Pese a los recientes acontecimientos sensibles con Argentina, las autoridades de ocupación británicas en Malvinas felicitaron al nuevo primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, tras su llegada a Downing Street a través de un comunicado oficial. En el mensaje expresaron su intención de mantener la “estrecha y productiva relación” con Londres, al tiempo que lo invitaron a visitar el archipiélago durante su mandato, y reafirmaron la relación entre las islas y el Reino Unido continuará sustentándose, según la posición británica, en los “deseos democráticos” de los habitantes del archipiélago.
En este sentido, los integrantes de la Asamblea agradecieron al ex primer ministro Keir Starmer por el respaldo brindado a las islas durante su gestión y manifestaron su expectativa de trabajar con la nueva administración laborista. El comunicado fue emitido pocas horas después de que Burnham asumiera formalmente el cargo, tras ser invitado por el rey Carlos III a formar gobierno luego de la renuncia de Starmer como líder laborista y jefe del Ejecutivo británico.
La transición política en Londres se produce sin antecedentes públicos de Burnham sobre la disputa de soberanía entre Argentina y el Reino Unido. Un relevamiento de los registros parlamentarios británicos no evidencia intervenciones sustanciales del ahora primer ministro sobre las Islas Malvinas, la controversia en Naciones Unidas o las negociaciones bilaterales con Buenos Aires. Durante su trayectoria política, Burnham ocupó cargos vinculados principalmente con Salud, Cultura y el Tesoro, mientras que su experiencia reciente estuvo concentrada en la gestión como alcalde del Gran Mánchester.
Reino Unido no cede en su posición
No obstante, las primeras definiciones de política exterior y defensa de la nueva administración apuntan a una continuidad de las líneas estratégicas británicas. En su primer discurso desde Downing Street, Burnham ratificó el compromiso del Reino Unido con sus obligaciones internacionales en materia de defensa y posteriormente conformó un gabinete en el que Ed Miliband asumió como secretario de Asuntos Exteriores y Wes Streeting quedó al frente del Ministerio de Defensa. Esa estructura será la encargada de conducir la política hacia el Atlántico Sur, ámbito en el que Londres mantiene la responsabilidad sobre la defensa y las relaciones exteriores del territorio.
La posición británica respecto de las Malvinas permanece inalterada desde hace décadas. El Gobierno del Reino Unido sostiene que la soberanía del archipiélago no será objeto de negociación mientras sus habitantes deseen continuar como Territorio Británico de Ultramar, argumento que fundamenta en el principio de autodeterminación y que ha reiterado en distintos foros internacionales. La Asamblea Legislativa volvió a respaldar ese criterio en su mensaje a Burnham, recordando el referéndum celebrado en 2013, en el que una amplia mayoría de los votantes apoyó mantener el estatus político vigente.
Malvinas sigue intacta en la memoria colectiva y la agenda de política exterior de Argentina
Argentina mantiene una posición opuesta y considera que el principio de autodeterminación no resulta aplicable al caso de las Islas Malvinas por tratarse de una controversia de soberanía reconocida por las Naciones Unidas. Buenos Aires sostiene que el archipiélago fue ocupado por el Reino Unido en 1833 y reclama la reanudación de las negociaciones bilaterales previstas en diversas resoluciones de la ONU. En esa línea, el presidente Javier Milei reiteró que la recuperación de las islas constituye un objetivo permanente de la política exterior argentina y que será impulsado exclusivamente por la vía diplomática.
La declaración de la Asamblea Legislativa también coincidió con una semana de elevada sensibilidad política en torno a la cuestión Malvinas. Días antes, la exhibición de una bandera con la inscripción “Las Malvinas son Argentinas” por parte de jugadores de la selección argentina durante los festejos posteriores a la semifinal del Mundial frente a Inglaterra generó una protesta del gobierno británico saliente y motivó gestiones ante la FIFA para evaluar el episodio. Paralelamente, continúa la controversia por el desarrollo del proyecto petrolero Sea Lion y por la presencia militar británica en el Atlántico Sur, dos cuestiones que forman parte de los reclamos diplomáticos que Argentina mantiene abiertos frente al Reino Unido.
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