Rusia vuelve a utilizar misiles balísticos norcoreanos KN-23 junto a Zircon e Iskander-M en ataques que dejaron nueve muertos en Ucrania

Rusia volvió a emplear misiles balísticos norcoreanos KN-23 durante una nueva oleada de ataques contra Ucrania, combinándolos con misiles balísticos Iskander-M, misiles antibuque hipersónicos Zircon y 120 drones de ataque y señuelos durante la noche del 10 al 11 de agosto. Las principales direcciones del ataque fueron Kiev y Zaporizhzhia, mientras autoridades ucranianas reportaron al menos nueve civiles muertos, seis de ellos en Zaporizhzhia y otros tres en la región de Dnipropetrovsk.

Un militar ruso prepara un misil balístico Iskander-M para su lanzamiento durante un ejercicio militar. Créditos: Ministerio de Defensa de Rusia.

La Fuerza Aérea de Ucrania informó que los misiles balísticos Iskander-M y KN-23 fueron lanzados desde las regiones rusas de Kursk, Rostov, Vorónezh y Oriol, mientras que también fueron utilizados misiles 3M22 Zircon contra objetivos ucranianos. El organismo no precisó públicamente cuántos misiles de cada modelo participaron de la ofensiva. A ellos se sumaron 120 vehículos aéreos no tripulados Shahed, Gerbera y drones señuelo Parodiya, lanzados desde distintos puntos de Rusia, territorios ocupados de Donetsk y Crimea.

Según el balance preliminar ucraniano, las defensas aéreas lograron derribar o neutralizar 98 de los 120 drones, mediante una combinación de aviación, unidades de misiles antiaéreos, guerra electrónica, sistemas no tripulados y grupos móviles de fuego. Sin embargo, fueron registrados impactos de medios de ataque rusos en 21 ubicaciones y restos de objetivos interceptados cayeron sobre otras cinco. La Fuerza Aérea señaló a Kiev y Zaporizhzhia como los principales ejes de la ofensiva.

En Zaporizhzhia, el presidente Volodímir Zelenski atribuyó específicamente a Corea del Norte los misiles balísticos utilizados por Rusia. Autoridades locales informaron que seis personas murieron y otras 19 resultaron heridas. En Dnipropetrovsk, otros tres civiles —entre ellos un adolescente de 15 años— murieron como consecuencia de ataques rusos con drones y artillería. En Kiev, uno de los impactos alcanzó el predio de un hospital infantil, donde produjo dos cráteres y rotura de ventanas, aunque pacientes y trabajadores se encontraban en refugios y no se registraron víctimas.

Los KN-23 vuelven a mostrar el peso de Corea del Norte en la campaña rusa

El nuevo empleo de armamento norcoreano se produce apenas un día después de que Zelenski advirtiera sobre una nueva ampliación de la asistencia militar de Pyongyang a Moscú. Como informó Escenario Mundial, el mandatario ucraniano afirmó que Rusia podría recibir entre 30.000 y 50.000 nuevos soldados norcoreanos, además de nuevos misiles y equipamiento militar. Zelenski sostiene que esa cooperación también permite a Corea del Norte adquirir experiencia de combate y perfeccionar sus propios sistemas de armas.

El KN-23, integrado dentro de la familia norcoreana Hwasong-11, es un misil balístico de corto alcance que presenta características externas y operacionales comparables con el Iskander ruso. Ucrania viene denunciando su utilización desde etapas anteriores de la guerra, pero la continuidad de los lanzamientos resulta especialmente relevante porque muestra que el vínculo Moscú-Pyongyang ya no está limitado al suministro de proyectiles de artillería o al despliegue de tropas: alcanza directamente a una de las categorías de armas más difíciles de interceptar para las defensas ucranianas.

Un incendio arde en Kiev tras el ataque con misiles balísticos rusos 9M723K1/5 Iskander-M equipados con ojivas de racimo, ocurrido durante la noche del 5 de agosto de 2026. Créditos: Getty Images.

Rusia combina más misiles balísticos con una creciente producción de drones

El ataque ocurre además en medio de un cambio en la composición de las ofensivas rusas. Escenario Mundial informó esta semana que Rusia planea fabricar alrededor de 11.000 drones de ataque durante agosto y está acelerando la producción de nuevos Geran-4 y Geran-5 equipados con motores turborreactores. Según la inteligencia militar ucraniana, Moscú también viene priorizando la fabricación en serie de misiles Iskander-M.

El problema para Kiev es que esa expansión coincide con una reducción en la cantidad de interceptores occidentales disponibles. Ucrania afirmó recientemente que durante la primera mitad de 2026 recibió apenas un tercio de los misiles antiaéreos suministrados por sus socios durante el mismo período de 2025. La diferencia resulta especialmente importante frente a misiles balísticos como los Iskander-M y KN-23, cuya intercepción depende en gran medida de sistemas de altas prestaciones como el MIM-104 Patriot.

Moscú, por su parte, afirmó que sus fuerzas atacaron durante la noche instalaciones de la industria militar y centros logísticos y de transporte en Kiev y Zaporizhzhia, y aseguró haber alcanzado depósitos de drones y una planta metalúrgica. Esa descripción corresponde a la versión del Ministerio de Defensa ruso y no permite verificar de manera independiente todos los objetivos alcanzados.

Te puede interesar: Rusia planea fabricar 11.000 drones de ataque en agosto y acelera la producción de los nuevos Geran-4 y Geran-5 turbojet

Exit mobile version