Frente a la creciente presión militar de China, Taiwán está impulsando nuevas iniciativas de preparación ciudadana inspiradas en las lecciones de la guerra en Ucrania. En este contexto, el gobierno taiwanés lanzó su primer programa de entrenamiento en pilotaje de drones para civiles, una medida que refleja la importancia creciente que los sistemas no tripulados han adquirido en los conflictos contemporáneos.

El programa, desarrollado por la organización de defensa civil Kuma Academy, comenzó en mayo de 2026 y ya registra una demanda superior a su capacidad operativa. Jóvenes, profesionales y estudiantes participan en cursos destinados a aprender los fundamentos del manejo de drones, una habilidad que sus organizadores consideran relevante tanto para situaciones de emergencia como para escenarios de crisis nacional. Según informó The Guardian, las plazas disponibles permanecen completas hasta agosto.
En este sentido, la iniciativa forma parte de un movimiento más amplio de fortalecimiento de la defensa civil taiwanesa. Durante los últimos años proliferaron en toda la isla organizaciones voluntarias dedicadas a la formación en primeros auxilios, evacuación de heridos y respuesta ante desastres. Actualmente funcionan más de treinta grupos de defensa civil que buscan mejorar la resiliencia social frente a posibles contingencias derivadas de un conflicto en el estrecho de Taiwán.
La guerra entre Rusia y Ucrania se constituyó como una referencia global
Pero lo cierto es que la guerra entre Rusia y Ucrania constituye una referencia central para estos esfuerzos. Desde el inicio de la invasión rusa en 2022, los drones transformaron el campo de batalla, convirtiéndose en herramientas esenciales para tareas de reconocimiento, vigilancia y ataque. La experiencia ucraniana fue estudiada de cerca por responsables políticos y especialistas en seguridad taiwaneses, quienes consideran que las tecnologías no tripuladas pueden desempeñar un papel clave dentro de una estrategia de defensa asimétrica frente a la superioridad militar china.

Tang Tsung-yi, portavoz de Kuma Academy, explicó que el propósito principal del programa no es convertir a los ciudadanos en combatientes, sino fomentar una participación más activa en la seguridad colectiva frente a la amenaza de China. “Las personas pueden pasar de una defensa pasiva a desempeñar un papel más activo en la observación de riesgos y el intercambio de información”, señaló. Los drones utilizados durante el entrenamiento pesan menos de 100 gramos, son fabricados íntegramente en Taiwán y carecen de sistemas GPS o funciones autónomas, obligando a los participantes a desarrollar habilidades manuales que podrían resultar útiles en entornos afectados por interferencias electrónicas.












