Qué se vota este domingo en Perú: entre el regreso del fujimorismo y el ascenso de la izquierda

Reuters

Perú vuelve a las urnas este domingo para definir quién gobernará el país durante el período 2026-2031. En esta segunda vuelta no se renovará el Congreso, ya elegido en la primera vuelta, sino que se elegirá la fórmula presidencial, que comprende a presidente y dos vicepresidentes. El balotaje está marcado por la polarización, el aumento de la inseguridad y el hartazgo ciudadano, en el marco de una profunda crisis institucional que ya se llevó puesto 8 mandatarios en los últimos 10 años.

Los candidatos serán Keiko Fujimori, líder de Fuerza Popular e hija del expresidente autócrata Alberto Fujimori, y Roberto Sánchez, candidato de Juntos por el Perú, exministro y figura cercana al exmandatario Pedro Castillo. En líneas generales, la extrema derecha, con un discurso más de centro para captar nuevos votantes, frente a una izquierda conocida y que no funcionó en el último mandato de Castillo.

La elección pone dos identidades políticas que atraviesan el país desde hace años. El fujimorismo versus el antifujimorismo, la cruz pesada que carga la candidata derechista por el pasado de su padre. Por otro lado, Lima y las regiones, que se disputarán para qué vereda va cada sufragio, el voto del orden y el voto del cambio.

La candidata de Fuerza Popular, Keiko Fujimori. Créditos: AFP.

Con este teatro de ambigüedad, Escenario Mundial viajará a Lima para analizar desde el terreno el desarrollo de los comicios, el clima político en las calles, las expectativas ciudadanas y los primeros escenarios que se abrirán tras conocerse el resultado.

¿Cuál es la situación de Perú?

La elección llega en un momento crítico para Perú, tras 10 años donde la rotación presidencial fue inédita, con mandatarios destituidos, renuncias, gobiernos de transición y una relación conflictiva entre el Ejecutivo y el Legislativo.

El problema no es solo quién gana, sino cuánto margen real tendrá para gobernar. El poder es todo al fin y al cabo. El próximo presidente asumirá el 28 de julio en un sistema fragmentado, con partidos débiles, baja confianza ciudadana y un Congreso que en los últimos años ganó peso como actor central de la vida política peruana.

La vuelta al bicameralismo agrega otra novedad. Por primera vez en más de tres décadas, el Congreso peruano volverá a estar compuesto por una Cámara de Diputados y un Senado. En teoría, la reforma puede profundizar la negociación permanente y limitar aún más la capacidad de acción del Ejecutivo si no logra construir acuerdos.

Foto: Congreso de Perú.

A esta crisis institucional se suma una preocupación que domina la agenda pública. La inseguridad, la expansión de la extorsión, el crimen organizado con salida hacia el Pacífico, los homicidios y la violencia contra transportistas, comerciantes y trabajadores. Este abanico de cuestiones se convirtió en los principales reclamos de los peruanos.

En varias regiones, la sensación de desprotección por parte del Estado se mezcla con el cansancio frente a una clase política percibida como distante y poco eficaz.

Dos escenarios posibles

La segunda vuelta peruana no define únicamente entre derecha e izquierda. Define qué tipo de salida buscará el país frente a una crisis más profunda. Una respuesta de orden con Fujimori o una apuesta de cambio con Sánchez.

Si gana Keiko Fujimori, romperá con una racha de tres elecciones sin ganar y podría tener un gobierno más alineado con la seguridad dura, el mercado y la búsqueda de estabilidad institucional desde el Congreso. Pero también podría reactivarse una fuerte conflictividad social por el rechazo histórico de sectores al fujimorismo.

Si gana Roberto Sánchez, el país podría iniciar un ciclo de mayor énfasis social, regional y reformista, que no logró cumplirse al 100% con Castillo. Aun así, el riesgo será que su gobierno enfrente desde el inicio una oposición parlamentaria intensa y presiones económicas si no logra construir confianza.

En ambos casos, el próximo presidente heredará un país fracturado, con una ciudadanía desconfiada y con una pregunta de fondo: ¿Cumplirá un mandato presidencial de cinco años el ganador?

Por eso, este domingo, los peruanos no solo elegirán a su próximo presidente. También votarán qué tipo de estabilidad, o qué tipo de cambio, están dispuestos a intentar después de una década de turbulencia política.

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