El misil que Vladimir Putin presentó en 2018 como imposible de interceptar está siendo derrotado sin que Ucrania dispare un solo interceptor. El comandante de la unidad de guerra electrónica Night Watch, identificado por su indicativo “Alkhimik”, reveló en una entrevista con el portal ucraniano Militarnyi que el sistema de guerra electrónica Lima lleva neutralizados 61 misiles aerobalísticos Kh-47M2 Kinzhal desde su entrada en servicio. El dato más llamativo no es la cifra sino el mecanismo: “La mayoría de los 61 misiles simplemente se partió en pedazos bajo el efecto de la guerra electrónica”, explicó el oficial.
El Lima, desarrollado por la empresa Cascade Systems —una startup ucraniana de defensa registrada en EE.UU.—, no es una estación de guerra electrónica convencional que genera ruido de radio para saturar los sistemas enemigos. Según su fabricante, emplea lo que denomina supresión digital: una combinación de interferencia (jamming), suplantación de señales (spoofing) y un ataque cibernético dirigido contra el receptor de navegación del misil. El sistema transmite coordenadas falsas y señales adicionales que desorientan por completo la computadora de navegación del Kinzhal. El misil, intentando corregir su rumbo, ejecuta maniobras incompatibles con sus límites estructurales a velocidades hipersónicas — y se desintegra en el aire.
La desintegración en vuelo tiene un subproducto de inteligencia invaluable. Tras la ruptura, la velocidad de los fragmentos cae bruscamente, lo que permite recuperarlos con daño mínimo. “Pudimos activar el receptor de navegación del misil y confirmar que los cálculos que incorporamos al proyecto son precisos”, detalló Alkhimik, cuya unidad obtuvo de esta forma componentes electrónicos e hidráulicos completamente funcionales de misiles que Rusia consideraba secretos, incluyendo la antena digital multicanal Kometa — el sistema de recepción de patrón controlado (CRPA) diseñado precisamente para resistir la interferencia electrónica. El comandante reveló además una vulnerabilidad específica descubierta por su equipo: cuando las antenas del misil se orientan lateralmente en lugar de hacia arriba, la energía necesaria para suprimirlas se reduce 127 veces.
El peso del Lima en la defensa aérea ucraniana excede largamente al Kinzhal. Según Alkhimik, el sistema es responsable de aproximadamente la mitad de toda la supresión de amenazas aéreas que Rusia lanza contra Ucrania: “Si hipotéticamente se lanzan 400 Shahed y se interceptan 380, la Fuerza Aérea reporta que el 50% de ese resultado lo logra la guerra electrónica”. Los registros operativos del sistema acumulan además 33 misiles de crucero desviados y más de 10.000 drones neutralizados, con una tasa de efectividad superior al 98% dentro de sus zonas de cobertura. Los Kinzhal, señaló el comandante, resultan paradójicamente más fáciles de contrarrestar que los drones Shahed: “El Kinzhal es más simple que el Iskander porque su trayectoria pasa a baja altura sobre el terreno, entre 20 y 30 kilómetros. Incluso en su versión modernizada, sigue siendo predecible”.
La ecuación económica es la dimensión que vuelve al caso relevante para cualquier fuerza armada del mundo. Cada Kinzhal cuesta entre 4,5 y 15 millones de dólares; cada interceptor capaz de derribarlo —esencialmente el PAC-3 del sistema Patriot— cuesta varios millones y es un recurso escaso. El Lima, en cambio, es reutilizable indefinidamente. Cascade Systems estima que la cobertura nacional completa de Ucrania contra drones y misiles requeriría unos 1.000 millones de dólares, más 800 millones adicionales para capacidades antibalísticas mejoradas — el equivalente, según la empresa, a adquirir apenas dos sistemas Patriot. En un contexto global donde los inventarios de interceptores están tensionados de Medio Oriente al Indo-Pacífico, la experiencia ucraniana con la neutralización no cinética de amenazas de alta velocidad está siendo estudiada con atención por todas las fuerzas aéreas occidentales.
Te puede interesar: Drones contra puertos, misiles contra ciudades: la nueva fase entre Rusia y Ucrania
