Rusia concreta un ataque masivo contra Ucrania mientras se agudiza su crisis económica interna por el desabastecimiento energético

Ataque ruso masivo durante la noche con más de 70 misiles (casi la mitad balísticos) y casi 500 drones contra Ucrania, dirigido principalmente a Kiev. Créditos: Volodymyr Zelenskyy.

Ataque ruso masivo durante la noche con más de 70 misiles (casi la mitad balísticos) y casi 500 drones contra Ucrania, dirigido principalmente a Kiev. Créditos: Volodymyr Zelenskyy.

La jornada de este jueves 2 de julio de 2026 ha quedado registrada como uno de los momentos más oscuros del conflicto tras el ataque masivo de Rusia a Ucrania, una ofensiva aérea que ha dejado un saldo de al menos 21 personas muertas y más de 90 heridas. Esta agresión, que tuvo como epicentro un bombardeo en Kiev, se produce en un contexto donde la crisis económica en Rusia se agudiza debido a un severo desabastecimiento energético provocado por las incursiones ucranianas contra refinerías estratégicas. Mientras el Kremlin proyecta una imagen de fuerza militar, su estructura interna enfrenta una parálisis operativa en dos tercios de sus regiones y una dependencia creciente de la importación de combustibles.

El presidente de Rusia, Vladímir Putin, interviene en el 23.º Congreso del partido «Rusia Unida» celebrado en Moscú el 28 de junio, donde se comprometió a garantizar la seguridad y a superar los retos, mientras Ucrania intensificaba sus ataques de represalia en territorio ruso. Créditos: Getty Images.

En cuanto a los detalles técnicos de la ofensiva, la Fuerza Aérea de Ucrania informó que Moscú lanzó una oleada compuesta por 74 misiles y más de 490 drones de ataque que afectaron no solo a la capital, sino también a ciudades como Zaporizhzhia, Mykolaiv y Kharkiv.

La magnitud de la destrucción en Kiev fue calificada por el alcalde Vitaly Klitschko como la más masiva de la guerra, con daños reportados en unos 130 edificios, entre ellos un hospital, un hotel en el centro de la ciudad y el Instituto Nacional de Bioquímica. El presidente Volodymyr Zelenskyy, quien interrumpió una visita oficial a Irlanda ante la inminencia del ataque, visitó los restos de un edificio residencial de nueve plantas, partido a la mitad, y expresó su visible frustración por la lentitud en la llegada de la asistencia militar internacional.

En este sentido, las autoridades ucranianas han señalado una vulnerabilidad crítica en su paraguas defensivo, ya que solo se pudieron interceptar 4 de los 24 misiles balísticos lanzados debido a un déficit de interceptores Patriot PAC-2 y PAC-3 derivado de las operaciones de Estados Unidos en Irán. Ante este escenario de indefensión, el ministro de Asuntos Exteriores, Andrii Sybiha, subrayó que las decisiones sobre sistemas de defensa aérea son necesarias ahora mismo y no más tarde, mientras que el funcionario Mykhailo Fedorov anunció un avance estratégico fundamental con la firma de un acuerdo histórico con Suecia para la compra de 16 cazas Gripen E. Este pacto asegura que Ucrania recibirá un primer lote de 16 aviones Gripen C/D a principios de 2027 como ayuda militar, lo que permitirá potenciar significativamente la capacidad de respuesta contra misiles de crucero y aviación enemiga a largo plazo.

Zelenskyy urge priorizar suministros de defensa antiaérea, contribuciones al programa PURL y acuerdos con EE.UU. para licencias de Patriots, destacando que estas medidas pueden detener ataques similares y la guerra. Créditos: Volodymyr Zelenskyy.

Por otro lado, la narrativa oficial del Kremlin, transmitida a través del portavoz Dmitry Peskov, sostiene que los ataques fueron una represalia por las incursiones ucranianas en territorio ruso y que estuvieron dirigidos exclusivamente a objetivos militares o casi militares. Sin embargo, esta postura omite la fragilidad de una economía que, según analistas internacionales, está comenzando a funcionar bajo mínimos debido a que los drones ucranianos han logrado inutilizar unidades de refinado complejas como los craqueadores catalíticos. Como consecuencia directa, Rusia ha pasado de ser una potencia exportadora de hidrocarburos a tener que importar gasolina por vía marítima desde la India, el mismo país que paradójicamente es el mayor comprador de su crudo con descuento.

Finalmente, la tensión financiera se ha trasladado al corazón del poder en Moscú, donde el gasto militar y clasificado ya devora casi la mitad del presupuesto gubernamental total para la primera mitad de 2026. Los activos líquidos del Fondo de Bienestar Nacional se han desplomado a apenas un 1,7% del PIB, lo que ha provocado un enfrentamiento público entre la gobernadora del Banco Central, Elvira Nabiullina, y líderes del sector bancario como German Gref. Mientras Gref insiste en que no hay mayor preocupación en el país que el fin expedito de las hostilidades y pide recortes urgentes en las tasas de interés, Nabiullina se mantiene firme en su negativa alegando que un experimento de esa naturaleza sobre la economía rusa conduciría inevitablemente a una espiral de inflación o a la estanflación.

Te puede interesar: Rusia mantiene sus condiciones de paz en Ucrania mientras sus tropas asedian el cinturón de fortalezas en Donetsk

Exit mobile version