryland, cerca de Washington D.C., una zona vinculada a Joint Base Andrews, uno de los principales centros utilizados por el Gobierno estadounidense para el transporte de altos funcionarios. Los registros disponibles permiten reconstruir el itinerario, pero no permiten establecer cuál era el objetivo de la misión ni quién se encontraba a bordo.
El Kremlin afirma desconocer la misión de EE.UU.
La reacción del Kremlin agregó otro elemento de incertidumbre. El portavoz presidencial ruso, Dmitry Peskov, afirmó que Moscú no disponía de información sobre la llegada del avión de EE.UU.. Según declaraciones recogidas por medios rusos, Peskov también señaló que no había reuniones previstas esta semana entre el Kremlin y representantes de la administración Trump.
La llegada del C-17 adquiere especial relevancia por el momento político en el que se produce. Los canales diplomáticos entre EE.UU. y Rusia destinados a avanzar hacia un acuerdo sobre Ucrania atraviesan una etapa de estancamiento. El conflicto en Irán desplazó parte de la atención de Washington y complicó los esfuerzos que venían desarrollándose entre Moscú, Kyiv y la administración de Donald Trump.
El ministro de Relaciones Exteriores alemán, Johann Wadephul, pidió recientemente que el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, tenga una participación más directa en la diplomacia sobre Ucrania, mientras que Moscú afirmó mantener abiertos los canales de diálogo con Washington.
Existe un antecedente similiar con contacto diplomático entre el yerno de Trump y Putin
Un antecedente cercano que alimenta las especulaciones sobre el vuelo es el viaje realizado en enero por el enviado especial estadounidense Steve Witkoff y Jared Kushner, yerno del presidente Trump, quienes viajaron a Moscú para mantener conversaciones con Vladimir Putin sobre una posible salida negociada a la guerra. Witkoff había confirmado entonces que ambos tenían previsto discutir cuestiones vinculadas con la paz y el conflicto entre Rusia y Ucrania.
Aquella ronda de contactos formó parte de una estrategia diplomática más amplia impulsada por EE.UU.. Las negociaciones posteriores no consiguieron alcanzar un acuerdo definitivo y quedaron trabadas, entre otros puntos, por las diferencias sobre territorio, garantías de seguridad para Ucrania y las condiciones de un eventual arreglo de posguerra. En agosto, Moscú continuaba reclamando que cualquier propuesta tomara en cuenta sus reivindicaciones territoriales, mientras Kyiv buscaba reactivar la mediación estadounidense.
Se intensifica la ofensiva entre Rusia y Ucrania
Asimismo, ocurre en una semana donde la ofensiva entre Rusia y Ucrania se intensifica. Días atrás, el Ejército ruso lanzó contra Kiev y sus alrededores 168 drones y decenas de misiles de crucero, balísticos e hipersónicos, dejando al menos 16 muertos y más de 40 heridos, mientras Zelenski volvió a advertir que la escasez de interceptores para sus sistemas MIM-104 Patriot está reduciendo su capacidad para enfrentar los ataques balísticos rusos. La Fuerza Aérea ucraniana informó que logró derribar cerca del 90% de los drones y la mayoría de los misiles de crucero, pero no detalló cuántos misiles balísticos fueron utilizados ni confirmó intercepciones de ese tipo durante la ofensiva.
El ataque se extendió durante aproximadamente nueve horas y golpeó principalmente la capital y la región de Kiev. En el distrito de Solomianskyi, los pisos superiores de un edificio residencial de nueve plantas quedaron destruidos, mientras las autoridades reportaron daños en alrededor de 30 edificios residenciales, una escuela, un hospital infantil y un jardín de infantes. La empresa energética DTEK informó además que unas 90.000 viviendas quedaron temporalmente sin electricidad antes de comenzar las tareas de restitución del servicio.
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