Tensiones en la OTAN: por qué la crisis entre EE.UU. y Europa puede impactar en Malvinas

Donald Trump y mapa de las Islas Malvinas. Crédito: Escenario Mundial

Tensiones en la OTAN: por qué la crisis entre EE.UU. y Europa puede impactar en Malvinas / Crédito: Escenario Mundial

La crisis entre Estados Unidos y Europa, agudizada por la segunda administración Trump, puede impactar en la cuestión Malvinas, como ya se vio en la filtración de un correo electrónico del servicio diplomático norteamericano que evaluaba retirar el apoyo a determinadas “posesiones imperiales” del Viejo Continente en Sudamérica, como el archipiélago del Atlántico sur cuya soberanía reclama Argentina.

La cuestión Malvinas aparece como uno de los puntos de negociación entre Estados Unidos y sus socios de la OTAN / Créditos: archivo

Aunque más adelante, sobre todo tras la visita del Rey Carlos III y su reina consorte Camila a Donald Trump, se aflojó la tensión con Gran Bretaña, y el propio secretario de Estado, Marco Rubio, dijo que era “solo un mail”, el episodio puso de relieve que la cuestión Malvinas es parte de un tablero mayor donde se define el rumbo de la geopolítica global.

Tensiones en la OTAN: por qué la crisis entre EE.UU. y Europa puede impactar en Malvinas

La cuestión Malvinas volvió a ganar lugar en la agenda internacional luego de las tensiones entre Washington y Londres por el reparto de cargas dentro de la OTAN y el uso de infraestructura militar aliada durante el conflicto en Medio Oriente. En ese contexto, la cuestión del Atlántico sur excede a una disputa bilateral de soberanía, proyectándose como una ficha en la negociación de Estados Unidos y sus socios de más larga data.

El presidente Trump se ha mostrado crítico del uso de fondos de la OTAN y la cercanía de sus aliados/ Créditos: The White House, Washington, Gallery.

Aunque Argentina cumple un papel secundario en esta situación, la cercanía política del presidente Javier Milei con Donald Trump también aumentó las especulaciones sobre un cambio en la postura oficial de Estados Unidos sobre Malvinas. Hay que recordar que la potencia norteamericana busca mantener su ambigüedad diplomática, reconociendo de facto a la administración británica sobre el territorio, pero también la existencia de una disputa soberana que debe resolverse.

Los cuestionamientos a la OTAN han sido una constante de Donald Trump en su primer y segundo mandato, donde parece haberse acelerado el ritmo de las críticas y exigencias. En este sentido, todos los países de la alianza menos España acordaron escalonar un aumento en su inversión de Defensa para que alcance el 5% de su PBI en 2035. Sin embargo, la reticencia de países como la misma España, Italia y Reino Unido -que acabó cediendo- por el uso de sus bases militares en el conflicto con Irán reavivó la ira del republicano, que amenazó con abandonar la alianza formada tras la Segunda Guerra Mundial y una batería de medidas filtradas a la prensa entre las que se incluyó la cuestión Malvinas.

Javier Milei ha mostrado una alineación automática con el gobierno de Donald Trump / Créditos: archivo

De esta manera, se evidencia que la amenaza de retirar el reconocimiento tácito a la ocupación de las islas es una carta que Estados Unidos se reserva en caso de un mayor distanciamiento con sus socios europeos, algo que estos no pueden permitirse todavía por la imbricada relación de los sistemas norteamericanos en sus esquemas de defensa. De esta manera, las concesiones de los socios europeos podrían bajar el tono a la posibilidad de un cambio de postura en el Atlántico sur, algo que de hecho ya empezó a ocurrir con la minimización del mensaje filtrado que hizo Marco Rubio y la ratificación de la alianza entre Londres y Washington.

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