El portaaviones USS Gerald R. Ford, el más moderno de la Armada de Estados Unidos, ya retornó a su base en Norfolk, Virginia, luego de lo que fue un despliegue de más de 300 días que se convirtió en el tercero más largo de la historia.
El buque más grande de su tipo en el mundo, el Ford volvió al continente norteamericano con 5.000 militares a bordo y fue recibido por el secretario de Guerra, Pete Hegseth, quien elogió el papel de la tripulación en estos meses. Durante su largo despliegue, que lo llevó del Mediterráneo a Venezuela y desde allí al golfo Pérsico, el USS Ford estuvo un total de 326 días navegando, batiendo un récord desde la Guerra de Vietnam.
Los únicos despliegues más largos fueron el del USS Midway en 1973, con 332 días, y el del USS Coral Sea en 1965, con 329 días, según US Naval Institute News, medio de comunicación del Instituto Naval de Estados Unidos.
El portaaviones USS Ford llega a Estados Unidos tras su despliegue récord
Escenario Mundial ya había reportado que el único buque existente de la clase Ford saldría del teatro de operaciones de Medio Oriente para pasar a la retaguardia luego de más de 10 meses en alta mar. Es que el USS Ford fue instrumental para las campañas marítimas que emprendió la segunda administración de Donad Trump desde su asunción. Desde el Mediterráneo -donde estaba estacionado- hacia el mar Caribe para el bloqueo sobre Venezuela siguió otro cruce transatlántico que lo colocó en Medio Oriente, donde la Casa Blanca comenzó el 28 de febrero una guerra junto a Israel contra Irán.

En el Caribe, el Ford sirvió como plataforma de lanzamiento y punto de regreso para las fuerzas especiales que capturaron al líder venezolano y su esposa, Cilia Flores, a mediados de enero para llevarlos a comparecer en un juicio en su contra en Nueva York. Las imágenes virales de Maduro con un casco de aviador, lentes oscuros y un pijama deportivo se tomaron desde este buque, cuyo uso fue indispensable para la misión Southern Spear, como fue denominada oficialmente.
Una vez concluida esta operación, el portaaviones volvió a atravesar el océano para desplegarse en Medio Oriente, donde Trump retomaba su campaña de presión sobre el régimen de los ayatollahs. Desde el principio de la guerra, el Ford sirvió como plataforma para los bombarderos y aeronaves que se adentraron en el espacio aéreo iraní, antes de atravesar el canal de Suez y adentrarse en el mar Rojo a principios de marzo. Para entonces, los marinos llevaban ya más de ocho meses desplegados y reportes de diferentes complicaciones. Escenario Mundial contó como la tripulación elevó reclamos sobre el mal funcionamiento de las cañerías sanitarias, lo que generó largas filas y demoras para utilizar los baños.
A mediados de marzo, se desató un importante incendio en la lavandería del buque, que llevó alrededor de 30 horas en poder ser extinto. Además del funcionamiento de la lavandería, un servicio esencial para mantener la higiene de un navío similar a un edificio flotante, el fuego comprometió los camastros de cerca de 600 marinos. Este hecho obligó a la embarcación a abandonar sus tareas bélicas y regresar al Mediterráneo para ser reparado, primero en la base naval de Souda Bay, en la isla griega de Creta, y luego en las costas de Croacia.

En ese estado se encontraba el Ford al recibir la orden de regresar a casa. En el intervalo, la Armada estadounidense reforzó su presencia en Medio Oriente con la llegada del USS George HW Bush, otro portaaviones de clase Nimitz que se une al Abraham Lincoln en el esfuerzo de bloquear los puertos iraníes, así como estar preparado en caso de que reinicien las hostilidades con Irán.
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