El Comando África de EE.UU. advierte por vínculos entre carteles latinoamericanos y grupos terroristas en África Occidental

El conflicto civil en las regiones de Kivu Norte, Kivu Sur e Ituri ya generó más de 2 millones de desplazados / Créditos: AP - Janvier Barhahiga

El Comando África de EE.UU. advirtió sobre una creciente convergencia entre carteles latinoamericanos y grupos terroristas en África Occidental, luego de una histórica incautación de cocaína en el Atlántico. El jefe de ese comando, general Dagvin R. M. Anderson, sostuvo ante legisladores estadounidenses que las redes narcotraficantes están utilizando el continente africano como punto de tránsito, producción y financiamiento, mientras organizaciones terroristas reciben pagos por facilitar el movimiento de droga hacia Europa.

La advertencia se conoció en el marco de una audiencia del Congreso de Estados Unidos, donde Anderson fue consultado por la relación entre carteles de América Central y del Sur, grupos criminales mexicanos y organizaciones terroristas africanas. Según una reconstrucción de la audiencia, el general afirmó que inteligencia estadounidense permitió a España interceptar un cargamento de 35 toneladas de cocaína, valuado en aproximadamente 1.000 millones de dólares, que habría salido de Sudamérica y transitaba frente a la costa occidental africana.

La incautación coincide con una operación realizada por la Guardia Civil española contra el buque Arconian, interceptado en aguas próximas al Sahara Occidental y trasladado luego a Las Palmas de Gran Canaria. Reportes internacionales señalaron que el cargamento fue estimado entre 35 y 40 toneladas por fuentes de la Guardia Civil, mientras Reuters informó oficialmente una incautación de 30 toneladas, considerada la mayor de Europa.

El punto más sensible de la declaración de Anderson es la lógica de financiamiento. Según el jefe del Comando África de EE.UU., existe una relación de beneficio mutuo: los grupos terroristas africanos facilitan el tránsito de drogas a cambio de dinero, y esos recursos luego alimentan tanto a los carteles en América como a las propias organizaciones terroristas en África Occidental. En otras palabras, el narcotráfico no aparece solo como crimen organizado, sino como combustible financiero para redes yihadistas y grupos armados.

En su testimonio escrito, Anderson sostuvo que la convergencia entre terrorismo y narcotráfico está agravando las amenazas en África, y que los grupos terroristas con base en el continente son financiados cada vez más por carteles de drogas. También afirmó que desde 2024 se observa un aumento del flujo de drogas desde América hacia África y luego Europa, con un incremento de casi seis veces en el movimiento de cocaína a través del Atlántico.

El documento presentado ante el Congreso también señala que carteles mexicanos, venezolanos y caribeños buscan “franquiciar” la producción industrial de drogas en África, exportando conocimiento técnico para instalar laboratorios y utilizando al continente como punto de transbordo. Según Anderson, tanto el Cártel Jalisco Nueva Generación como el Cártel de Sinaloa han establecido laboratorios de metanfetamina en África para explotar mercados en regiones permisivas.

Un policía vigila un vehículo calcinado tras ser incendiado en una carretera de Guadalajara, Jalisco, México, el domingo 22 de febrero de 2026, tras la muerte del líder del Cártel Jalisco Nueva Generación, Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, conocido como “El Mencho”. (Foto AP/Alejandra Leyva)

En esa misma línea, el general afirmó que en los últimos 18 a 24 meses se identificó presencia de miembros de carteles mexicanos en 11 de 12 laboratorios de drogas interceptados en África. También mencionó el caso del mayor laboratorio desmantelado en Sudáfrica, donde habrían sido encontrados integrantes vinculados al Cártel de Sinaloa.

La dimensión terrorista se concentra principalmente en África Occidental y el Sahel. El Comando África de EE.UU. sostiene que esa región se convirtió en un centro de gravedad del yihadismo global, con grupos como ISIS-África Occidental, ISIS-Sahel y Jama’at Nusrat al-Islam wal-Muslimin, afiliado a Al Qaeda, que explotan la debilidad estatal, las rutas ilícitas, la falta de control territorial y las economías criminales para expandirse.

Para Washington, el problema ya no es únicamente africano. Si la cocaína sudamericana usa África Occidental como corredor hacia Europa y parte de los ingresos financia a organizaciones yihadistas, la amenaza se vuelve transatlántica: afecta a América Latina, África, Europa y Estados Unidos. Ese encadenamiento explica por qué el Comando África de EE.UU. está involucrando herramientas de inteligencia, cooperación con aliados y apoyo a operaciones marítimas contra el narcotráfico.

La operación española también confirma la importancia del Atlántico como corredor criminal. Europol informó recientemente que redes criminales están utilizando rutas oceánicas complejas para mover cocaína desde América Latina hacia Europa, incluyendo transferencias en alta mar y uso de embarcaciones que operan cerca de África Occidental.

El caso se inserta además en un cambio doctrinario más amplio de Estados Unidos. La administración Trump viene equiparando cada vez más a los carteles con amenazas terroristas, utilizando designaciones de organizaciones terroristas extranjeras para ampliar herramientas de inteligencia, sanciones, persecución financiera y eventualmente presión militar. En ese marco, el nexo entre carteles latinoamericanos y grupos terroristas africanos refuerza la idea de una amenaza híbrida entre narcotráfico, terrorismo y competencia geopolítica.

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