Un general de EE.UU. alerta que el país no despliega defensas aéreas al ritmo de la amenaza de drones

Un infante de marina de los EE. UU. de la Escuela de Sistemas de Aeronaves No Tripuladas Pequeñas, del Batallón de Entrenamiento de Infantería Avanzada, Escuela de Infantería – Este, opera un dron Neros Archer con vista en primera persona durante el evento culminante del Curso de Operador de Drones de Ataque en la Base del Cuerpo de Marines Camp Lejeune, Carolina del Norte (Foto del Cuerpo de Marines de los EE. UU. por el sargento Alexander Lesko)

Un infante de marina de los EE. UU. de la Escuela de Sistemas de Aeronaves No Tripuladas Pequeñas, del Batallón de Entrenamiento de Infantería Avanzada, Escuela de Infantería – Este, opera un dron Neros Archer con vista en primera persona durante el evento culminante del Curso de Operador de Drones de Ataque en la Base del Cuerpo de Marines Camp Lejeune, Carolina del Norte (Foto del Cuerpo de Marines de los EE. UU. por el sargento Alexander Lesko)

El teniente general Eric Austin advirtió que el Cuerpo de Marines necesita acelerar la llegada de sistemas como MADIS, en un escenario donde drones baratos, misiles y municiones merodeadoras ya pusieron bajo presión a bases estadounidenses en Medio Oriente.

Un Sistema Integrado de Defensa Aérea Mk1 del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, asignado al 3er Batallón Litoral Antiaéreo, 3er Regimiento Litoral de Marines, 3ra División de Marines, está preparado para llevar a cabo defensa puntual en apoyo de operaciones contra sistemas aéreos no tripulados como parte del curso de Instructor de Armas y Tácticas 1-26 cerca de Wellton, Arizona. Foto del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos por el Cabo Micah Thompson.

El Cuerpo de Marines de Estados Unidos reconoce que su modernización en defensa aérea no avanza lo suficientemente rápido frente a la expansión de drones, misiles y municiones merodeadoras. La advertencia fue planteada por el teniente general Eric Austin, uno de los principales responsables de desarrollo de capacidades y adquisiciones terrestres de la fuerza.

Durante una discusión en el Center for Strategic and International Studies, Austin sostuvo que los Marines están encaminados hacia su visión de modernización para 2030, pero que ese ritmo ya no alcanza. Su diagnóstico fue directo: la amenaza cambió más rápido que los programas de defensa, y ahora la prioridad es desplegar sistemas en mayor escala y con mayor velocidad.

El eje de esa transformación es la defensa aérea integrada. El Cuerpo de Marines está incorporando sistemas como el Marine Air Defense Integrated System, conocido como MADIS, diseñado para enfrentar drones pequeños, municiones merodeadoras y amenazas aéreas de baja altitud. Pero Austin remarcó que no basta con comprar equipos: tienen que conectarse con sistemas de otras fuerzas, actualizarse rápido y operar dentro de una red común.

El problema es que la guerra moderna volvió obsoleta parte de la lógica defensiva posterior a la Guerra Fría. Durante décadas, Estados Unidos redujo el peso de sus defensas aéreas terrestres, confiando en superioridad aérea, barreras físicas y sistemas puntuales de protección. Pero los drones baratos cambiaron el cálculo: pueden vigilar, saturar y golpear bases que antes se consideraban relativamente protegidas.

Un Sistema Integrado de Defensa Aérea Mk1 del Cuerpo de Marines de los Estados Unidos, asignado al 3er Batallón Antiaéreo Litoral, 3er Regimiento Litoral de Marines, 3ra División de Marines, está preparado para llevar a cabo defensa puntual en apoyo de operaciones contra sistemas aéreos no tripulados como parte del curso de Instructor de Armas y Tácticas 1-26 cerca de Wellton, Arizona (foto del Cuerpo de Marines de los EE. UU. por la Cabo Samantha Devine)

La experiencia reciente empujó esa urgencia. Las guerras en Ucrania y Medio Oriente mostraron que drones como los Shahed iraníes pueden lanzarse en grandes cantidades, desgastar defensas costosas y obligar a las fuerzas occidentales a gastar misiles mucho más caros que los blancos que intentan derribar. En ese contexto, la defensa aérea ya no puede depender solo de interceptores de alto costo.

Los ataques contra posiciones estadounidenses en la región también expusieron vulnerabilidades. En 2024, tres militares estadounidenses murieron en Tower 22, en Jordania, por el impacto de un dron de ataque unidireccional. Más recientemente, durante la guerra con Irán, ataques con drones volvieron a mostrar que las bases estadounidenses necesitan capas defensivas más densas, móviles y adaptadas a amenazas pequeñas.

La respuesta de los Marines apunta a una red en capas: guerra electrónica, sensores, cañones, misiles de corto alcance, interceptores y sistemas capaces de operar en baja, media y alta altitud. Esa combinación permitiría elegir la respuesta adecuada según el blanco, evitando usar munición millonaria contra drones que pueden costar apenas una fracción.

El despliegue ya empezó a moverse hacia el Indo-Pacífico. Marines en Okinawa recibieron recientemente sus primeros sistemas MADIS y NMESIS, dos capacidades clave para operar en ambientes litorales disputados: defensa contra drones y capacidad antibuque desde tierra. Pero el mensaje de Austin fue que hacen falta más sistemas, en más lugares y con más rapidez, especialmente en áreas como Medio Oriente.

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