La administración británica de las Islas Malvinas se prepara para una transformación estructural de su economía ante el avance del proyecto petrolero Sea Lion, cuyo Northern Development Area podría, por sí solo, casi duplicar el PBI del archipiélago y desplazar a la pesca como principal actividad económica. La estimación no proviene de las compañías petroleras: aparece en documentación oficial presentada ante el Executive Council, mientras las autoridades aceleran la contratación de reguladores y especialistas para comenzar a supervisar una industria petrolera operativa con la primera producción prevista para 2028.
El documento, analiza la ampliación del Department of Mineral Resources ante la aprobación del desarrollo y producción de las fases 1 y 2 del área norte de Sea Lion. Al justificar el aumento de personal, las propias autoridades británicas sostienen que “Sea Lion NDA alone will nearly double Falkland Islands GDP” y que el petróleo desplazará a la pesca como principal contribuyente a la economía.
La escala del cambio explica el movimiento administrativo que comenzó a hacerse visible durante los últimos meses. El organismo encargado de regular hidrocarburos contaba con 14 puestos —siete cubiertos y siete en proceso de contratación— y recibió autorización para sumar otros cuatro, llevando la estructura a 18 personas. El mismo documento anticipa que podrían necesitarse otros seis cargos en el corto y mediano plazo a medida que aumente la carga regulatoria vinculada con Sea Lion.
Del calamar al petróleo: un cambio en la estructura económica de Malvinas
La comparación con la pesca es especialmente significativa. Durante décadas, las licencias pesqueras, particularmente vinculadas al calamar Loligo, permitieron financiar gran parte de la estructura administrativa británica en las islas. Un estudio oficial reciente señala que el sector pesquero representa entre 35% y 60% del PBI y más del 90% de las exportaciones, dependiendo del año y de las capturas.
Ahora, la propia administración proyecta que Sea Lion supere esa actividad. El documento incluso utiliza la comparación para justificar más funcionarios: mientras el Fisheries Department dispone de 31 empleados para gestionar la principal industria actual, Recursos Minerales se prepara para ampliar rápidamente su dotación frente a una actividad que podría convertirse en el nuevo centro económico del archipiélago.
El contraste adquiere mayor peso después de que la administración británica suspendiera recientemente durante dos semanas la pesca de calamar Loligo por baja biomasa. Frente a una economía históricamente dependiente de un recurso pesquero sometido a fuertes variaciones naturales, el petróleo aparece para las autoridades como una nueva fuente de ingresos de una escala inédita.
Sea Lion avanza hacia el primer petróleo en 2028
El proyecto se encuentra aproximadamente 220 kilómetros al norte de las Islas Malvinas y es operado por Navitas Petroleum, con una participación del 65%, mientras Rockhopper Exploration posee el 35% restante. Escenario Mundial informó en junio que la primera producción continúa prevista para el primer trimestre de 2028, después de que las compañías alcanzaran la decisión final de inversión y estructuraran el financiamiento de la primera etapa.
La Fase 1 contempla 11 pozos submarinos conectados a una unidad flotante de producción, almacenamiento y descarga, mientras una segunda fase incorporaría otros 12. Rockhopper informa además 110 millones de barriles de reservas 2P netas y 211 millones de barriles de recursos 2C netos correspondientes a su participación en Sea Lion.
El proyecto ya comienza a modificar también la infraestructura terrestre. Como informó Escenario Mundial el 12 de agosto, se preparan instalaciones portuarias y una base logística antes del inicio previsto de la perforación en 2027, mientras avanzan componentes de largo plazo y trabajos sobre la FPSO que será utilizada por el desarrollo.
Para la Argentina, estos avances forman parte de la explotación unilateral de recursos naturales en un territorio cuya soberanía permanece en disputa. Buenos Aires rechaza el desarrollo de Sea Lion y las actividades hidrocarburíferas autorizadas por la administración británica alrededor de las Islas Malvinas; las compañías involucradas fueron además objeto de sanciones argentinas por operar sin autorización nacional. Escenario Mundial viene siguiendo el rechazo argentino al proyecto y su dimensión dentro de la disputa bilateral.
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