Un contingente de la Armada rusa y la Armada del Ejército Popular de Liberación chino puso en marcha el 6 de julio el ejercicio naval conjunto “Joint Sea-2026”. Llamado también “Interacción Marítima-2026” por Moscú. Ello ocurrió en aguas y espacio aéreo próximos al puerto de Qingdao, en la provincia oriental china de Shandong. China y Rusia lanzaron el ejercicio “Joint Sea-2026” ese lunes en un puerto militar de Qingdao. Además, establecieron un mando conjunto integrado por fuerzas navales de ambos países. De hecho, estas maniobras evidencian la cooperación entre Rusia y China. Según confirmaron ambos ministerios de Defensa, las maniobras se extienden hasta el 13 de julio en el mar Amarillo. También buscan mejorar la coordinación operativa entre las dos flotas frente a lo que denominan “amenazas a la seguridad marítima”.
¿Qué se despliega y cómo se ejecuta?
Del lado ruso participa el crucero de misiles guiados Varyag, buque insignia de la Flota del Pacífico, junto a la cubierta Rezkiy, el submarino Ufa y el buque de rescate Igor Belousov. Forman un grupo capaz de ataque a distancia, guerra antisubmarina y operaciones de rescate. Por el lado chino, el grueso lo componen el destructor Tipo 052D mejorado Kaifeng, el destructor Tipo 055 Anshan, la fragata Tipo 054A Wuhu, el buque de reabastecimiento integral Tipo 903A Kekexilihu, el buque de apoyo a submarinos Tipo 926 Yangchenghu y un submarino. El ejercicio se divide en tres fases; concentración de fuerzas, planificación en puerto y operaciones en el mar. Además, la concentración ya está completada y la coordinación táctica en curso desde la ceremonia de apertura.
Desde el jueves 9, las unidades entraron en la fase de fuego real en zonas designadas cerca de Qingdao. En particular, el destructor Kaifeng disparó contra blancos de superficie y aéreos durante la fase marítima. A esto se suma un uso más amplio de sistemas no tripulados y contramedidas contra ellos, un rasgo que los organizadores destacan como característica novedosa de la cooperación militar entre Rusia y China en esta edición.
El “Joint Sea” no nació esta semana:
La primera edición se realizó en 2012, también en el mar Amarillo. Desde entonces la serie se ha trasladado al Mediterráneo, el Báltico, el mar de China Oriental, el mar de Japón y el Pacífico. En 2021 ambas armas completaron su primera circunnavegación conjunta de Japón, lo que generó una protesta formal de Tokio. Además, la edición de 2025 se desarrolló cerca de Vladivostok, también seguida de una patrulla conjunta en el Pacífico.
La cita de este año se produce cerca de dos meses después de que el presidente ruso Vladímir Putin visitara Pekín, donde calificó el vínculo bilateral de “nivel sin precedentes”. Mientras que Xi Jinping lo definió como “inquebrantable”. Además, coincidió, el mismo lunes del lanzamiento, con un submarino nuclear chino que disparó un misil balístico con ojiva de entrenamiento hacia el Pacífico. Ello se describió como la primera demostración pública de punta a punta de la pata marítima de la tríada nuclear china. El disparo generó críticas de Australia, que lo calificó de “desestabilizador” pese a la notificación previa. También recibió críticas de Japón y Nueva Zelanda.
Intereses estratégicos y repercusiones regionales del Joint Sea-2026
Para Moscú, sostener este nivel de cooperación mientras continúa la guerra en Ucrania y bajo sanciones occidentales funciona como evidencia de que su Flota del Pacífico conserva capacidad de despliegue. Además, muestra que la asociación con Pekín no se ha resentido por su aislamiento diplomático en Occidente, lo cual reafirma la importancia estratégica de Rusia y China trabajando juntos.
Para Pekín, el ejercicio se inserta en una etapa de expansión naval activa y de tensión regional creciente. Ocurre en paralelo a fricciones con Japón por movimientos navales chinos cerca de la isla de Yonaguni y a restricciones comerciales chinas contra entidades japonesas ligadas a defensa. Ello se suma a vuelos conjuntos chino-rusos que ya habían generado quejas de Japón y Corea del Sur. En resumen, los ejercicios conjuntos refuerzan la relación militar entre Rusia y China.
El Institute for the Study of War y el American Enterprise Institute anotan que este tipo de maniobras puede reforzar capacidades chinas relevantes para un eventual escenario sobre Taiwán. También puede mejorar la interoperabilidad con las fuerzas rusas. Para Washington y sus socios, el paquete de fuerzas desplegado sigue siendo modesto frente a ejercicios multinacionales liderados por Estados Unidos. Pero la repetición sostenida de estas patrullas conjuntas normaliza gradualmente una presencia naval combinada ruso-china en aguas que Washington considera parte de su arquitectura de disuasión en el Pacífico.
Posiciones oficiales y proyección de la cooperación ruso-china
Las dos partes insisten en que no hay un tercer país en la mira. El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, afirmó que los ejercicios “no están dirigidos contra nadie, ni contra ningún Estado en la región”. En la misma línea, el contraalmirante Serguéi Sinko, codirector del ejercicio junto al contraalmirante Qiu Wensheng, señaló que las maniobras son de carácter defensivo y buscan “fortalecer la asociación estratégica” entre ambos países.
Sin dudas, la dinámica entre Rusia y China será clave en el escenario regional. El “Joint Sea-2026” cierra el 13 de julio y, según anunciaron ambos ministerios de Defensa desde antes del inicio, será seguido por una patrulla marítima conjunta en “áreas relevantes” del Pacífico. La ruta exacta no se ha precisado.
En la red social X, ShanghaiEye Official comunicó al respecto sobre este ejercicio:
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