EE.UU. intenta excluir los minerales chinos de sus armas, pero produjo solo 300 de las 48.000 toneladas de imanes que necesitó

Un F-35B Lightning II del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, asignado al Escuadrón de Ataque de Cazas de Marines (VMFA) 122, 11ª Unidad Expedicionaria de Marines, aterriza durante operaciones de vuelo a bordo del buque de asalto anfibio clase Wasp USS Boxer (LHD 4) en el Mar de China Meridional, el 13 de junio de 2026. (Foto del Cuerpo de Marines de los EE. UU. por el Sargento Trent A. Henry)

Un F-35B Lightning II del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, asignado al Escuadrón de Ataque de Cazas de Marines (VMFA) 122, 11ª Unidad Expedicionaria de Marines, aterriza durante operaciones de vuelo a bordo del buque de asalto anfibio clase Wasp USS Boxer (LHD 4) en el Mar de China Meridional, el 13 de junio de 2026. (Foto del Cuerpo de Marines de los EE. UU. por el Sargento Trent A. Henry)

Estados Unidos tiene poco más de cinco meses para restringir la compra de determinados minerales e imanes procedentes de China, Rusia, Irán y Corea del Norte. Sin embargo, su capacidad industrial todavía está lejos de reemplazar esos suministros.

Financial Times

Durante 2025, la demanda estadounidense del tipo más utilizado de imanes permanentes de tierras raras alcanzó aproximadamente 48.000 toneladas. Los productores nacionales aportaron apenas 300 toneladas, menos del 1% del total. Las empresas del país esperan elevar su capacidad hasta unas 5.000 toneladas anuales hacia finales de 2026, pero la diferencia seguirá siendo considerable.

El desequilibrio expone una vulnerabilidad que afecta tanto a la industria civil como a la fabricación de armamento. Estados Unidos posee yacimientos de minerales críticos, pero no cuenta con suficiente capacidad para separarlos, refinarlos y convertirlos en metales, aleaciones e imanes certificados.

El plazo vence el 1 de enero de 2027

Las regulaciones estadounidenses establecen que, desde el 1 de enero de 2027, los contratistas militares deberán dejar de adquirir tierras raras, imanes, tungsteno, molibdeno y tantalio provenientes de los cuatro países alcanzados por las restricciones.

Washington permitió hasta ahora excepciones cuando las empresas demostraban que no existían proveedores alternativos. Una orden ejecutiva firmada el 20 de julio endureció esas condiciones.

Para recibir una nueva excepción, el contratista deberá identificar el origen del material, demostrar que buscó proveedores autorizados y presentar un calendario concreto para eliminar la dependencia.

El problema es que los productores estadounidenses todavía no pueden cubrir la demanda. Fuentes de la industria consultadas por Reuters consideran improbable que todos los materiales necesarios estén disponibles antes del plazo establecido.

Los imanes están dentro de cazas, submarinos y misiles

Los imanes permanentes de tierras raras permiten construir motores eléctricos pequeños y potentes, actuadores, sensores, radares y sistemas de guiado.

El Departamento de Defensa los utiliza en los cazas F-35, los submarinos de las clases Virginia y Columbia, los misiles Tomahawk, los drones Predator y las bombas guiadas JDAM. También aparecen en sonares, sistemas de comunicaciones y telémetros láser.

Un misil de ataque terrestre Tomahawk (TLAM) en el marco de la Operación Epic Fury, el 28 de febrero de 2026. Créditos: Armada de los EE. UU.

Un F-35 requiere más de 408 kilos de tierras raras. Un destructor de la clase Arleigh Burke utiliza aproximadamente 2.359 kilos y un submarino de ataque de la clase Virginia cerca de 4.173 kilos. Esas cantidades incluyen diferentes aplicaciones y no solamente imanes.

La dependencia tampoco termina en las grandes plataformas. Los mismos materiales forman parte de municiones de precisión, motores de drones, cámaras, equipos electroópticos y repuestos.

Una interrupción prolongada del suministro podría afectar simultáneamente la construcción de nuevos sistemas y el mantenimiento de los que ya están en servicio.

Abrir una mina no resuelve el problema

China controla los eslabones más complejos de la cadena.

En 2024 concentró alrededor del 60% de la extracción mundial de tierras raras utilizadas en imanes, el 91% de su refinación y el 94% de la fabricación de imanes permanentes sinterizados.

Después de extraer el mineral es necesario separar químicamente sus diferentes elementos, producir óxidos de alta pureza, transformarlos en metales, fabricar aleaciones y convertirlas en imanes con características específicas.

El Pentágono denomina a este proceso cadena “de la mina al imán”. Estados Unidos necesita controlar todos esos pasos dentro de su territorio o mediante países aliados. Un mineral extraído en una mina estadounidense puede continuar dependiendo de China si debe enviarse allí para ser procesado.

El desafío alcanza también a otros materiales. Estados Unidos no produce tungsteno desde 2015 ni tantalio desde 1959. Un proyecto para reabrir la extracción estadounidense de tungsteno prevé comenzar recién en 2028, un año después de la entrada en vigor de las nuevas restricciones.

Las nuevas plantas llegarán después del plazo

Washington destinó decenas de miles de millones de dólares a casi 150 proyectos relacionados con minerales críticos. Sin embargo, varias plantas no estarán listas en enero.

MP Materials construyó una fábrica de imanes en Texas y espera certificar sus primeros productos antes de terminar 2026. Otra instalación destinada al Pentágono tiene prevista su apertura para 2028.

Pekín incluiría la provisión de tierras raras a Estados Unidos como parte de su acuerdo comercial / Créditos: VCG/AP

Energy Fuels espera procesar pequeñas cantidades de tierras raras durante 2026, pero proyecta alcanzar una capacidad anual de 6.000 toneladas recién en 2029. Vulcan Elements construye una planta en Carolina del Norte que debería entrar en funcionamiento en 2030.

Los proyectos pueden reducir la dependencia durante los próximos años, pero no resolverán completamente la brecha antes del vencimiento.

Washington podría seguir comprando materiales chinos

La Administración estadounidense lanzó además Project Vault, un programa de 12.000 millones de dólares para almacenar minerales críticos destinados a fabricantes nacionales.

Funcionarios reconocieron que, durante la primera etapa, las reservas podrían incluir materiales comprados en cualquier parte del mundo, incluida China.

Washington enfrenta así una decisión incómoda. Puede mantener excepciones temporales y continuar utilizando materiales chinos, recurrir a proveedores de países aliados o aceptar mayores costos y posibles demoras en programas militares.

La diferencia entre las 48.000 toneladas demandadas y las 300 producidas dentro del país resume la magnitud del problema. Estados Unidos busca eliminar los minerales chinos de su industria de defensa, pero reconstruir todos los eslabones de esa cadena requerirá más tiempo que los cinco meses que quedan hasta el plazo oficial.

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