Por US$ 7.950 millones, Canadá construirá seis nuevos rompehielos para reforzar su presencia en el Ártico

Canadian icebreaker the Louis St Laurent breaks ice in 2009 in the Arctic. Photograph: US Coast Guard Photo/Alamy

Canadian icebreaker the Louis St Laurent breaks ice in 2009 in the Arctic. Photograph: US Coast Guard Photo/Alamy

Canadá invertirá más de 11.000 millones de dólares canadienses, equivalentes a unos US$ 7.950 millones, en la construcción de seis nuevos rompehielos para la Guardia Costera canadiense, dentro de un programa destinado a reemplazar unidades pesadas y medianas envejecidas y ampliar la capacidad del país para mantener abiertas sus rutas marítimas y operar en el Ártico. Los buques serán construidos por Chantier Davie, en Lévis, Quebec, y la primera unidad está prevista para 2032.

Rompehielos actuales de la Guardia Costera: CCGS Henry Larsen (rompehielos mediano, foto superior), CCGS Terry Fox (rompehielos pesado, foto inferior)

El primer ministro Mark Carney anunció oficialmente el programa este 24 de agosto, presentándolo como el mayor contrato de construcción naval en la historia de Quebec. Las obras comenzarán en 2027, el primero de los seis buques debería estar terminado cinco años más tarde y Ottawa proyecta contar con toda la nueva flota en servicio para 2038.

Los rompehielos serán construidos íntegramente en Canadá y pertenecerán a la categoría Polar Class 3, diseñada para operar durante períodos prolongados en condiciones de hielo exigentes. Además de abrir corredores para la navegación, las unidades serán utilizadas para búsqueda y rescate, respuesta ambiental, reabastecimiento de las comunidades del norte y apoyo a misiones científicas.

Los nuevos buques reemplazarán a los rompehielos pesados y medianos más antiguos de Canadá

El programa apunta directamente a renovar una de las principales capacidades marítimas del país.

La Guardia Costera canadiense utiliza actualmente sus rompehielos pesados y medianos para mantener operativas las rutas de Canadá Atlántico y el río San Lorenzo durante el invierno, mientras durante los meses de verano las mismas unidades se desplazan hacia el norte para trabajar en el Ártico.

Los seis nuevos buques sustituirán progresivamente a parte de esa flota envejecida y permitirán realizar una gama más amplia de misiones.

La clasificación Polar Class 3 corresponde a embarcaciones capaces de operar durante todo el año en hielo de segundo año, incluyendo sectores donde pueden aparecer concentraciones de hielo más antiguo. Esto las coloca por encima de un rompehielos destinado únicamente a mantener abiertos puertos o corredores costeros durante el invierno.

Según el Gobierno canadiense, las unidades deberán estar preparadas para realizar búsqueda y rescate, asistencia a embarcaciones atrapadas, respuesta ante contaminación, transporte logístico, apoyo a comunidades septentrionales y campañas científicas.

La Guardia Costera de Canadá es un organismo civil, pero Ottawa vincula cada vez más sus capacidades con la seguridad nacional y el ejercicio efectivo de soberanía en el norte.

Canadá posee la segunda mayor flota de rompehielos del mundo después de Rusia

La magnitud del programa adquiere relevancia al observar el escenario internacional.

Canadá dispone actualmente de la segunda mayor flota de rompehielos del mundo, solamente detrás de Rusia, y sus unidades participan incluso de tareas de asistencia a embarcaciones estadounidenses que navegan hacia el Ártico.

Moscú mantiene una ventaja significativa gracias a décadas de inversión en infraestructura polar y a una flota que incluye rompehielos de propulsión nuclear capaces de sostener operaciones prolongadas sobre la Ruta Marítima del Norte.

buque rompehielos ruso “Akademik Tryoshnikov”. Crédito: Instituto de Investigaciones Científicas sobre el Ártico y la Antártica (IICAA) de Rusia

Esa diferencia convirtió a este tipo de buques en una capacidad cada vez más importante dentro de la competencia estratégica por el Ártico. Escenario Mundial analizó anteriormente cómo la brecha de rompehielos entre Rusia y Estados Unidos condiciona la capacidad occidental para mantener presencia sostenida en la región.

Canadá parte de una posición distinta a la estadounidense: ya cuenta con una flota numerosa y una extensa experiencia operacional, pero enfrenta el envejecimiento de varias de sus principales unidades.

Con los nuevos barcos, Ottawa sostiene que albergará la mayor flota de rompehielos dentro de la OTAN.

Ottawa ya encargó otro rompehielos pesado por más de C$ 3.000 millones

Los seis buques anunciados ahora forman parte de una renovación naval todavía más amplia.

En 2025, Canadá adjudicó a Chantier Davie otro contrato por aproximadamente C$ 3.250 millones para construir el Polar Max, un rompehielos pesado que el Gobierno proyecta como uno de los buques de su tipo más potentes y capaces del mundo.

La empresa participa desde hace años en la Estrategia Nacional de Construcción Naval canadiense y recibió contratos por más de C$ 7.740 millones desde 2012 para construir, reparar y mantener unidades de la Guardia Costera y de la Real Armada canadiense.

La nueva adjudicación también posee una dimensión industrial. Los seis rompehielos serán fabricados utilizando acero canadiense y otros materiales nacionales, mientras Ottawa calcula que la etapa de construcción generará cerca de 5.000 empleos y aportará unos C$ 650 millones anuales al PBI canadiense.

El programa se integra así en la política denominada Buy Canadian, mediante la cual el Gobierno busca utilizar las grandes compras estatales para reconstruir capacidades industriales y reducir la dependencia de proveedores extranjeros.

Canadá acelera sus inversiones militares y de vigilancia sobre el Ártico

Los rompehielos son solamente una parte del esfuerzo canadiense sobre el norte.

En marzo, Escenario Mundial informó que Ottawa anunció inversiones por alrededor de US$ 35.000 millones para reforzar infraestructura y capacidades destinadas a defender su posición en el Ártico.

El sitio del Sistema de Alerta Norte BAF-3 en la isla de Brevoort, Nunavut, Territorios del Noroeste. Créditos: Lianne Girard/Departamento de Defensa de Canadá

En junio, Canadá avanzó además con la adquisición de un nuevo radar de alerta temprana con un alcance aproximado de 3.000 kilómetros, destinado a ampliar la capacidad para detectar aeronaves y amenazas que se aproximen desde las regiones septentrionales.

A esas inversiones se suman nuevos radares sobre el horizonte, infraestructura aeroportuaria, comunicaciones, medios militares y proyectos navales.

Canadá también firmó con Estados Unidos y Finlandia el denominado Icebreaker Collaboration Effort Pact, orientado a intercambiar conocimientos sobre diseño, construcción y mantenimiento de rompehielos y recuperar capacidad industrial occidental en este segmento.

El crecimiento de las rutas comerciales aumenta el valor estratégico del Ártico

El anuncio ocurre mientras la navegación polar empieza además a adquirir una dimensión comercial mucho mayor.

China inauguró recientemente una ruta hacia Europa a través del Ártico mientras India prepara sus primeros envíos por el corredor marítimo desarrollado principalmente por Rusia.

La reducción estacional del hielo está ampliando los períodos durante los cuales determinadas rutas pueden ser utilizadas, aumentando el interés por corredores capaces de reducir considerablemente las distancias entre Asia y Europa.

Para Canadá, esa transformación multiplica las funciones de los nuevos rompehielos. No se trata solamente de reemplazar seis barcos antiguos: Ottawa busca garantizar que puede abrir rutas marítimas, asistir embarcaciones, sostener comunidades y mantener presencia estatal sobre un espacio cuya importancia comercial y estratégica continúa creciendo.

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