Fuerzas de Estados Unidos, Japón y Australia comenzaron esta semana el ejercicio Southern Jackaroo en Queensland, Australia, una de las principales maniobras terrestres del año en el Indo-Pacífico. El entrenamiento se extenderá hasta el 3 de julio y reúne a unos 2.200 efectivos, incluidos cerca de 1.500 soldados australianos, 400 militares japoneses y 300 Marines estadounidenses, además de unidades de la 11.ª División Aerotransportada del Ejército de Estados Unidos.
Las actividades se desarrollan en el área de Townsville, en el noreste australiano, e incluyen operaciones ofensivas y defensivas, ejercicios con fuego real y entrenamiento combinado entre las fuerzas participantes. La zona es considerada estratégica por sus condiciones de selva tropical y por ofrecer un entorno adecuado para preparar tropas destinadas a operaciones litorales y escenarios complejos de combate.
Aunque Southern Jackaroo es presentado oficialmente como un ejercicio de interoperabilidad y preparación militar, su realización coincide con un período de creciente competencia estratégica en el Indo-Pacífico. En los últimos años, Estados Unidos, Japón y Australia han profundizado su cooperación en materia de defensa mediante ejercicios conjuntos, acuerdos de acceso militar y una mayor coordinación frente a los desafíos de seguridad regional.
Para Tokio, el despliegue forma parte de su estrategia de fortalecer alianzas y promover un “Indo-Pacífico libre y abierto”, mientras que para Washington y Canberra representa una oportunidad para mejorar la capacidad de respuesta conjunta en la región. En paralelo, tropas de Corea del Sur participan en Australia en el ejercicio Tiger Dingo, reflejando una creciente integración militar entre socios y aliados regionales.
China en el centro de la escena
El inicio de Southern Jackaroo se produce en un contexto de creciente actividad militar en el Pacífico Occidental. A comienzos de mayo, China acusó a Japón de promover un supuesto “neomilitarismo” luego de que las Fuerzas de Autodefensa japonesas realizaran por primera vez un lanzamiento de misil antibuque fuera de su territorio desde la Segunda Guerra Mundial. El episodio reflejó la transformación que atraviesa la política de defensa japonesa y generó fuertes críticas desde Beijing.
Más recientemente, el portaaviones estadounidense USS George Washington zarpó desde Yokosuka, Japón, en medio de una intensificada actividad naval china en áreas estratégicas del Pacífico Occidental. El movimiento fue interpretado como parte de los esfuerzos estadounidenses para reforzar su presencia militar en una región donde las tensiones en torno a Taiwán, el Mar de China Oriental y el Mar de China Meridional continúan en aumento.
En ese escenario, ejercicios como Southern Jackaroo buscan mejorar la capacidad de operación conjunta entre aliados y consolidar una red de cooperación militar cada vez más estrecha entre Estados Unidos, Japón y Australia, tres de los principales actores que buscan equilibrar la creciente influencia de China en el Indo-Pacífico.
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