Durante años, el Grupo de los 7, compuesto por Estados Unidos, Francia, Reino Unido, Alemania, Italia, Japón y Canadá funcionó de manera casi perfecta porque todos estaban alineados, en mayor o menor medida, detrás de Washington. Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca provocó que el país norteamericano prácticamente se enfrente a la mayoría de sus aliados. Esto hacía creer que la cumbre del G7 celebrada esta semana en Francia iba a ser un fracaso. Pero, para sorpresa de todos, los resultados fueron mejores de lo esperado.

La estrategia de Macron
El presidente francés Emmanuel Macron logró que Trump se quedara hasta el final de la cumbre (el año pasado se fue antes de Canadá) gracias a una estrategia que incluyó una lujosa cena en el Palacio de Versalles y meses de investigación para averiguar cómo halagar a su par norteamericano y alinearse con sus prioridades — en este caso, en todo, desde dragaminas hasta tierras raras chinas. Así, fue como Macron incluso logró que Trump firmara el memorando con Irán en la residencia de Luis XIV.
Los logros de la cumbre
Sin dudas, y tal y como lo reconoce el comunicado final del grupo, la victoria más importante de Macron fue lograr que Trump se una a los demás líderes en reconocer la mejora de la situación de Ucrania en el campo de batalla con un compromiso unificado de apoyo y nuevas sanciones contra Rusia.
La clave fue adoptar un mensaje para encajar con la visión binaria de Trump sobre la política de poder global, presentando a Ucrania como ganadora y a Rusia como una perdedora en la última fase de la guerra. “Le explicaron a Trump, todos juntos, que Zelenskyy estaba ganando porque Rusia no puede cruzar la línea del frente e incluso está perdiendo territorio”, dijo un diplomático europeo.
En este sentido, el grupo acordó aumentar el suministro a Ucrania de capacidades militares de largo alcance y de defensa aérea, más sistemas e interceptores y se dijo dispuesto a conceder al país licencias que le permitan incrementar su producción militar. Además, se prometió reforzar las sanciones contra Rusia.
Tras elogiar el acuerdo de Trump con Irán, el grupo también reafirmó que el paso por Ormuz debe estar libre de peajes. Además, señalaron que la coalición multilateral encabezada por Francia y el Reino Unido puede desempeñar un rol clave en la reanudación del tráfico protegiendo los buques y se comprometieron a que Irán no se hará “nunca” con un arma nuclear.
En esta línea, se acordó crear un mecanismo con la AIE para anticipar crisis de suministro energético: frente a los desajustes económicos globales, acordaron reforzar la coordinación internacional para prevenir crisis energéticas y perturbaciones en las cadenas de suministro mediante la creación de un mecanismo común de vigilancia y respuesta, apoyado en la cooperación con la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
Por otro lado, en lo que respecta a las tierras raras, uno de las herramientas con las que cuenta China para presionar a Estados Unidos, los líderes acordaron reforzar su cooperación frente a la dependencia de escasos países proveedores de minerales críticos y buscarán que la de tierras raras e imanes permanentes de un único distribuidor caiga a menos del 60 % para 2030 (un claro mensaje para Pekín).
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