La Fuerza Aérea de Turquía desplegará cinco cazas F-16 y 76 efectivos en la base aérea de Amari, en Estonia, como parte de la misión de Vigilancia Aérea del Báltico de la OTAN para hacer frente a la amenaza que significa Rusia. El contingente permanecerá en el país báltico entre agosto y noviembre de 2026, período durante el cual realizará misiones permanentes de alerta para responder a posibles violaciones del espacio aéreo de la alianza.
En este sentido, la misión será ejecutada por el 181.º Escuadrón de Caza “Pars”, con base en Diyarbakır, al sureste de Turquía. Según explicó el comandante de la unidad, el teniente coronel Özdemir, la operación constituye una actividad de defensa aérea en tiempos de paz destinada a proteger el espacio aéreo de Estonia, Letonia y Lituania, tres países que dependen del apoyo de sus aliados para garantizar la vigilancia de sus cielos. Durante el despliegue, los pilotos turcos permanecerán en alerta las 24 horas del día para interceptar aeronaves no identificadas y responder ante cualquier incidente.
Turquia y los demás miembros de la OTAN buscan asegurar la disuasión frente a la amenaza de Rusia
De acuerdo con las autoridades turcas, el objetivo del despliegue es fortalecer la capacidad de disuasión de la OTAN en su flanco oriental frente a la amenaza de Rusia, además de mejorar la cooperación operativa con el resto de los aliados. El teniente coronel Özdemir destacó que el Escuadrón Pars participó en numerosas misiones nacionales e internacionales y aseguró que la unidad cuenta con un alto nivel de entrenamiento y preparación para cumplir la misión en el Báltico.
El teniente piloto Özmen señaló que el éxito de este tipo de operaciones depende del trabajo conjunto de pilotos, técnicos, controladores aéreos y personal de apoyo. También afirmó que los ejercicios y despliegues internacionales permiten a la Fuerza Aérea Turca incrementar su interoperabilidad con otras fuerzas de la OTAN y actuar de manera coordinada con aliados de distintas regiones.
La misión de Vigilancia Aérea del Báltico funciona desde 2004, cuando Estonia, Letonia y Lituania ingresaron en la OTAN. Desde entonces, los países aliados con capacidad de operar aviones de combate asumen de forma rotativa la protección del espacio aéreo báltico. Turquía ya había participado anteriormente en este esquema con despliegues en Polonia entre 2021 y 2021, y en Rumania entre 2023 y 2024. Tras finalizar la misión en Estonia, Turquía volverá a asumir tareas de vigilancia aérea en Rumania entre diciembre de 2026 y marzo de 2027.
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