El Senado y la Cámara de Diputados de Paraguay aprobaron el miércoles (29) declaraciones de repudio contra el presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, por sus referencias a la Guerra de la Triple Alianza durante un acto en una fábrica de defensa brasileña. El Congreso paraguayo acusó al mandatario de “distorsionar y minimizar” la dimensión histórica del conflicto que enfrentó a Paraguay con Brasil, Argentina y Uruguay entre 1864 y 1870.
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En este sentido, la declaración de la Cámara Alta cuestionó particularmente las palabras pronunciadas por Lula el viernes pasado durante una visita a la empresa de defensa Avibras Aeroco, donde afirmó que Brasil es un país que “gusta de la paz”, pero que no puede olvidar que Paraguay decidió “invadir Brasil” y posteriormente avanzar sobre Argentina y Uruguay. Los senadores paraguayos consideraron que esa interpretación atribuye a Paraguay la condición de agresor exclusivo y omite otros antecedentes del conflicto, entre ellos la intervención del Imperio brasileño en Uruguay.
El documento aprobado por el Senado señaló que las consecuencias de la guerra fueron “catastróficas e incomparables” para Paraguay y sostuvo que el país perdió entre el 50% y el 60% de su población. También mencionó la devastación económica y productiva, la ocupación militar prolongada, el saqueo y las deudas impuestas después del conflicto. Los legisladores afirmaron que esa etapa continúa formando parte de la memoria colectiva paraguaya y reclamaron a las autoridades brasileñas un tratamiento “respetuoso, equilibrado y veraz” de la historia compartida.
Diputados le exigen al presidente de Paraguay reclaramar a Brasil por los “trofeos de guerra”
La Cámara de Diputados aprobó una resolución en términos similares y exhortó al Poder Ejecutivo paraguayo a impulsar gestiones diplomáticas para obtener la restitución de trofeos de guerra como una forma de “justicia histórica”. Entre las piezas mencionadas figura el denominado Cañón Cristiano, una pieza de artillería fabricada en Paraguay en 1866 con el bronce de campanas donadas por la población para sostener la defensa del país durante la guerra y que actualmente se encuentra en el Museo Histórico Nacional de Río de Janeiro.
Las declaraciones del Congreso paraguayo también cuestionaron la ausencia, hasta el momento, de una protesta formal del Gobierno de Santiago Peña. Durante el debate en el Senado, legisladores opositores reclamaron una respuesta diplomática y sostuvieron que Brasil debería abordar el conflicto histórico con mayor sensibilidad. La resolución de Diputados, por su parte, pidió que los acontecimientos que marcaron a ambos pueblos sean tratados con “responsabilidad histórica y espíritu de reconciliación”, en reconocimiento de las víctimas y del derecho internacional.
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