Estados Unidos y Corea del Sur acordaron reducir significativamente la duración y el alcance de Ulchi Freedom Shield 2026, uno de sus principales ejercicios militares conjuntos para responder a una eventual agresión de Corea del Norte, en momentos en que Pyongyang profundiza su cooperación militar con Rusia y sus tropas acumulan experiencia real de combate en el marco de la guerra contra Ucrania. Las maniobras, que originalmente debían extenderse durante once días hasta el 27 de agosto, finalizarán el viernes 21 y también sufrirán recortes en parte de sus ejercicios de campo.
La modificación se produjo después de que el presidente estadounidense Donald Trump ordenara al Pentágono “reducir sustancialmente” los ejercicios, apenas horas antes de que comenzaran. El mandatario justificó su decisión por el costo de las maniobras, su relación con el líder norcoreano Kim Jong-un y su descontento con la negativa de Seúl a involucrarse en las operaciones estadounidenses contra Irán.
La decisión tiene una particularidad adicional: Ulchi Freedom Shield 2026 había sido diseñado precisamente para adaptar la preparación de ambos aliados a las transformaciones observadas en conflictos recientes. El ejercicio contemplaba la participación de aproximadamente 18.000 efectivos surcoreanos, además de fuerzas estadounidenses y elementos del Comando de Naciones Unidas, y debía incluir escenarios relacionados con drones, interferencias de GPS, ataques cibernéticos y otras amenazas multidominio.
Pero entre las experiencias analizadas se encontraba también una que afecta directamente a la península: la participación del Ejército Popular de Corea del Norte en operaciones reales junto a las Fuerzas Armadas rusas. La planificación estadounidense había señalado que las maniobras incorporarían lecciones derivadas de los conflictos recientes, incluida la experiencia obtenida por las tropas norcoreanas en el frente ruso-ucraniano.
Corea del Norte adquiere una experiencia militar que antes no tenía
La cooperación entre Moscú y Pyongyang dejó hace tiempo de limitarse al suministro de municiones y armamento. Desde finales de 2024, Corea del Norte desplegó aproximadamente 14.000 a 15.000 soldados en Rusia, inicialmente destinados principalmente a combatir contra las fuerzas ucranianas en la región de Kursk. Estimaciones recientes indican que alrededor de 9.500 continuaban desplegados, mientras Rusia y Corea del Norte profundizaban su cooperación militar.
La importancia estratégica de ese despliegue para Corea del Norte excede el número de efectivos enviados. Por primera vez en décadas, unidades norcoreanas están obteniendo experiencia sostenida en un campo de batalla moderno caracterizado por el empleo masivo de drones, guerra electrónica, artillería de precisión, ataques de largo alcance y una elevada densidad de sensores.
El presidente ucraniano Volodímir Zelenski advirtió en julio que Rusia estaba preparando las condiciones para recibir otros 30.000 militares norcoreanos, y sostuvo que Moscú está ayudando a Pyongyang a aprender nuevas formas de conducir operaciones militares, perfeccionar sus sistemas de armas y obtener experiencia real en su empleo. Para Kiev, esas capacidades no constituyen únicamente una amenaza para Ucrania, sino también para los países asiáticos que se encuentran dentro del alcance de los sistemas norcoreanos.
Informaciones posteriores señalaron además el despliegue hacia Rusia de una unidad norcoreana especializada en misiles balísticos, con alrededor de 90 efectivos, junto con nuevos sistemas destinados a apoyar la campaña rusa contra Ucrania. Pyongyang ya había suministrado millones de proyectiles de artillería y decenas de misiles balísticos a Moscú.
La profundización de esta relación volvió a quedar expuesta este 18 de agosto, cuando el ministro de Relaciones Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, destacó públicamente la cooperación entre ambos países y reivindicó la participación norcoreana junto a Rusia. Moscú reconoció anteriormente que alrededor de 14.000 soldados norcoreanos participaron en las operaciones para recuperar territorio en Kursk.
Un ejercicio reducido frente a una amenaza que está cambiando
Es en ese contexto donde adquiere relevancia la reducción de Ulchi Freedom Shield. Los ejercicios constituyen una de las principales instancias anuales para probar el funcionamiento conjunto de las fuerzas estadounidenses y surcoreanas, incluyendo sus sistemas de mando, comunicaciones, respuesta a crisis y operaciones multidominio.
El recorte no implica la suspensión completa de las maniobras. Según las autoridades surcoreanas, los ejercicios continuarán hasta el viernes, aunque se reducirán determinadas actividades de entrenamiento de campo. Sin embargo, pasar del programa original de once días a solamente cinco introduce un contraste con el escenario que los propios aliados habían identificado al diseñar la edición de 2026.
Al mismo tiempo, la decisión volvió a abrir en Corea del Sur el debate sobre cuánto debe depender Seúl de Estados Unidos para su defensa. El presidente Lee Jae-myung respondió reafirmando la importancia de la alianza, pero también insistió en avanzar hacia mayores capacidades militares propias y recuperar el control operacional de sus fuerzas durante un conflicto, un proceso que permanece pendiente desde hace años.
La evolución de la cooperación ruso-norcoreana también preocupa fuera de la península. Australia ha advertido oficialmente que el empleo de tropas norcoreanas en el campo de batalla y la profundización de sus vínculos con Moscú tienen consecuencias directas para la seguridad del Indo-Pacífico, mientras Japón y otros aliados regionales vienen siguiendo el posible impacto de la transferencia de conocimientos, tecnología y experiencia operacional hacia Pyongyang.
De esta manera, la reducción de uno de los principales ejercicios de preparación militar de Estados Unidos y Corea del Sur ocurre mientras el adversario para el cual esas maniobras fueron concebidas atraviesa una transformación particular: Corea del Norte ya no solamente estudia las guerras modernas desde fuera, sino que está enviando tropas, operadores de misiles y armamento a una de ellas y acumulando experiencia que eventualmente podría trasladar nuevamente a la península coreana.
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