Continúa la conmoción a nivel mundial por la situación de Venezuela que, durante las últimas horas, sufrió dos poderosos terremotos, incluido el más fuerte del país en más de un siglo. Un terremoto de magnitud 7,2 golpeó a unos 160 km al oeste de Caracas el miércoles por la tarde, seguido menos de un minuto después por un temblor de magnitud 7,5, según el Servicio Geológico de EE. UU.

El segundo terremoto fue el más fuerte del país desde 1900, según el Servicio Geológico de EE. UU. Por ello, se temía que miles de personas murieran en el país gobernado por el chavismo tras los dos incidentes que causaron estragos en la capital, Caracas, y sus alrededores.
El USGS, utilizando modelos predictivos para estimar el número de muertos, afirmó que probablemente llegaría a miles de personas, con una probabilidad considerable de superar las 10.000. Por su parte, el principal diputado Jorge Rodríguez dijo que al menos 188 personas fueron confirmadas muertas y 1.520 heridas.
Un sitio web creado por líderes de la oposición del país para rastrear a personas desaparecidas listó más de 39.000 personas como desaparecidas a la 1:45 p.m. en Caracas (17:45 GMT). La zona más afectada fue el estado de La Guaira, cerca de Caracas y donde se encuentra el aeropuerto de la ciudad.
Por su parte, la presidente interina Delcy Rodríguez dijo que pronto llegarían equipos de rescate de otros países y agradeció a líderes como el presidente estadounidense Donald Trump y el presidente ruso Vladimir Putin. Turquía y el Banco Mundial también están en conversaciones con el gobierno venezolano para enviar ayuda.
“Los dos grandes terremotos que acaban de golpear al gran pueblo de Venezuela son ambos masivos en escala y han dejado un número devastadorde muertes. Estados Unidos está listo, dispuesto y capacitado para ayudar. He instruido a todas las agencias de nuestro gobierno para que se preparen para actuar rapidamente. Estaremos allí para nuestros nuevos y grandes amigos”, escribió Trump en redes sociales.
Por su parte, la misión de derechos humanos de la ONU en Venezuela instó al gobierno a levantar las restricciones a las redes sociales, alegando que era una “cuestión de vida o muerte”. Además, el Papa León envió 100.000 euros para las labores de ayuda tras el terremoto.
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