Por Malvinas, la FIFA sancionó a la Argentina tras un Mundial atravesado por denuncias de corrupción y favoritismo

Lisandro Martínez y Giovani Lo Celso de Argentina celebran con una pancarta relacionada con las Islas Malvinas después del partido, ya que Argentina se clasifica para la final de la Copa del Mundo REUTERS/Amanda Perobelli

Lisandro Martínez y Giovani Lo Celso de Argentina celebran con una pancarta relacionada con las Islas Malvinas después del partido, ya que Argentina se clasifica para la final de la Copa del Mundo REUTERS/Amanda Perobelli

La FIFA sancionó a la Asociación del Fútbol Argentino por la exhibición de la bandera “Las Malvinas son argentinas” después de la victoria ante Inglaterra en las semifinales del Mundial 2026, al considerar que los jugadores utilizaron un evento deportivo para realizar una manifestación ajena al fútbol. La penalización vinculada directamente con la reivindicación argentina asciende a unos 250.000 euros, dentro de un paquete disciplinario más amplio aplicado a la AFA después de un torneo que terminó además abriendo una profunda crisis sobre la conducción de Gianni Infantino, sus vínculos políticos y la transparencia con la que la FIFA maneja sus principales negocios.

“Las Malvinas son Argentinas” la bandera que desplegó el plantel en los festejos tras el pase a la final. Crédito: AFP

La sanción responde al episodio ocurrido el 15 de julio, cuando Argentina derrotó 2-1 a Inglaterra y se clasificó a la final. Durante los festejos, varios integrantes del seleccionado, entre ellos Lisandro Martínez y Giovani Lo Celso, desplegaron sobre el campo una pancarta con la frase “Las Malvinas son argentinas”. La imagen generó una inmediata reacción del Gobierno británico y terminó incorporada al expediente disciplinario que la FIFA abrió posteriormente contra la AFA.

La FIFA considera que el gesto violó el artículo de su Código Disciplinario que prohíbe utilizar acontecimientos deportivos para manifestaciones de naturaleza no deportiva. A esa penalización se agregaron otras sanciones relacionadas con cánticos y gestos discriminatorios de espectadores, conducta del equipo y problemas de seguridad. En total, Reuters informó que la AFA deberá afrontar US$321.000 en multas y restricciones de público en sus próximos dos encuentros como local, aunque una parte de esas medidas quedó suspendida bajo un período de prueba.

La reivindicación de Malvinas concentra la mayor sanción económica contra la AFA

La dimensión específicamente vinculada con Malvinas es la más significativa dentro del castigo económico. Según la resolución conocida este viernes, la exhibición de la pancarta representa aproximadamente 250.000 euros, mientras otras infracciones disciplinarias suman unos 60.000 euros adicionales.

El episodio había sido anticipado por Escenario Mundial desde el comienzo mismo de la polémica. Tras la semifinal, este medio reconstruyó cómo el gesto argentino había provocado reclamos políticos en Londres y pedidos para que la FIFA tomara medidas contra el seleccionado. “El Mundial no es nuestro, pero las Malvinas sí”: la reacción británica tras el triunfo de Argentina

Messi despues de la final del Mundial 2026 y los jugadores de la selección con la bandera “Las Malvinas son Argentinas”. Crédito: archivo

Posteriormente, el 29 de julio, la FIFA confirmó la apertura formal del expediente. Malvinas entra en la disputa del Mundial 2026: por qué la FIFA investiga a la Selección Argentina La diferencia ahora es sustancial: el procedimiento dejó de ser una investigación y terminó efectivamente en una sanción económica contra la AFA.

No es tampoco la primera vez que la FIFA castiga a la Argentina por una reivindicación vinculada con las islas. En 2014, el organismo multó a la AFA con 30.000 francos suizos después de que los jugadores posaran detrás de otra pancarta con la inscripción “Las Malvinas son argentinas” antes de un amistoso frente a Eslovenia disputado en La Plata.

La FIFA sanciona el mensaje argentino mientras atraviesa su propia crisis de transparencia

La resolución aparece, sin embargo, en un momento particularmente complejo para la autoridad política y moral de la propia FIFA.

Escenario Mundial analizó tras la final si el Mundial 2026 podía convertirse en una de las ediciones más cuestionadas de la historia después de que el legislador estadounidense Jamie Raskin reclamara documentos sobre la relación entre Infantino, Donald Trump y su entorno.

Entre los puntos señalados aparecieron las comunicaciones entre ambos, posibles regalos y beneficios, las oficinas de FIFA en la Torre Trump, la política de entradas durante el Mundial y la intervención del presidente estadounidense para solicitar una revisión de la suspensión de un futbolista de su selección.

Donald Trump y Gianni Infantino junto a la Copa del Mundo. Crédito: archivo

La crisis se profundizó después del torneo por otro frente. Infantino impulsó un proyecto destinado a crear una empresa comercial valuada en unos US$20.000 millones y vender hasta el 20% a inversores privados, incluyendo derechos vinculados con las competiciones de la FIFA. El plan fue retirado después de una fuerte oposición interna y externa.

Kevin Lamour, hasta entonces director de operaciones de la FIFA, aseguró que los empleados habían sido engañados sobre el proyecto y cuestionó públicamente la falta de transparencia en su elaboración. Semanas más tarde dejó su cargo. Paralelamente, UEFA, la Confederación Asiática y CONCACAF reclamaron una revisión independiente de la conducta de Infantino y comenzaron a explorar incluso la posibilidad de impulsar una moción de censura contra el presidente.

Infantino enfrenta una rebelión interna mientras sanciona manifestaciones políticas

La contradicción política es uno de los elementos que vuelve particularmente sensible el caso argentino. La FIFA fundamentó la sanción por Malvinas en su obligación de preservar al fútbol de manifestaciones políticas, mientras su propio presidente viene siendo cuestionado precisamente por su cercanía con dirigentes políticos y por acusaciones de no respetar suficientemente los principios de neutralidad y gobernanza de la organización.

Una organización de derechos humanos presentó incluso cuestionamientos sobre la relación de Infantino con Trump y su cumplimiento de las normas de neutralidad política. Aunque una denuncia ante el Comité Olímpico Internacional fue rechazada, los reclamos se sumaron a una discusión mucho mayor sobre los límites entre fútbol, negocios y política bajo la actual conducción.

Infantino. Crédito: archivo

El conflicto interno continúa creciendo. Este 21 de agosto, la Federación Danesa de Fútbol confirmó que no apoyará la reelección de Infantino y reclamó la aparición de un candidato alternativo. La UEFA mantiene además la amenaza de boicotear futuras competiciones si no obtiene garantías sobre el manejo comercial de los torneos.

Eso no invalida jurídicamente la capacidad de la Comisión Disciplinaria para aplicar el reglamento a la AFA. Sí coloca la sanción en un escenario mucho más amplio que el de una simple infracción deportiva.

Después de un Mundial en el que la cuestión Malvinas volvió al centro de la relación entre Argentina y Reino Unido, la FIFA decidió que mostrar la frase “Las Malvinas son argentinas” constituye una manifestación política susceptible de castigo. Al mismo tiempo, el organismo que impone esa regla atraviesa una de las mayores crisis de gobernanza de la era Infantino, con cuestionamientos sobre favoritismo político, negocios negociados sin suficiente transparencia y confederaciones enteras discutiendo cómo limitar el poder de su presidente.

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