China prepara a sus cazas J-15 para sostener operaciones de alta intensidad desde el portaaviones Fujian mediante entrenamientos de ciclo completo en bases terrestres que replican la actividad en cubierta. La Armada del Ejército Popular de Liberación presentó registros de estas maniobras realizadas en julio de 2026 para demostrar la estandarización de los procesos de despegue y aterrizaje bajo condiciones de combate real. Este programa busca elevar la capacidad de generación de salidas de la flota aérea y garantizar la operatividad constante del buque más avanzado de su inventario naval.
El pilar tecnológico de esta transformación es el nuevo caza J-15T, el cual cuenta con un tren de aterrizaje reforzado y una barra de lanzamiento adaptada para las catapultas electromagnéticas del Fujian. A diferencia de los modelos anteriores, que despegan mediante rampas de salto, el J-15T puede alcanzar su límite de peso estructural, permitiendo el transporte de una carga ofensiva mucho mayor.
Evidencias visuales recientes mostraron a estos aviones operando con hasta cuatro misiles antibuque YJ-83K, una configuración que duplica la capacidad vista habitualmente en los portaaviones Liaoning y Shandong. Pekín también impulsó una reforma estructural en su sistema de formación de personal para sustentar una flota que podría alcanzar los nueve portaaviones hacia el año 2035.
La Armada reemplazó el antiguo modelo de transferencia de pilotos experimentados por un esquema de reclutamiento directo desde escuelas secundarias y universidades civiles con el fin de masificar la cantidad de aviadores disponibles. Este nuevo enfoque académico busca reducir la dependencia de un grupo reducido de pilotos pioneros y estandarizar los procedimientos de vuelo en toda la fuerza naval.
La integración del ala aérea del Fujian se completa con plataformas especializadas que operarán junto a los J-15T para garantizar la supervivencia del grupo de tareas. Entre estas aeronaves destacan el avión de alerta temprana KJ-600 que extiende el rango de detección del buque y la variante de guerra electrónica J-15D diseñada para interferir radares enemigos durante las misiones de ataque. El objetivo final de estos despliegues es mantener una cobertura aérea permanente y una vigilancia efectiva en zonas estratégicas como el Mar de Filipinas y los accesos a la Segunda Cadena de Islas.
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