El presidente de Rusia, Vladimir Putin, designó al coronel general Denis Lyamin para conducir las Fuerzas de Sistemas No Tripulados, la nueva estructura militar creada para concentrar el empleo de drones y otras plataformas no tripuladas dentro de las Fuerzas Armadas rusas. Lyamin, hasta ahora jefe de Estado Mayor del Grupo de Fuerzas Centro desplegado en Ucrania, deberá completar la organización de una rama que Moscú comenzó a estructurar durante 2025 a partir de las lecciones acumuladas en más de cuatro años de guerra.
La designación representa un nuevo paso en un proceso que comenzó formalmente a fines de 2024 y que adquirió una estructura definida durante el año siguiente. En noviembre de 2025, el Ministerio de Defensa ruso confirmó que ya habían sido constituidos regimientos y otras unidades específicas, junto con órganos de mando destinados a conducirlas en distintos niveles. La decisión de colocar ahora a Lyamin al frente busca centralizar una capacidad que durante las primeras etapas de la guerra había crecido principalmente dentro de unidades terrestres, centros experimentales y formaciones especializadas distribuidas en diferentes sectores del frente.
Rusia transforma las lecciones de Ucrania en una nueva estructura militar
La guerra en Ucrania convirtió a los sistemas no tripulados en una herramienta presente prácticamente en todos los niveles de las operaciones militares. Drones pequeños son empleados para detectar posiciones, corregir el fuego de artillería y atacar vehículos o personal, mientras plataformas de mayor alcance permiten golpear instalaciones ubicadas cientos de kilómetros detrás del frente. A estas funciones se sumaron vehículos terrestres no tripulados para tareas logísticas y sistemas desarrollados para transportar municiones, colocar minas o asistir en la evacuación de heridos.
Ese crecimiento comenzó a exigir algo más que la simple incorporación de nuevos equipos. Para operar miles de plataformas de características diferentes Rusia necesita formar operadores, técnicos e ingenieros, establecer cadenas de mantenimiento y reparación, normalizar procedimientos y coordinar el empleo de los drones con unidades de artillería, guerra electrónica, reconocimiento y aviación. En julio, el Ministerio de Defensa ruso informó que más de 8.000 especialistas en sistemas no tripulados habían sido entrenados solamente durante el primer semestre de 2026, dentro de un nuevo sistema unificado de formación que incluye programas para preparar no solo operadores individuales, sino también unidades completas y realizar su coordinación de combate antes del despliegue.
La reorganización también refleja cómo algunas innovaciones desarrolladas directamente en el campo de batalla están pasando a convertirse en estructuras permanentes de las Fuerzas Armadas rusas. En enero de 2024, el Ministerio de Defensa había informado sobre la formación de las primeras compañías con equipos especializados en drones FPV, mientras que hacia finales de ese año ordenó ampliar el Centro Rubikon de Tecnologías No Tripuladas Avanzadas. Durante 2025 comenzaron a aparecer regimientos específicos de sistemas no tripulados y estructuras destinadas a llevar estas capacidades desde el nivel táctico hasta escalones superiores de mando.
Denis Lyamin pasa del mando terrestre a conducir la fuerza de drones de Rusia
El perfil elegido por Putin también resulta significativo. Lyamin no procede originalmente de una estructura tecnológica ni de la aviación, sino de las fuerzas terrestres: se graduó en una escuela de mando de tanques y desarrolló buena parte de su carrera dentro del Ejército ruso. Antes de su nueva designación se desempeñaba como jefe de Estado Mayor del Grupo de Fuerzas Centro, una de las principales agrupaciones rusas que participan de las operaciones en Ucrania. Putin lo presentó como uno de los oficiales mejor preparados para asumir la conducción de las nuevas fuerzas y le ordenó completar su formación y funcionamiento.
La creación de una cadena de mando específica tampoco implica que los drones vayan a operar de manera aislada del resto de las fuerzas. Su utilidad depende precisamente de su integración con otras capacidades: un aparato de reconocimiento puede localizar un objetivo y transmitir sus coordenadas a la artillería, mientras drones FPV pueden intervenir directamente contra posiciones detectadas por otras unidades. La nueva estructura busca organizar esas capacidades, estandarizar su entrenamiento y garantizar que operadores, plataformas y unidades especializadas puedan ser asignados de manera sistemática a las operaciones militares.
Con esta reorganización, Rusia intenta convertir en una capacidad institucional permanente uno de los principales cambios provocados por la guerra en Ucrania. Los sistemas no tripulados pasaron en pocos años de funcionar como complemento de las unidades tradicionales a disponer de regimientos, centros de entrenamiento, personal especializado y una cadena de mando propia. La designación de Lyamin completa ahora otro escalón de esa transformación y anticipa que la competencia entre Rusia y Ucrania ya no estará marcada únicamente por quién consigue fabricar y desplegar más drones, sino también por quién logra organizar con mayor eficacia toda la estructura militar necesaria para sostenerlos en una guerra prolongada.
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