Los servicios de inteligencia de varios países del flanco oriental de la OTAN advirtieron sobre la posibilidad de que Rusia esté preparando una “provocación” contra los Estados bálticos o Polonia, una acción que tendría como objetivo poner a prueba la cohesión de la alianza atlántica. Según fuentes occidentales citadas por diversos medios internacionales, las señales detectadas apuntan a operaciones limitadas de carácter híbrido más que a una ofensiva militar convencional a gran escala.

En este sentido, la advertencia fue formulada inicialmente por los servicios de inteligencia de Letonia, que aseguraron haber identificado indicios de preparativos rusos para ejecutar acciones contra países miembros de la OTAN en la región. “Observamos indicios de que Rusia está preparando provocaciones militares contra los países bálticos o Polonia”, señalaron las autoridades letonas. No obstante, remarcaron que Moscú no estaría actualmente en condiciones de abrir un segundo frente militar de gran envergadura, por lo que el riesgo principal provendría de ataques híbridos mediante drones, misiles, sabotajes o acciones destinadas a generar presión política.
Las preocupaciones también fueron respaldadas por responsables políticos y de seguridad de otros países aliados. El primer ministro de Polonia, Donald Tusk, advirtió tras una reunión de líderes del flanco oriental de la OTAN en Gdansk que la situación de seguridad sigue siendo “muy inestable” y que es necesario prepararse para distintos escenarios de escalada durante las próximas semanas y meses. Sus declaraciones reflejan la creciente inquietud de los países fronterizos con Rusia y Bielorrusia ante el deterioro del entorno estratégico regional.
Advierten que esta podría ser una estrategia de Rusia para alterar el equilibrio actual de la guerra
El contexto de estas advertencias está estrechamente vinculado a la evolución de la guerra en Ucrania. Durante los últimos meses, Kiev incrementó sus capacidades de ataque de largo alcance, alcanzando infraestructuras militares y energéticas dentro del territorio ruso. Diversas fuentes occidentales consideran que el Kremlin podría verse tentado a responder mediante acciones indirectas contra países de la OTAN para enviar una señal de disuasión y elevar el costo político del apoyo occidental a Ucrania.

Expertos en seguridad internacional sostienen que una estrategia de “escalada horizontal” forma parte de las opciones que Moscú podría evaluar si busca alterar el equilibrio actual del la guerra. Keir Giles, especialista en Rusia del centro de estudios Chatham House, afirmó que Moscú probablemente intentará interrumpir las tendencias desfavorables en el campo de batalla mediante acciones en otros frentes. Según el analista, no debe asumirse que Rusia aceptará pasivamente una situación de estancamiento en Ucrania.
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