Rusia y Reino Unido cruzan acusaciones tras una peligrosa maniobra aérea contra supuestos aviones espías sobre el Mar Negro

Cazas rusos Su-27 interceptaron un avión RC-135W Rivet Joint de la RAF en el espacio aéreo internacional sobre el Mar Negro. Créditos: Royal Air Force.

Cazas rusos Su-27 interceptaron un avión RC-135W Rivet Joint de la RAF en el espacio aéreo internacional sobre el Mar Negro. Créditos: Royal Air Force.

La tensión entre Rusia y el Reino Unido volvió a escalar luego de que Londres denunciara una peligrosa interceptación de un avión espía de la Real Fuerza Aérea Británica sobre el Mar Negro, en un episodio que el Ministerio de Defensa británico calificó como uno de los incidentes más graves desde el misil disparado por un caza ruso contra una aeronave británica en 2022.

Cazas rusos Su-27 interceptaron un avión RC-135W Rivet Joint de la RAF en el espacio aéreo internacional sobre el Mar Negro. Créditos: Royal Air Force.

El hecho quedó registrado en un video difundido por las autoridades británicas, donde se observa a dos cazas rusos realizando maniobras extremadamente cercanas contra un RC-135W Rivet Joint de la RAF mientras este desarrollaba una misión de vigilancia en espacio aéreo internacional. Según la versión oficial de Londres, uno de los Su-35 rusos se aproximó a tal distancia que obligó a la tripulación británica a activar sistemas de emergencia y desactivar el piloto automático de la aeronave. A su vez, un Su-27 llegó a pasar a apenas seis metros de la nariz del avión británico y efectuó múltiples pasadas frontales consideradas “agresivas y peligrosas”.

El secretario de Defensa británico, John Healey, condenó duramente la acción rusa y sostuvo que las maniobras representan “un grave riesgo de accidente y una posible escalada de la violencia”. En declaraciones ante la Cámara de los Comunes, el funcionario aseguró que el avión británico operaba desarmado y realizaba una misión rutinaria junto a aliados de la OTAN para reforzar la seguridad del flanco oriental de la alianza atlántica. “Quiero ser muy claro. Este incidente no disuadirá al Reino Unido de su compromiso de defender a la OTAN, a nuestros aliados y a nuestros intereses frente a la agresión rusa”, afirmó.

John Healey, Ministro de Defensa del Reino Unido, anuncia que lideró discusiones urgentes con naciones del Joint Expeditionary Force sobre la reapertura del Estrecho de Ormuz y la amenaza rusa. Créditos: John Healey.

Desde Londres también destacaron el comportamiento de la tripulación de la RAF, que mantuvo la misión pese a las maniobras rusas. El jefe del Estado Mayor del Aire, Sir Harv Smyth, sostuvo que el episodio refleja “la imprudencia y la falta de profesionalidad” de la aviación militar rusa en un entorno operativo cada vez más tenso sobre el Mar Negro. Según explicó, el Rivet Joint continuó operando con normalidad y logró completar su tarea de recopilación de inteligencia electrónica en apoyo de la OTAN.

El incidente de 2022

El incidente reaviva además el recuerdo de lo ocurrido en septiembre de 2022, cuando un caza ruso lanzó un misil cerca de otro avión británico de reconocimiento que patrullaba la misma región. Aquel episodio fue atribuido inicialmente por Moscú a una “falla técnica”, aunque el gobierno británico advirtió entonces sobre el riesgo real de una confrontación accidental entre fuerzas rusas y occidentales. Desde entonces, el Mar Negro se consolidó como uno de los espacios más sensibles del enfrentamiento indirecto entre Rusia y la OTAN, especialmente tras el inicio de la guerra en Ucrania.

RC-135W Rivet Joint de la base RAF Waddington en un ejercicio de demostración liderado por EE.UU. en Europa junto a aliados de la OTAN. Créditos: Royal Air Force.

La nueva denuncia británica también se produce semanas después de que el propio gobierno del Reino Unido informara sobre el seguimiento de submarinos rusos que, según Londres, estuvieron merodeando infraestructuras submarinas críticas en el Atlántico Norte. En ese contexto, las autoridades británicas interpretan la reciente interceptación aérea como parte de un patrón de presión militar rusa cada vez más agresivo sobre activos occidentales que operan cerca de las áreas de influencia de Moscú.

Tras el episodio, el gobierno británico confirmó que presentó una protesta formal ante la embajada rusa, mientras que la RAF reiteró que continuará realizando operaciones de vigilancia y reconocimiento en el espacio aéreo internacional junto a sus aliados de la OTAN.

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