EE.UU. amplió su régimen de sanciones contra Irán y advirtió tanto a países como aquellas empresas que mantengan vínculos comerciales con Teherán que podrían enfrentar sanciones secundarias. Frente a esto, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Lin Jian, afirmó que China se opone a las medidas unilaterales estadounidenses y advirtió adoptará “todas las medidas necesarias” para proteger sus derechos e intereses.

En este sentido, el Departamento del Tesoro de EE.UU., a través de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), incorporó cerca de 60 personas, empresas y buques vinculados con Irán a su lista de sanciones. Las nuevas medidas apuntan a redes relacionadas con la venta de petróleo, el transporte marítimo y la financiación de las operaciones iraníes, además de ampliar las restricciones hacia sectores como los activos digitales, el oro, la tecnología y la aviación.
EE.UU. retira sanciones contra Siria
La nueva ofensiva busca que otros países reduzcan sus relaciones económicas con Irán en medio de la guerra contra EE.UU. El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, sostuvo que ningún país quedará exento de las restricciones y planteó que las empresas que mantengan vínculos con Teherán podrían quedar expuestas a perder acceso al sistema financiero de su país.
Sin embargo, la primera ronda de medidas fue más moderada de lo que algunos mercados esperaban. EE.UU. no incluyó – por ahora – a grandes instituciones financieras chinas entre los principales objetivos de las sanciones, una decisión que permite a Washington incrementar la presión sobre Irán sin provocar inmediatamente una escalada mayor con el gigante asiático. Reuters señaló que el anuncio fue interpretado por los mercados como menos severo de lo previsto inicialmente.

Y en simultaneo, en una jugada que busca combinar un equilibrio de alivio y presión en Medio Oriente, el Departamento de Estado anunció el retiro de Siria de la lista de Estados patrocinadores del terrorismo, una decisión que elimina restricciones importantes y busca facilitar la reinserción económica de Damasco. La medida también incluyó el levantamiento de la designación terrorista contra el Frente al-Nusra, conocido posteriormente como Hayat Tahrir al-Sham.
China es clave para la estrategia estadounidense por ser el principal destino del petróleo iraní
China es particularmente relevante para la estrategia estadounidense porque continúa siendo el principal destino del petróleo iraní. Las compras de crudo por parte de refinerías independientes chinas se mantienen pese a las restricciones estadounidenses, aunque los volúmenes se redujeron significativamente durante agosto. Según datos citados por Reuters, los envíos iraníes hacia China descendieron a unos 534.000 barriles diarios en agosto, frente a 823.000 barriles diarios en julio.
El comercio energético constituye, por lo tanto, uno de los principales puntos de fricción entre Washington y Beijing. Las refinerías independientes chinas aprovecharon históricamente los descuentos ofrecidos por el petróleo iraní y utilizan estructuras comerciales que pueden dificultar la identificación del origen del crudo. EE.UU. ya había sancionado previamente a empresas y actores radicados en China y Hong Kong por facilitar operaciones vinculadas con Irán, particularmente en materia de adquisición de tecnología y financiamiento.

Como era de esperarse, la respuesta de Beijing fue inmediata. El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores chino, Lin Jian, reiteró que China se opone a las sanciones unilaterales que, según su gobierno, carecen de fundamento en el derecho internacional o de autorización del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas. Beijing también sostuvo que la presión económica no resolverá el conflicto y reclamó que las partes retomen el diálogo y las negociaciones diplomáticas.
El estrecho de Ormuz continua en el foco de la disputa entre EE.UU. e Irán
El enfrentamiento ocurre además en un momento especialmente delicado para el mercado energético internacional. La guerra entre EE.UU. e Irán y las restricciones sobre el tránsito por el estrecho de Ormuz redujo de manera drástica los flujos de petróleo y aumentado la incertidumbre sobre el abastecimiento mundial. Los precios retrocedieron tras conocerse las nuevas sanciones pero los mercados continúan incorporando una prima de riesgo ante la posibilidad de nuevas interrupciones en el suministro.
Del mismo modo, pese a que el presidente de EE.UU. aseguró que las fuerzas estadounidenses completaron el desminado de la vía y que el corredor se encuentra abierto, datos de la empresa de análisis marítimo Kpler confirmaron que sólo seis embarcaciones atravesaron el estrecho el lunes (10) de este mes. Esto frente a una media de aproximadamente 11 buques durante los diez días anteriores. Contrastando con los entre 130 y 140 embarcaciones que solían transitar diariamente por esa vía antes de la guerra.
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