El ministro de Relaciones Exteriores de Argentina, Pablo Quirno, mantuvo una reunión el martes (26) en Nueva York con su homólogo de China, Wang Yi, donde intercambiaron opiniones sobre “el fortalecimiento de la asociación estratégica integral entre los dos países”, según reveló el director general de Asuntos Latinoamericanos y del Caribe del Ministerio de Relaciones Exteriores chino. Esto volvió a poner en evidencia una suerte de equilibrio diplomático que intenta sostener el gobierno de Javier Milei entre su alineamiento político con Estados Unidos y la necesidad de preservar la relación estratégica con el gigante asiático.
En este sentido, la reunión se realizó en el marco de la presidencia china del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y dio continuidad a las conversaciones que ambos funcionarios habían iniciado en febrero durante la Conferencia de Seguridad de Múnich. Según informó Quirno en su red social X, durante el encuentro dialogaron “sobre los desafíos que enfrenta el sistema multilateral y sobre la necesidad de que las Naciones Unidas recuperen capacidad de acción, foco y relevancia en un escenario internacional que exige respuestas concretas y liderazgo”.
Además, el diplomático argentino destacó que ambos repasaron “el estado de la agenda bilateral” e intercambiaron “perspectivas sobre la próxima elección del Secretario General”, punto de interés para Argentina considerando la candidatura de Rafael Grossi. Desde la diplomacia china señalaron que ambas partes acordaron profundizar la “asociación estratégica integral” y ampliar la cooperación bilateral. Wang Yi sostuvo además que China y Argentina deberían “apoyar y revitalizar conjuntamente las Naciones Unidas” y promover una reforma del sistema de gobernanza global.
Argentina necesita moverse con pragmatismo entre China y Estados Unidos
Lo cierto es que el encuentro adquiere relevancia porque ocurre en un momento en que la administración Milei profundiza su acercamiento político e ideológico a Washington y particularmente al presidente estadounidense Donald Trump. Desde su llegada al poder, Milei definió a Estados Unidos e Israel como sus principales aliados estratégicos y cuestionó reiteradamente a China durante la campaña electoral.
Sin embargo, pese a los objetivos de agenda exterior que tenga el presidente, China continúa siendo el segundo socio comercial de Argentina y uno de los principales actores en sectores estratégicamente sensibles para la economía argentina, como energía, infraestructura, minería y financiamiento. Durante el encuentro previo celebrado en Múnich, ambas delegaciones habían repasado proyectos vinculados a inversiones, exportaciones y cooperación económica, además del impacto del Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) impulsado por el gobierno argentino.
El pragmatismo económico explica buena parte de esta continuidad diplomática. La renovación del swap de monedas con China, la necesidad de inversiones en litio y energía, y la creciente presencia de empresas chinas en provincias argentinas obligaron al gobierno libertario a mantener canales de diálogo abiertos con Beijing, incluso mientras refuerza su alineamiento estratégico con Washington (que busca limitar la expansión de la influencia china en telecomunicaciones, minerales críticos e infraestructura).
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