El jefe del Estado Mayor Conjunto estadounidense, general Dan Caine, confirmó la primera victoria aire-aire conseguida por los cazas occidentales entregados a Ucrania. La declaración coincidió con una creciente presión sobre el Pentágono para ejecutar fondos ya aprobados para Kiev, mientras Washington solicita miles de millones de dólares adicionales para sostener la guerra con Irán y recomponer sus arsenales.
El jefe del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, general Dan Caine, confirmó que un caza F-16 de la Fuerza Aérea Ucraniana derribó por primera vez una aeronave de combate rusa en un enfrentamiento aire-aire.
La confirmación estadounidense respaldó el anuncio realizado el 8 de julio por las autoridades ucranianas, que informaron la caída de un caza ruso Su-35 en el sector oriental del frente. Caine, sin embargo, no identificó públicamente el modelo de la aeronave destruida ni proporcionó detalles sobre el lugar, el armamento utilizado o las circunstancias operativas del combate.
La relevancia política de la declaración estuvo marcada por el escenario en el que fue realizada. El principal jefe militar estadounidense presentó el derribo como un ejemplo de las capacidades desarrolladas por Ucrania gracias a su propia industria de defensa y a la asistencia proporcionada por sus aliados.
La confirmación ocurrió, además, mientras el Congreso estadounidense mantiene abierto un reclamo para que la administración de Donald Trump libere USD 400 millones destinados a la asistencia militar de Ucrania. En paralelo, la Casa Blanca solicita nuevos fondos para financiar sus operaciones contra Irán y reponer las municiones consumidas en Medio Oriente.
EE.UU. destaca las capacidades desarrolladas por Ucrania
Durante su intervención ante el Senado, Caine destacó el trabajo realizado por la industria militar ucraniana en el desarrollo de sistemas tierra-aire y aire-aire.
El general citó la primera victoria aérea de un F-16 ucraniano como una muestra concreta del progreso conseguido por Kiev después de años de entrenamiento, asistencia tecnológica e integración con sistemas occidentales.
Los F-16 comenzaron a llegar a Ucrania en 2024, después de que diferentes países europeos autorizaran la transferencia de aeronaves y Estados Unidos aprobara el entrenamiento de pilotos y personal técnico.
Inicialmente, una parte importante de sus operaciones estuvo orientada a la defensa del espacio aéreo ucraniano frente a drones y misiles de crucero rusos. El derribo ahora confirmado representa un nuevo paso: la utilización de la plataforma occidental para enfrentar directamente a una aeronave tripulada de las Fuerzas Aeroespaciales de Rusia.
Las autoridades estadounidenses no explicaron si el combate fue resuelto exclusivamente por el F-16 o si participaron otros medios, como radares terrestres, sistemas de defensa antiaérea o plataformas adicionales.
Versiones difundidas después del incidente señalaron que la operación podría haber incluido una emboscada coordinada entre varios cazas ucranianos y una batería Patriot. Hasta el momento, esa reconstrucción no fue confirmada oficialmente.
El derribo tampoco implica que Ucrania haya logrado revertir la superioridad aérea rusa. La aviación de Moscú conserva una ventaja numérica y dispone de aeronaves, radares y misiles aire-aire de mayor alcance que los entregados hasta ahora a Kiev.
No obstante, la primera victoria aire-aire del F-16 demuestra que las aeronaves transferidas pueden modificar el riesgo que enfrentan los pilotos rusos cuando se aproximan al espacio aéreo controlado por Ucrania.
El Congreso reclama liberar USD 400 millones para Ucrania
La confirmación se produjo en medio de una discusión más amplia sobre el futuro de la asistencia militar estadounidense.
El Congreso aprobó USD 400 millones para la Iniciativa de Asistencia de Seguridad de Ucrania correspondiente al año fiscal 2026. Ese mecanismo permite al Pentágono contratar directamente a empresas para producir y entregar armamento, municiones y otros equipos a Kiev.
Sin embargo, los fondos continúan atravesando procesos administrativos dentro del gobierno estadounidense y todavía no fueron ejecutados completamente.
El senador demócrata Dick Durbin, copresidente del grupo parlamentario dedicado a Ucrania, cuestionó en diferentes oportunidades al secretario de Defensa, Pete Hegseth; al general Caine; y al secretario de Estado, Marco Rubio, por la demora.
Durbin advirtió que Ucrania continúa enfrentando ataques con misiles balísticos y necesita sistemas de defensa aérea de manera urgente. Rubio respondió en junio que los fondos se encontraban bajo revisión interagencial y que esperaba novedades sobre su liberación, sin establecer una fecha concreta.
Los USD 400 millones fueron aprobados por el Congreso y no forman parte del nuevo pedido presupuestario para la guerra con Irán. Tampoco existe evidencia pública de que hayan sido formalmente desviados hacia Medio Oriente.
La coincidencia de ambas discusiones, sin embargo, expone una presión creciente sobre el presupuesto, los arsenales y la capacidad de producción militar de Estados Unidos.
Washington debe sostener sus propias operaciones contra Irán, proteger bases y aliados en Medio Oriente, recomponer sus reservas y decidir al mismo tiempo cuánto armamento puede seguir destinando a Ucrania.
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