El Embajador de Colombia en Argentina, José Roberto Acosta, analiza la relación bilateral, el comercio y la seguridad regional en una entrevista exclusiva con Escenario Mundial

Embajador José Roberto Acosta: “La relación entre Colombia y Argentina va más allá de los gobiernos”. Archivo.

Embajador José Roberto Acosta: “La relación entre Colombia y Argentina va más allá de los gobiernos”. Archivo.

José Roberto Acosta es abogado, economista, exfuncionario del gobierno de Gustavo Petro y actual embajador de Colombia en Argentina, pero en la conversación aparece, sobre todo, como un observador de los pliegues latinoamericanos: las afinidades históricas, los desencuentros ideológicos, la integración que muchas veces avanza por debajo de la política y una relación bilateral que, según insiste, no se agota en los presidentes de turno. Para Acosta, el vínculo entre argentinos y colombianos tiene una densidad que viene de lejos con San Martín, Bolívar, Malvinas, la migración, la educación, el comercio y una cercanía cultural que sobrevive incluso cuando la coyuntura se vuelve ruidosa.

Embajador José Roberto Acosta: “La integración latinoamericana ya existe, hay que seguir armando capas”. Archivo.

En una entrevista exclusiva con Escenario Mundial, el embajador evita reducir la relación entre Colombia y Argentina a las diferencias públicas entre Gustavo Petro y Javier Milei. Prefiere mirar lo que llama una hermandad “idiosincrática”, hecha de canales diplomáticos que se recompusieron, intercambios económicos que pueden crecer y desafíos comunes que ya no reconocen fronteras. Desde el cacao y el café colombiano hasta Vaca Muerta, la transición energética, la ciberseguridad y la lucha contra el narcotráfico, Acosta traza un mapa de oportunidades y advertencias para una región que, a su juicio, necesita integrarse más, comerciar mejor y aprender de sus propias experiencias antes que buscar siempre respuestas fuera de América Latina.

Política e integración regional

Embajador José Roberto Acosta: Bueno, yo creo que lo que acabas de mencionar, esa trayectoria histórica de 200 años que independiente quien esté ostentando la titularidad del poder ejecutivo del gobierno, sea en Colombia o en Argentina, no se desconoce. Ese vínculo desde San Martín y Bolívar a hoy, ningún líder o presidente que es temporal lo va a poner en duda o lo va a vulnerar.

Y eso es precisamente lo que nos mantiene en una hermandad, más allá de cualquier volatilidad emocional que se pueda manifestar en redes, que hoy, en mi opinión, de forma desafortunada se utiliza como manifestación de políticas de Estado. Entonces, esos más de 200 años de relaciones, esa hermandad, esa comunicación, esa historia que nos ha unido, como por ejemplo el apoyo incondicional de Colombia en el tema de Malvinas, nos posiciona como alguien muy reconocido, no sólo por el gobierno, sino por todos los argentinos y argentinas. E igual reciprocidad de parte de colombianos y colombianas, que cada vez que vemos a un argentino en Colombia nos emociona, nos alegra y viceversa.

Entonces yo creo que es algo idiosincrático, más que político, lo que nos une a colombianos y argentinos.

Embajador José Roberto Acosta: Bueno, en el ámbito académico e intelectual, ambos países han producido pensadores que de manera histórica han generado discursos que amalgaman a los dos pueblos. Más allá de esos ciclos o péndulos o movimientos pendulares en materia ideológica, que se seguirán dando como parte de esa dialéctica histórica tradicional que no sólo sucede en América Latina, sino en la humanidad.

Ese movimiento de la historia, en su momento Francis Fukuyama hablaba del fin de la historia, llegábamos ya a una democracia liberal y listo, no más. El mismo Fukuyama dijo, oye, me equivoqué, con su hace hegeliana, pues era una contradicción, a mí me rayaba un poco, aunque tenía unas cosas interesantes, pero esto se sigue moviendo, la rueda se seguirá moviendo.

Y en esa tónica, pues yo creo que el interés de los dos pueblos es tratar de armonizar en las diferencias ideológicas de sus gobiernos los intereses culturales, económicos, tecnológicos, científicos, educativos, que siempre han estado ahí, que siempre van a estar ahí. Con matices, pero yo creo que la superficie, hoy día lo ideológico termina siendo una especie de superficie y noto, no de pronto una desconexión, pero sí una especie de desinterés en lo incendiario del discurso ideológico, cuando la gente de a pie sigue negociando, sigue comerciando, sigue educándose, sigue cultivando el intercambio cultural.

Entonces, listo, sigan allá en su tema, que entre argentinos y colombianos mantenemos la línea abierta, los canales abiertos y una permanente interacción. Entonces yo creo que en esas superficies, la verdadera superficie dinámica es la que nos ha caracterizado siempre, lo comercial, lo cultural, lo educativo.

Embajador José Roberto Acosta: Bueno, desde el punto de vista de los gobiernos hay que recalcar el papel que tuvieron en su momento la canciller Mondino, el papel de Camilo Romero como embajador y obviamente la Cancillería de Colombia para recuperar rápidamente la normalidad de las relaciones. Y de parte de los dos gobiernos la buena relación que se tiene hoy desde el punto de vista diplomático e institucional dan fe que las manifestaciones superficiales o mediáticas en redes no dejan de ser más allá de pronunciamientos instantáneos o repentistas pero que no afectan la profundidad de la buena relación que se tiene en los otros niveles.

Como yo insisto, no hay que desviarse de lo epidérmico sino concentrarse realmente en esa profunda relación que tenemos de mucho tiempo y que va a seguir por esa actitud idiosincrática y simbiótica que tenemos entre colombianos y argentinos. Ahí ya no hay quien, creo que nos han puesto a prueba y la hemos superado y vamos a seguir fortaleciendo esas relaciones.

Comercio y economía

Embajador José Roberto Acosta: Yo creo que en esas ventajas comparativas o competitivas y lo podemos desarrollar más allá del enfoque de David Ricardo a lo que es el siglo XX y XXI y donde Colombia por su biodiversidad ofrece mucho producto que Argentina consume.

Por ejemplo, en materia de cacao el consumo de chocolate que es el triple per cápita de Colombia y no están comprando el cacao colombiano, compran cacao de Perú, de Brasil, hasta de Venezuela y Ecuador como si esa productora de cacao tan refinado como es Colombia no existiera y lo hemos empezado a promocionar y se observa la reacción tan positiva de grandes gourmets de la industria del chocolate en Argentina que dicen, ¿qué es esta belleza de cacao? ¿Qué es esta pulcritud de sabor, de diferentes aromas que pues no lo habíamos conocido? Y ahí sí, como decimos en Colombia, quedaron picados y van a seguir consumiendo cacao colombiano producto que es central o eje central del tema de restitución de cultivos ilícitos que en Colombia hace parte de las prioridades de Estado más allá de un gobierno.

En el tema de café, no he visto más cafés ni en Viena ni en París como en Buenos Aires y el consumo de café junto al mate obviamente, pero acá el shot de café es fundamental al arrancar el día o con unos amigos y no están, lo digo clarito, no están tomando buen café a pesar de que pagan muy caro el café, no costoso, caro.

Entonces, por lo que pagan un café tan regular, pueden comprar un café o pagar un café colombiano y disfrutar lo que es verdaderamente una taza de una bebida tan atractiva y que pues caracteriza mucho a los argentinos. La panela, que es de alguna manera una especie de miel de caña, pero con unas virtudes de poco procesamiento. Son tres productos de gran sofisticación, siempre que se habla de sofisticación siempre se piensa en NVIDIA, en los grandes chips de inteligencia artificial.

No, el cacao tiene una versatilidad y sofisticación enorme, lo mismo que el café, café de especialidad y ni hablar de la panela. Entonces, en esos productos que estamos ya introduciéndolos. Y en materia de frutas, Colombia tiene más de 560 frutas, no alcanza un año para disfrutarlas cada una y ustedes compran el banano, en cualquier lado menos en Colombia, que es el mejor banano del mundo.

La piña, acá no sabe lo de una piña colombiana. Y ni hablar del reguero de frutas, de la cantidad de frutas que tendríamos para ofrecer. Entonces, en ese aspecto muy básico, ¿qué compensaría la compra permanente y recurrente de soja o soya y sorgo y maíz de Argentina? Cuando un colombiano hace su desayuno con huevos, estrellados, con salsas, ustedes solo el café y la media luna, nosotros sí desayunamos de verdad, no como ustedes.

Ese huevo tiene elementos argentinos, porque las gallinitas se alimentan con sorgo y soya argentina. Entonces, estamos totalmente integrados en esas ventajas comparativas de los productos que mencioné de Colombia y en la gran ventaja y despensa que tienen ustedes en materia de granos, de extensiones de cultivos bastante productivas. Entonces, ahí hay una complementariedad.

¿Qué va a seguir? Porque esas dos virtudes no las quita nadie. En otros niveles de industrias más sofisticadas o de valor agregado, Argentina tiene el tema de energía nuclear, nosotros no, y tenemos mucho que aprenderle a los argentinos en ese aspecto. Ya los intercambios han sido bastante nutridos en materia médica, especialmente para los ámbitos de oncología.

En materia de conocimiento, son muchos los colombianos y colombianas que vienen a estudiar aquí en Argentina, son bastante bien reconocidos en Colombia los niveles de educación superior que ustedes tienen acá, y eso va a seguir siendo también un consumo de parte nuestra. Siempre y cuando se mantenga esa apertura migratoria que ha sido tan beneficiosa para Argentina misma.

La migración es buena, la migración alimenta a la humanidad, nos hace crecer, nos hace diversificar desde genéticamente hasta intelectualmente. Pueblo que se cierre es pueblo que endogámicamente se ahoga a sí mismo y se muere. Hay que promover la migración más cuando tenemos tantas cosas parecidas en América Latina empezando por el idioma. Así que en diferentes niveles uno encuentra complementariedad.

Hoy el balance Colombia-Argentina es desfavorable para Colombia. Argentina en el año pasado le vendió a Colombia un poco más de mil millones de dólares y Colombia le vendió a Argentina cerca de 330 millones de dólares. Es decir, que ustedes triplican lo que nos venden frente a lo que nos compran.

Pero está bien, Colombia nunca ha sido celosa u obsesiva con el tema del balance comercial. Nos ha caracterizado una economía bastante diversificada. Ustedes empiezan a orientarse hacia el tema energético y minero en el que pues ojalá el tema del medio ambiente se proteja como lo hacemos en Colombia porque voy a decir algo de pronto ofensivo contra la soberanía nacional. Pero el Amazonas colombiano no es solo de Colombia. La Pampa Argentina o la Patagonia Argentina no es solo de Argentina. Es de la humanidad.

Y cualquier decisión desde el punto de vista económico que tomen los países tiene que pensarse dentro de esa perspectiva en momentos en que existe. Es un hecho científico lo del calentamiento global y las limitaciones de explotación del planeta. Negarlo es pensar que la tierra es plana y que todo arrancó de la costilla de Adán. Entonces ese tipo de evidencia empírica y científica obliga a que también las decisiones de crecimiento y comercio tengan un elemento de responsabilidad social y medioambiental que es la que garantiza nuestra supervivencia en el planeta.

Embajador José Roberto Acosta: Sin duda. Por ejemplo, en el tema de transmisión energética. Colombia es potencia latinoamericana en transmisión energética a través de una empresa que tiene su mayor capital en lo público más del 50% del gobierno colombiano que es ISA, Interconexión Eléctrica S.A. que tiene torres de transmisión de energía eléctrica desde Centroamérica hasta Chile por toda la costa pacífica.

Y viendo como la expansión energética de Argentina o la demanda misma en materia de infraestructura que está un poco obsoleta en Argentina va a empezar a necesitar esa reconversión. La experiencia de ISA que tuvimos también intervención en Brasil podría ser aprovechada de manera eficiente por Argentina. En eso tenemos una ventaja comparativa.

Así como la generación. Nosotros podemos colaborar en materia de transmisión y Argentina en generación porque tiene grandes potenciales y ya realidad es en energía eólica, solar, gasífera y yo creo que ahí con TGI que también es una empresa colombiana que distribuye gas en Perú y en Colombia podemos llegar fácilmente como lo estamos haciendo hacia Chile y pensar entrar fácilmente por la cordillera para usufructuar el gas de Vaca Muerta. Entonces tenemos la capacidad de transmisión, de transporte energético y ustedes de generación e irnos complementando para que ese nuevo insumo especialmente no fósil sea el que nos caracterice en una economía competitiva a nivel internacional.

Embajador José Roberto Acosta: Argentina se tiene que abrir. Argentina lleva décadas como un país altamente proteccionista. La firma del Mercosur después de 25 años fue un gran avance. Además, la actitud positiva de firmar, de ser el primero que lo firmó por cuestión de horas, dice mucho de la voluntad de esa apertura en todos los niveles. Eso favorece.

Al principio es duro, hay unos perdedores y ganadores. Colombia enfrentó el proceso de apertura a final del siglo pasado, en la década de los 90, y también hubo ganadores y perdedores, pero hoy día podemos decir que lo superamos y empiezan a perfilarse por esas ventajas competitivas los sectores en los que podemos ser bastante competitivos y beneficiosos.

Así que es fundamental la simplificación de procesos para la importación de bienes y la especialización en lo que son buenos. Hay sectores en los que definitivamente los países latinoamericanos no somos competitivos y tenemos que renunciar a ellos. Hasta los mismos norteamericanos, y especialmente los europeos, han visto cómo el sector automotriz movido por combustibles fósiles ya no son competitivos. El sector eléctrico de movilidad eléctrica en Colombia es el que predomina. Nosotros ya poco importamos vehículos de combustión. Las ciudades se mueven, son vehículos eléctricos, la distribución o capacidad de cargue está distribuida por todo el país.

Es algo que aquí en Argentina todavía están bastante colgados, pero ya empieza a haber ciertos vehículos eléctricos. Menciono a China, que genera cierto resquemor en relación con los Estados Unidos. Pero ya ganaron, en principio, esa competencia tecnológica de la movilidad eléctrica. Y uno tiene que saber en dónde ya se ganó.

Como en los partidos de fútbol, se ganó, hubo pitazo final y hágale. Ahora que van a decir, no, en materia empresarial siempre no hay un pitazo final, se sigue. Bueno, demuéstrenlo. Pero los europeos y alemanes, que eran los grandes líderes en materia automotriz, hoy ya bajaron la bandera y dijeron, no podemos más. Y eso es lo que también, como países y seres humanos, tenemos que en un momento decir, esta batalla dejó de darla y concentro esfuerzos en donde podemos ganar.

Embajador José Roberto Acosta: Total, mira, en cuestiones de tecnología. La empresa más importante de Colombia es Ecopetrol, que está dando un vuelco hacia energías no renovables. Y lo de Ecopetrol, la empresa colombiana, termina siendo ecológicamente petróleo, ahí ya queda el petróleo como atravesado.

Por ejemplo, aquí YPF está concentrado en el tema de Vaca Muerta como gran esperanza, pero tiene que volcar esos recursos, como lo hace Arabia Saudita, hacia un mundo alejado de la energía fósil. Petrobras ha dado ese brinco y aunque es bastante agresivo en el tema de exploración, por ejemplo, en el Amazonas, con las externalidades negativas que eso implica, también se ha dado cuenta de la necesidad de orientar el CAPEX, o esa inversión en infraestructura y formación bruta de capital, hacia energías alejadas de lo fósil.

América Latina tiene grandes reservas, ni hablar de lo que implica Venezuela como el país de mayores reservas petroleras del planeta, pero en donde si no desde ahora cambiamos el chip, como ya lo están haciendo los árabes, los árabes compran equipos de fútbol, se meten en la industria de la moda, de la entretención, de otras tecnologías como inteligencia artificial.

Si no damos ese vuelco, vamos a dar cuenta que vamos a quedar absolutamente retrasados y con volatilidades en materia de nuestras exportaciones, porque los commodities históricamente en las bolsas no se pagan bien. El valor agregado del commodity, ese margen, está sometido por su definición a márgenes de precio y cuando nos ponemos nosotros latinoamericanos a competir con margen de precio con el resto, pues terminamos dañando las industrias y simplemente siendo idiotas útiles de una explotación que no le devuelve a las sociedades un beneficio que cubra los efectos adversos de esa explotación minero-energética.

Entonces, esa integración tiene que pasar por un avance en valor agregado, en reconocer que tenemos que aprender uno de los otros en facilidades de intercambio comercial, en doblar esas fronteras, en quitarlas un poco para efectos de las transacciones, en la unificación en materia comercial que se empezó con la ALADI, con la CAN en su momento y que quedaron como ahí al margen frente al desmonte un poco de la globalización que no deja de ser más una especie de discurso falso porque sigue la globalización, es imposible ya frenarla.

Meternos o orientarnos en esa integración por lo menos regional. YPF, Petrobras, Ecopetrol son empresas multilatinas. Cuando uno ya tiene tres empresas multilatinas que pueden integrarse tecnológicamente, ahí tenemos un primer pretexto de unión de países.

El Embajador de Colombia en Argentina, José Roberto Acosta, analiza la relación bilateral, el comercio y la seguridad regionalanaliza comercio, energía y seguridad regional. Archivo.

Seguridad y defensa

Embajador José Roberto Acosta: Ineludible. Colombia es el país en todo el planeta que más sacrificio, que más sangre, que más vidas de hombres y mujeres ha entregado en la fracasada lucha contra el narcotráfico. Crimen multinacional, crimen sin fronteras, en una guerra asimétrica.

El bandido o criminal narcotraficante no tiene que pedir autorizaciones presupuestales ni pasar por el Congreso un gasto de lo que necesita. Accede a la tecnología de forma inmediata. Los drones que se utilizan en la guerra Ucrania-Rusia inmediatamente están en Medellín matando policías. Entonces la fuerza pública en Colombia es un referente internacional del que Argentina tiene que aprender mucho.

Más cuando el narcotráfico ya está en Argentina, está pegando duro, está penetrando muchos frentes sociales y eso hay que frenarlo ya. Porque una vez desbocado vamos a sufrir violencias como las que hemos tenido en Colombia y las que se observa en México que son abominables. O sea, lo que sucede allá en estos dos países nosotros que ya estamos acostumbrados o lo administramos.

Pero aquí me ha sorprendido, recién yo llegué, una escena de un joven que degolla a una chica delante de cámaras o por una red y dice, perdón, pero en Colombia no hemos llegado a esos niveles. Entonces algo ahí ya está pasando en Argentina y lo notamos con esa buena fraternidad que hay entre nuestras agregadurías militares y de policía con las fuerzas argentinas, donde el diálogo es permanente, los canales de comunicación muy amplios y es un nivel en donde la colaboración y fraternidad se materializa permanentemente.

Hay un llamado a que sigan teniendo como referente a Colombia a que sigamos aprendiendo mutuamente de lo que es la situación argentina y de lo que es nuestra experiencia de la lucha contra ese fenómeno internacional del narcotráfico para que de alguna manera en ese reforzamiento mutuo nos defendamos mejor y administremos ese mal de una manera óptima.

Embajador José Roberto Acosta: Mucho. La tecnología argentina es también reconocida por ejemplo en materia de drones, en materia satelital. Ustedes producen satélites y Colombia le ha comprado satélites a Argentina y Argentina los ha enviado al espacio por mandato del país desde Guyana, desde el cinturón geoestacionario. Y esos son ejemplos de cómo nos nutrimos mutuamente.

También en Colombia tenemos tecnología en materia naval que nutriría muchísimo a lo que son las prefecturas navales aquí en Argentina. Y ese intercambio es el que necesitamos que desde el punto de vista de defensa mutua, no solo de fronteras sino contra crimen organizado, estemos reforzando permanentemente.

Entonces nos sentimos más cómodos intercambiando información de defensa con Argentina que con otros países. Y eso hay que aprovecharlo. Yo estoy seguro que también Argentina se siente mucho más cómoda en su seguridad nacional intercambiando con Colombia que con potencias o países fuera de América Latina.

Embajador José Roberto Acosta: Total. Sobre todo porque hoy día ya no hay nada oculto, estamos en ese mundo virtual del gran hermano donde todo lo que uno comunica por el celular me va a parecer en libros de política internacional o de lo que hemos venido hablando. Y eso, entre las mismas potencias, están celosas. O sea, que Estados Unidos no le venda los chips de NVIDIA a China por temor a espionaje, pues a ver viejo, no es sino ver la emisión imposible, pues a ver que los chinos ya tienen esa tecnología, o sea, no importa un decreto de quien sea decir prohibido venderla, viejo, ya lo vendieron hace rato.

Y en esa permanente filtración de información, pues ahí es donde tenemos que como bloque fortalecernos en un mundo multipolar, ya pasamos de la bipolaridad, de Rusia, de Unión Soviética, Estados Unidos, ya superada lo de la Guerra Fría, y donde esas ventajas comparativas que tenemos en América Latina las tenemos que sumar, pero muy hábilmente las potencias nos mantienen divididos y ahí es donde caemos siempre en la misma trampa.

Noto, vuelvo y reitero, que entre las Fuerzas Armadas, de Policía, Gendarmería, de Colombia y Argentina, hay una fraternidad que ojalá los políticos copiáramos. Ellos se entienden perfectamente, para ellos no hay resquemores ni mensajes divisorios, se entienden como si se hubieran visto toda la vida. ¿Hace cuánto se conocen? No, hace media hora nos conocimos, pero en el lenguaje militar de Policía, de Gendarmería, donde han tenido que enfrentar crimen multilatino, internacional, son los mismos, además son los que le ponen el pecho a esa guerra.

Entonces, hay que aprender mucho de esa. Esa integración ya existe, ya existe. No busquemos integración, crear una integración, sino de lo que ya está integrado, empecemos a seguir armando capas de integración. Y en ese tema de la Fuerza Pública de cada país ya la tenemos. Jalemos la pitica que ahí vienen a armarse otras integraciones y necesitamos estar unidos, como si que conteniendo casi la misma lengua, donde nos entendemos ciertos acentos, no hemos podido unificarnos mientras Europa, que es todo una torre de Babel, si están unidos.

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