Japón registró en el año fiscal 2025 una fuerte reducción en la cantidad de salidas de alerta de sus cazas frente a aeronaves extranjeras, principalmente de China y Rusia. Según datos del Estado Mayor Conjunto de Japón, la Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón realizó 595 interceptaciones entre abril de 2025 y marzo de 2026, un 15% menos que las 704 del año fiscal anterior y el nivel más bajo desde 2012.

China continuó siendo el principal origen de las aproximaciones aéreas detectadas por Tokio. De las 595 salidas de alerta japonesas, 366 estuvieron vinculadas a aeronaves chinas, frente a las 464 del año fiscal 2024 y las 479 del período previo. Se trata también del menor número de interceptaciones contra aeronaves chinas desde 2012, cuando Japón registró 306 salidas de alerta frente a pilotos chinos.
Rusia ocupó el segundo lugar dentro del registro japonés. La Fuerza Aérea de Autodefensa de Japón despegó 214 veces para responder a aeronaves rusas, por debajo de las 237 del año fiscal anterior. El propio Estado Mayor japonés calificó ese nivel como “promedio”, aunque la actividad rusa sigue siendo especialmente relevante en torno a Hokkaido, el mar de Japón y las rutas aéreas del norte del archipiélago.
El descenso también alcanzó a los drones chinos. De acuerdo con el jefe del Estado Mayor de Japón, general Hiroaki Uchikura, las aproximaciones de aeronaves no tripuladas chinas bajaron a 16 en el año fiscal 2025, frente a las 23 del año anterior. La reducción marca un cambio respecto del fuerte aumento registrado en 2024, cuando Tokio había advertido por el crecimiento de vuelos de drones chinos cerca de las islas del sudoeste japonés.
Sin embargo, el menor número de salidas no implica una baja en la preocupación estratégica. Uchikura sostuvo que, pese a la caída en las interceptaciones, la actividad se mantiene en un “nivel alto” y que es necesario analizar varios factores antes de explicar las razones de la disminución. Para Tokio, el problema no es solo la cantidad de aproximaciones, sino la naturaleza de algunas maniobras recientes.
Uno de los episodios más sensibles ocurrió el 3 de mayo de 2025, cuando cazas japoneses despegaron luego de que un helicóptero fuera lanzado desde un buque de la Guardia Costera china dentro del límite territorial de las islas Senkaku, administradas por Japón y reclamadas por China. El incidente reforzó la preocupación japonesa por la combinación de actividad aérea, naval y de guardacostas en zonas disputadas del mar de China Oriental.

Otro caso relevante se produjo el 4 de diciembre, cuando Japón denunció que un caza J-15 chino, operando desde el portaaviones Liaoning, iluminó de forma intermitente con radar a dos cazas F-15 japoneses desplegados cerca de Okinawa. Tokio presentó una protesta formal ante Beijing, mientras China respondió acusando a los aviones japoneses de realizar reconocimiento contra actividades militares chinas que calificó como normales.
La presencia del Liaoning también aparece como parte de una tendencia más amplia. USNI News informó que, durante el último trimestre de 2025, Japón documentó actividad inusual vinculada a cazas embarcados J-15 del portaaviones chino, además de vuelos de bombarderos, aviones de inteligencia y patrullas conjuntas sino-rusas alrededor del archipiélago japonés.
En diciembre, bombarderos chinos y rusos también realizaron vuelos conjuntos entre Okinawa y Miyako, un corredor aéreo clave entre el mar de China Oriental y el Pacífico occidental. Según Reuters, Japón desplegó cazas para monitorear una patrulla conjunta que incluyó bombarderos rusos Tu-95, bombarderos chinos H-6 y cazas chinos J-16, en medio del deterioro de las relaciones entre Tokio y Beijing.
El descenso en las interceptaciones, por lo tanto, no debe leerse como una desescalada estructural. China parece haber reducido la frecuencia de aproximaciones aéreas durante el año fiscal 2025, pero al mismo tiempo sostiene operaciones más complejas, combinadas y políticamente sensibles, especialmente en torno a Okinawa, Miyako, Taiwán y las islas Senkaku.
Para Japón, el cuadro refuerza la necesidad de sostener vigilancia aérea permanente. Los aviones chinos suelen ingresar en la Zona de Identificación de Defensa Aérea japonesa, de unas 230 millas de ancho, y retroceder antes de entrar en el espacio aéreo territorial, que se extiende unas 14 millas desde la costa. Esa dinámica permite a Beijing presionar sin cruzar necesariamente el umbral de una violación directa del espacio aéreo japonés.
El cambio también ocurre en un momento de aceleración del rearme japonés. Japón aprobó un presupuesto de defensa récord para el año fiscal 2026, con inversiones en misiles de largo alcance, capacidades de contraataque, drones y defensa costera, en un esfuerzo por reforzar su disuasión frente a China y responder a un entorno regional cada vez más exigente.













