De Ormuz al mar Rojo: EE.UU. e Irán llevan la guerra a puertos, energía y agua

F/A-18F Super Hornet de la Armada de EE. UU. Créditos: CENTCOM

F/A-18F Super Hornet de la Armada de EE. UU. Créditos: CENTCOM

Washington amplió sus ataques contra la infraestructura logística iraní, mientras Teherán respondió sobre instalaciones esenciales de los países que alojan fuerzas estadounidenses. Con el tránsito por Ormuz en mínimos y Bab el-Mandeb bajo amenaza, la escalada comienza a comprometer las principales rutas comerciales de Medio Oriente.

El humo se eleva tras un ataque en un lugar desconocido durante lo que el ejército de EE.UU. dice que es su última ola de ataques contra Irán, alcanzando “objetivos militares iraníes como sitios de vigilancia costera y defensa aérea, infraestructura logística militar y capacidades marítimas”, en esta imagen fija tomada de un video proporcionado y publicado el 16 de julio de 2026. Comando Central de EE.UU.

Estados Unidos e Irán trasladaron la guerra hacia la infraestructura que sostiene la actividad económica y militar del Golfo. Washington bombardeó puentes, instalaciones eléctricas, una estación ferroviaria y un aeropuerto del sur iraní, mientras Teherán respondió contra una planta de generación eléctrica y desalinización de Kuwait.

Los ataques estadounidenses alcanzaron accesos próximos a Bandar Abbas y estructuras vinculadas con Chabahar, dos puntos centrales para la actividad portuaria iraní. Washington sostiene que busca cortar las rutas utilizadas para mover fuerzas, abastecer unidades navales y sostener las operaciones con las que Teherán disputa el control del estrecho de Ormuz.

Irán, por su parte, extendió la presión hacia la retaguardia regional de Estados Unidos. Kuwait confirmó daños e interrupciones en una instalación que produce electricidad y agua desalinizada, un servicio crítico para un país que obtiene cerca del 90% de su agua potable mediante ese proceso.

El tránsito por Ormuz cae a mínimos

La escalada ya afecta directamente a la navegación. Durante el jueves solo tres buques de carga atravesaron el estrecho y, por segundo día consecutivo, no se registró el paso visible de grandes petroleros VLCC ni buques metaneros. Antes de la actual crisis, el corredor recibía alrededor de 125 tránsitos diarios.

Varias navieras comenzaron a detener sus embarcaciones, modificar rutas o evitar los tránsitos escoltados por Estados Unidos ante el riesgo de nuevos ataques. Al mismo tiempo, Washington reinstaló su bloqueo sobre los puertos iraníes y abordó embarcaciones para impedir que continuaran operando con Teherán.

Un helicóptero del Ejército de EE.UU. vigilando barcos comerciales cerca del Estrecho de Ormuz como parte del bloqueo naval impuesto a Irán desde abril de 2026. Créditos: CENTCOM.

El siguiente punto de presión podría ser Bab el-Mandeb, la entrada sur del mar Rojo. Fuentes citadas por Reuters afirmaron que Irán pidió a los hutíes prepararse para atacar la navegación si Estados Unidos golpea su red eléctrica. Una fuente cercana al grupo aseguró que drones y misiles ya fueron desplegados, aunque todavía no se anunció el inicio de una nueva campaña.

Una interrupción simultánea de Ormuz y Bab el-Mandeb comprometería dos de las principales rutas que conectan la producción energética del Golfo con Asia y Europa. También reduciría la utilidad de los corredores alternativos utilizados por Arabia Saudita para trasladar petróleo hacia el mar Rojo y evitar el estrecho iraní.

La guerra entra así en una fase más peligrosa. Estados Unidos intenta aislar los puertos y las redes que sostienen la capacidad militar iraní, mientras Teherán busca trasladar el costo hacia el agua, la electricidad, las bases y las exportaciones de los aliados de Washington. Bab el-Mandeb todavía no está cerrado, pero su incorporación como amenaza muestra que la disputa por Ormuz puede transformarse en una crisis sobre buena parte del comercio marítimo de Medio Oriente.

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