Filipinas presentó una protesta diplomática formal contra China por la presencia de una estructura flotante en el arrecife Scarborough, una formación coralina disputada del Mar del Sur de China que rodea una laguna interior y que constituye uno de los principales focos de tensión entre ambos países. El gobierno filipino calificó la instalación como una presencia ilegal dentro de una zona sobre la que reclama soberanía y aseguró que continuará adoptando medidas para defender sus intereses nacionales.
La decisión de Manila se produce días después de que las Fuerzas Armadas filipinas detectaran una posible instalación dentro de la laguna y ordenaran una investigación para determinar su naturaleza y propósito. Lo que inicialmente era una sospecha terminó derivando en acciones diplomáticas contra Beijing tras la confirmación de la presencia de la estructura.
El caso fue confirmado por el Grupo de Trabajo Nacional para el Mar de Filipinas Occidental (NTF-WPS), que informó que el Departamento de Relaciones Exteriores ya trasladó formalmente sus reclamos al gobierno chino. De acuerdo con las autoridades filipinas, monitoreos aéreos realizados por distintas agencias detectaron una plataforma flotante de aproximadamente seis metros por seis metros equipada con lo que parecía ser una antena. Imágenes obtenidas posteriormente por las Fuerzas Armadas y la Guardia Costera también mostraron la presencia de personas sobre la instalación.
¿Cuál es el temor de Manila?
El jefe de las Fuerzas Armadas filipinas, general Romeo Brawner Jr., advirtió que su país no permitirá que se repita el proceso observado en otros puntos del Mar del Sur de China, donde pequeñas instalaciones iniciales terminaron convirtiéndose en islas artificiales con infraestructura permanente y capacidades militares. En respuesta, Manila anunció un refuerzo de las patrullas aéreas y marítimas para seguir de cerca la evolución de la situación.
Por su parte, la embajada china en Manila reiteró que Scarborough forma parte del territorio soberano de China y defendió su derecho a realizar actividades científicas en la zona.
Sin embargo, la aparición de esta nueva estructura ha despertado inquietud en Filipinas, especialmente después de que Beijing anunciara en 2025 planes para establecer una reserva natural en el arrecife, una iniciativa que funcionarios filipinos interpretaron como un posible paso hacia una presencia más permanente. La controversia se suma a una larga serie de disputas entre ambos países en el Mar del Sur de China, donde un fallo arbitral internacional de 2016 rechazó las amplias reclamaciones territoriales chinas, una decisión que Beijing continúa desconociendo.
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